17 Mayo 2012 2:28 PM

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La criminalidad en Santiago ayer y el atentado contra Jordi

Redacción | ACTUALIZADO 26.07.2010 - 3:09 am

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Por Ramón A. VERAS

La vida de los seres humanos en sociedad les impone toda una serie de normas, comportamientos y actitudes de las cuales no pueden sustraerse; están por encima de su voluntad.

Por más que los integrantes de un ordenamiento social quieran estar al margen de los fenómenos sociales la realidad les da en la cara demostrándose así que los hechos son los hechos y no se derriten.
   
Personalmente he tratado de tener mi reloj en hora en lo que se refiere a los diferentes asuntos de naturaleza criminal que ocurren en el medio circundante que me rodea. En la ciudad de Santiago de los Caballeros nací, me he desarrollado como persona y he incidido, dentro de mis posibilidades, en los distintos acontecimientos ocurridos en los últimos años en mi ciudad natal en el orden político y social.

Al estar vinculado con los movimientos de mi comunidad conozco los fenómenos sociales nocivos que están presentes en ella y la forma como se van desarrollando. Así, por ejemplo, al final de la década del sesenta comencé a escribir con relación al fenómeno de la producción, consumo y tráfico de estupefacientes, hasta llegar a recopilar, sobre el tema, tres tomos que reposan en forma inédita en el Archivo General de la Nación en la colección que lleva mi nombre.
   
Históricamente la ciudad de Santiago de los Caballeros se ha caracterizado por ser una comunidad de mujeres y hombres laboriosos, con alto sentido de civismo y en un pasado reciente con un bajo índice delincuencial. Pero paulatinamente la vida social en Santiago ha cambiado, han ocurrido actos delincuenciales de naturaleza nueva que por la forma de cómo son ejecutados ponen de manifiesto que Santiago tiene en su seno a personas que han hecho del crimen selectivo una forma normal de vida, una actividad habitual de criminalidad.

I.- ESCRITOS SOBRE LA CRIMINALIDAD

Comprendiendo el cambio que se estaba efectuando en Santiago, en lo que se refiere al fenómeno delincuencial y una nueva modalidad del crimen, procedí a escribir varios artículos en el periódico El Nacional en los cuales expresé mi preocupación de la situación de la nueva criminalidad en la ciudad cuna de mi nacimiento.
Hago la observación de que para comprender el contenido de cada artículo el lector debe colocarse, mentalmente, en la fecha que fue escrito.

El primero de los trabajos fue publicado en fecha 14 de octubre del año 2004, con el título “Estado de Inseguridad“ y concluyo el mismo diciendo:

“El crimen por encargo sigue teniendo vigencia en el escenario criminal dominicano. La existencia de estructuras criminales, con poder económico, político, militar y social, hacen difícil el control del crimen; solamente una voluntad política orientada a enfrentar a la delincuencia de toda naturaleza clasista puede erradicar el crimen y hacer posible la seguridad de todos los integrantes de la sociedad.  Le corresponde al gobierno central crear un estado de seguridad colectiva para que todos los dominicanos y dominicanas se muevan en un ambiente de tranquilidad y garantía”.   

El artículo íntegro dice así:

ESTADO DE INSEGURIDAD
JUEVES 14 DE OCTUBRE DEL 2004

“El día domingo 19 de septiembre próximo pasado,  mientras me encontraba en los Estados Unidos, recibí una llamada telefónica hecha por mi hijo, el Licdo. José Jordi Veras R., informándome que un amigo mío le había llamado diciéndole que tenía interés en hablar conmigo.  De inmediato establecí comunicación con el amigo, quien me manifestó que tenía informes en el sentido de que grupos dentro de la Policía Nacional han elaborado un plan criminal con el objetivo de asesinar a diferentes personas de la vida pública nacional dominicana incluyendo la mía”.
   
“Partiendo de la plena confianza que me merece el amigo que me aportó la información, procedí a elaborar una declaración pública alertando al pueblo dominicano de la trama criminal de la cual había sido informado.  Al día siguiente de tener los datos sobre el plan criminal, el lunes 20 de septiembre, llamé por teléfono desde los Estados Unidos al programa informativo para el cual labora, en horas de la mañana, el periodista Euri Cabral y por medio de éste también hice del conocimiento público el plan criminal.  Luego de mi participación en el programa radial, en el mismo intervinieron otras personas vinculadas con organizaciones que luchan por los derechos humanos y las libertades públicas las cuales ratificaron los datos de mi denuncia”.
   
“Regresé al país desde los E. U. el día domingo 26 de septiembre del 2004. De inmediato me puse en contacto con amigos que me merecen confianza y respeto y que, además, están bien informados con relación a la situación política nacional y de las maquinaciones de grupos desaprensivos. De los datos que pude reunir, y luego de valorar las confidencias, llegué a la conclusión de que el plan criminal del cual me había informado mi amigo el 19 de septiembre era cierto y que el mismo tenía más profundidad de la que yo suponía. La realidad de los hechos no tardó en ser confirmada”.
   
“El día miércoles 29 del mes de septiembre 2004, en horas de la noche, el periodista Euri Cabral, fue atacado a tiros mientras conducía su vehículo por una calle céntrica de la ciudad capital. Una vez tuve conocimiento de la acción criminal contra Euri Cabral establecí comunicación con la persona que me había aportado datos con respecto al plan criminal. Me manifestó que ese hecho había que verlo dentro del contexto de la trama criminal que ya me había planteado el día 19 de septiembre”.
   
“Nunca pensé que el plan criminal que había hecho público por medio del periodista Euri Cabral, se iba a poner en ejecución precisamente contra la persona que, sin yo conocerla, me había servido de canal para que el pueblo dominicano conociera lo que se estaba maquinando desde centros de poder.  Luego del atentado criminal contra Euri Cabral he hecho miles de pensamientos en torno al estado de inseguridad personal que vive nuestro pueblo”.
   
“El país está viviendo hoy una de las coyunturas más violentas de los últimos tiempos; se han entrelazado delincuentes de todos los calibres; se advierte una vinculación estrecha entre sicarios al servicio del narcotráfico y grupos políticos y sectores ligados con oficiales policiales activos y retirados. En nuestro país nadie tiene su cabeza segura sobre sus hombros porque la acción criminal puede tener su origen en cualquier sector; aquel que aprieta el gatillo es posible que no tenga ninguna diferencia personal o política con la víctima.  El crimen por encargo sigue teniendo vigencia en el escenario criminal dominicano.  La existencia de estructuras criminales, con poder económico, político, militar y social, hacen difícil el control del crimen; solamente una voluntad política orientada a enfrentar a la delincuencia de toda naturaleza clasista puede erradicar el crimen y hacer posible la seguridad de todos los integrantes de la sociedad.  Le corresponde al gobierno central crear un estado de seguridad colectiva para que todos los dominicanos y dominicanas se muevan en un ambiente de tranquilidad y garantía”.   
   
Posteriormente, continuando con mi inquietud con relación a la criminalidad en Santiago, en fecha 18 de noviembre del año 2004, con el título “Santiago Ensangrentado”, escribí en El Nacional y dije, entre otras cosas:
   
“El ambiente de criminalidad en Santiago aumenta cada día y cambia la naturaleza del crimen.  La ejecución de siete jóvenes en Navarrete, el asesinato por encargo en distintos barrios populares de Santiago con estampa de ajuste de cuentas, la muerte por veintiséis balazos de un supuesto agente de la Dirección Nacional de Inteligencia y los distintos crímenes que han ocurrido en Santiago en forma sucesiva confirman la percepción que tiene el actual Magistrado Procurador Fiscal de Santiago, Licenciado Raúl Martínez, de que “la provincia de Santiago tiene una situación bastante delicada en torno a la seguridad, y de que, además, “es crítica la situación de seguridad pública que tiene la ciudadanía en esta región”, y el gobernador de Santiago José Izquierdo, quien ha reconocido que “es imposible garantizar la seguridad ciudadana cuando no se cuenta con un equipo indispensable ante el crecimiento poblacional de la Ciudad Corazón… La delincuencia va a tener el dominio del escenario criminal en Santiago mientras ella tenga garantizada la impunidad por estar entrelazada la politiquería, el narcotráfico, sectores militares, policiales, y grupos con poder económico y social”.
   
El escrito completo dice:

SANTIAGO ENSANGRENTADO
JUEVES 18 DE NOVIEMBRE DEL 2004

“Los que nacimos y nos formamos en la ciudad de Santiago de los Caballeros y hemos vivido en ella desde siempre nos resulta difícil aceptar la realidad de lo que es el Santiago de hoy convertido en un medio social dominado por la delincuencia en sus diferentes vertientes.  A la vida de los seres humanos que viven en Santiago le pone precio un sicario al servicio del narcotráfico o de los politiqueros que entrelazan el accionar político con el hampa. La generalidad de los crímenes que se han ejecutado en los últimos años en Santiago, han sido materializados por matones pagados por jefes de bandas ligadas a la producción, consumo y tráfico de estupefacientes, o políticos oficialistas pagándoles servicios sucios a la mafia del narcotráfico”.
   
“Resulta muy difícil enfrentar el crimen organizado y el que opera en Santiago tiene muchas ramas.  La impunidad de la delincuencia está garantizada en lo político, en lo social o militar y hasta en las alturas de la Iglesia Católica.  En los casos excepcionales que un delincuente cae en manos del débil servicio judicial, él o los jueces van a recibir la visita del senador oficialista, del influyente comunicador social, del jerarca policial o militar y del obispo de la región más apartada del país, todos haciendo labor de cabildeo a favor del criminal.   Cada traficante de influencia hace labor de celestino, en provecho del delincuente detenido, por distintas motivaciones: el legislador por ser cómplice del delincuente, el comunicador por ser amigo del senador, el policía o militar por sus vínculos políticos con un político amigo del inculpado y el obispo para pagarle una favor al senador de la provincia”.
   
“La situación de la criminalidad en Santiago cada día cuenta con más y más ramificaciones en sectores con influencia política. Hace unos meses en Santiago operaba una banda que realizaba operaciones delictivas portando armas largas de fuego y se identificaba como una compañía legal que daba servicios de seguridad.  La situación fue puesta en conocimiento de la Jefatura de Policía Nacional la cual ordenó una investigación.  Se comprobó la existencia de la banda armada, la no inexistencia legal de la supuesta compañía y el no permiso legal  de las armas.  La investigación se hizo con toda profundidad, pero al final la misma quedó archivada porque de los interrogatorios practicados a algunos de los delincuentes salió a relucir la persona de un senador del partido en el gobierno en ese momento”.
   
“El ambiente de criminalidad en Santiago aumenta cada día y cambia la naturaleza del crimen.  La ejecución de siete jóvenes en Navarrete, el asesinato por encargo en distintos barrios populares de Santiago con estampa de ajuste de cuentas, la muerte por veintiséis balazos de un supuesto agente de la Dirección Nacional de Inteligencia y los distintos crímenes que han ocurrido en Santiago en forma sucesiva confirman la percepción que tiene el actual Magistrado Procurador Fiscal de Santiago, Licenciado Raúl Martínez, de que “la provincia de Santiago tiene una situación bastante delicada en torno a la seguridad, y de que, además, “es crítica la situación de seguridad pública que tiene la ciudadanía en esta región”, y el gobernador de Santiago José Izquierdo, quien ha reconocido que “es imposible garantizar la seguridad ciudadana cuando no se cuenta con un equipo indispensable ante el crecimiento poblacional de la Ciudad Corazón.”
   
“No hay que hacer mucho esfuerzo para comprender que la ciudad de Santiago es un medio social donde nadie tiene su vida garantizada y por tanto cada quien debe procurarse su propia protección personal, con el agravante de que las causas generadoras de la criminalidad están vigentes y cada vez se desarrollan más.  El hecho de que tanto durante la gestión gubernativa pasada como en la actual el crimen haga acto de presencia con métodos variados permite establecer que los crímenes, con diferentes estampas, van a continuar.  La delincuencia va a tener el dominio del escenario criminal en Santiago mientras ella tenga garantizada la impunidad por estar entrelazada la politiquería, el narcotráfico, sectores militares, policiales, y grupos con pode económico y social”.       
   
Consciente de cómo crecía la criminalidad en Santiago y la necesidad de hacerle frente en forma colectiva y con sentido cívico, en fecha 9 de marzo 2006, en el periódico El Nacional escribí un artículo en el que dije:
   
“La realidad está demostrando que hace falta mucha conciencia cívica en amplios sectores de la vida nacional.  Las fuerzas policiales por sí mismas no pueden tener el control de todos los actos que se llevan a cabo en el seno de la sociedad.  Se precisa el concurso de grupos en forma activa y militante estén dispuestos acabar o neutralizar las acciones de los delincuentes que mantienen en estado de desesperación a lo mejor del país”.
   
El artículo tiene por título “Concurso Contra la Delincuencia” y se lee así:

CONCURSO CONTRA LA DELINCUENCIA.-
JUEVES 09 DE MARZO DEL 2006

“La dinámica de la vida diaria, los distintos problemas que debe enfrentar la generalidad de los dominicanos y dominicanas para darle solución a sus problemas en el orden material y espiritual, y los diferentes fenómenos que se dan en el seno de la sociedad, impiden que muchas personas se den cuenta del alto grado de inseguridad personal que existe hoy en nuestro país como fruto del deterioro social expresado, entre otros factores, por la delincuencia en sus diferentes vertientes y las ambiciones desmedidas que anidan grupos económicos, políticos y sociales”.
   
“La criminalidad se ha desarrollado en forma tan variada que a los organismos investigativos les resulta difícil, con motivo de determinados hechos delictivos, saber dónde tiene su origen el acto criminal, los grupos humanos que han intervenido en el mismo y las causas que lo motivaron.  Es posible que aquel que aprieta el gatillo no tenga nada personal, ninguna predisposición contra la víctima y que su participación sea, pura y simplemente, un trabajo por encargo de quien tenga un interés directo en la actuación criminal.

El victimario llega a saber quién ha sido su víctima  cuando ella reposa en el cementerio y la identifica solamente por el nombre que figura en la lápida que se coloca en su tumba.  En un hecho de sangre los investigadores no pueden descartar ningún elemento que pueda servir como punto de orientación y referencia.  Lo que hace unos años resultaba imposible estar presente en un crimen hoy no se puede descartar porque puede ser la pieza clave del mismo.  La seguridad personal de los dominicanos y dominicanas es tan frágil que grupos desaprensivos tienen a su disposición agentes activos que llevan a cabo operativos reservados exclusivamente al cuerpo policial como institución encargada de velar por la vida de los ciudadanos y ciudadanas”. 

“No queremos alarmar a nadie pero lo que decimos es la expresión de la verdad y la situación de inseguridad personal se torna tenebrosa y obliga a tomar medidas extremas de seguridad porque es posible que el peor delincuente tenga a su disposición matones que, amparados en sus uniformes y armas, están dispuestos por dinero eliminar físicamente a cualquier hombre o mujer de bien.  Conviene hacer constar que muchas veces la Jefatura de la Policía Nacional no tiene nada que ver con el comportamiento de algunos de sus miembros que se han dedicado a integrar grupos para ejecutar actos ilícitos en beneficio de particulares”.
 
“La realidad dominicana de hoy nos dice que aquí no hay más seguridad que la que cada quien se pueda dar conforme sus posibilidades y destreza. Hay una situación desigual entre el que tiene a su disposición un equipo armado y aquel que se mueve tranquilamente confiando solamente en la seguridad que puede brindarle un organismo de protección pública el cual muchas veces está bajo control de personas que no merecen ninguna confiabilidad porque están al servicio de violadores de la ley.  No hay dudas de que la inseguridad constituye uno de los grandes problemas que enfrenta hoy la sociedad dominicana y no se limita a las personas, sino también a los bienes.  La debilidad institucional hace posible que la delincuencia de diferente naturaleza ejerza influencia determinante en las distintas actividades de los dominicanos y dominicanas. En verdad se impone un amplio movimiento de opinión pública con la finalidad de poner en evidencia a los que están haciendo de las acciones delincuenciales una forma normal de vida.  Los bandoleros cuentan con recursos de toda índole que van desde lo económico hasta el político, pasando por la impunidad”.

“La realidad está demostrando que hace falta mucha conciencia cívica en amplios sectores de la vida nacional.  Las fuerzas policiales por sí mismas no pueden tener el control de todos los actos que se llevan a cabo en el seno de la sociedad.  Se precisa el concurso de grupos en forma activa y militante estén dispuestos acabar o neutralizar las acciones de los delincuentes que mantienen en estado de desesperación a lo mejor del país”.

La inseguridad crecía, la desesperación se apoderaba de los santiagueros y santiagueras; en la medida que transcurría el tiempo nuestra ciudad se hacía más insegura. Ocurrió un hecho criminal, espeluznante, que llenó de tristeza e indignación a Santiago y al país: el crimen horrendo contra la joven Vanesa Ramírez Faña. A raíz de esta acción escribí, en fecha 29 de junio del 2006, un artículo en el periódico El Nacional con el título “Santiago, Criminalidad y Desafío, en el cual destaqué:

“Los padres y las madres, los abuelos y las abuelas que queremos a Santiago y que aspiramos a que nuestros hijos, hijas, nietos y nietas vivan y disfruten a Santiago, estamos en el deber de demostrarle a la delincuencia, a los criminales, a los distribuidores de drogas, a las bandas de atracadores, asaltantes y asesinos por encargo, que no nos van amedrentar, que los vamos a enfrentar apoyándonos en la razón y la potencialidad del pueblo de Santiago organizado. La situación en Santiago ante la criminalidad y la inseguridad está definida: aceptamos que la delincuencia se apodere de Santiago mediante el crimen, o la enfrentamos como pueblo. La lucha no es de grupos, es de Santiago organizado contra el crimen, la inseguridad y la delincuencia”.

El aludido escrito dice así:

SANTIAGO, CRIMINALIDAD Y DESAFIO
JUEVES 29 DE JUNIO DEL 2006

“Todos aquellos que desde siempre hemos vivido en la ciudad de Santiago de los Caballeros tenemos justos motivos para sentirnos, en la actualidad, sumamente preocupados por la situación de inseguridad, la criminalidad, la delincuencia y el desarrollo del consumo de estupefacientes. Estas fueron las razones por las cuales  una vez tuvimos conocimiento del crimen en la persona de la joven Vanesa Ramírez Faña, expusimos nuestro pesar por el hecho criminal y nuestra percepción del deterioro, los vicios y el crimen en sus distintas modalidades. En ese orden creemos que hoy en Santiago se destacan”:

1.- “La indiferencia de las autoridades represivas, la timidez de las autoridades judiciales y la complicidad de grupos políticos con la delincuencia ligada al negocio de las drogas lo que hace posible la impunidad y la ejecución del crimen”.

2.- “El hecho de que en la misma semana, en el mismo lugar, en el mismo centro de la ciudad de Santiago, se llevaran a cabo tres (3) atracos sin que se detuviera a ninguno de los actores pone en evidencia la ineficacia policial”.

3.- “La generalidad de los hechos delictivos criminales de sangre y de violencia que se ejecutan en Santiago tienen relación directa con el consumo y distribución de drogas. Si las autoridades aspiran ponerle freno a la criminalidad y a la delincuencia tienen que eliminar la distribución de estupefacientes y los políticos dejar de interferir en las acciones judiciales cuando los jefes que trafican con las drogas son perseguidos”.

“La preocupación que hoy tienen amplios sectores de la ciudad de Santiago con relación a la masificación de la distribución y consumo de drogas narcóticas en los barrios populares de la ciudad, está basada en la realidad de los hechos; las acciones criminales que ocurren en Santiago continuamente; la ligazón entre las drogas y la criminalidad; los puntos de distribución de drogas y la tolerancia policial; interferencia de políticos para proteger a los capos de la distribución de drogas”.

“Cuando se analicen seriamente los puntos anteriores se comprobará que el crimen contra la señorita Vanesa Ramírez Faña, tiene relación con la impunidad, las drogas, la indiferencia  y la protección de políticos a los capos del narcotráfico”.

“Los padres y las madres, los abuelos y las abuelas que queremos a Santiago y que aspiramos a que nuestros hijos, hijas, nietos y nietas vivan y disfruten a Santiago, estamos en el deber de demostrarle a la delincuencia, a los criminales, a los distribuidores de drogas, a las bandas de atracadores, asaltantes y asesinos por encargo, que no nos van amedrentar, que los vamos a enfrentar apoyándonos en la razón y la potencialidad del pueblo de Santiago organizado”.
“La situación en Santiago ante la criminalidad y la inseguridad está definida: aceptamos que la delincuencia se apodere de Santiago mediante el crimen, o la enfrentamos como pueblo. La lucha no es de grupos, es de Santiago organizado contra el crimen, la inseguridad y la delincuencia”.

Los fenómenos sociales, por su propia naturaleza, no pueden ser enfrentados a nivel personal ni legal. La indignación que produce un hecho criminal no puede llevar a la víctima y a sus seres queridos a ejecutar acciones individuales contra él o los autores. Las leyes por sí solas no bastan para hacerle frente al crimen ni influir temor en los asesinos. Se impone un concurso de voluntades, acciones sociales contra la criminalidad. Estas ideas me impulsaron a escribir, el 06 de julio del año 2006, un artículo con el título “En Santiago, Unificar Voluntades”, y destaqué:

“Si es cierto que la comunidad de Santiago de los Caballeros se siente, con razón, preocupada por el desarrollo de la delincuencia, por la criminalidad y por el permanente estado de inseguridad personal y de bienes, no es menos cierto que en el mismo seno de la ciudad de Santiago están las fuerzas motrices llamadas a enfrentar con posibilidades de éxito todos los fenómenos negativos que hoy mantienen alarmada a la otrora tranquila y segura ciudad de Santiago.  En la unión de voluntades de los santiagueros y santiagueras está la solución para enfrentar los fenómenos sociales negativos que hoy preocupan a los integrantes de esa comunidad. En Santiago son más los buenos que los malvados y perversos. Alrededor de la unificación encontramos la solución y se aislan las lacras sociales de toda índole”.

El tiempo seguía transcurriendo y yo seguía convencido de que los fenómenos delincuenciales se iban a desarrollar ampliamente por el agrietamiento de la familia, el deterioro de las instituciones del Estado, la impunidad, la corrupción en todas sus vertientes, en fin, la incuria social y la falta de mecanismos legales efectivos. Todos estos factores de índole social constituían un caldo de cultivo adecuado para que los antisociales sembraran el terror en el seno de la sociedad dominicana.

La creencia anterior me motivó para escribir un artículo en el periódico El Nacional de fecha 08 de julio del 2006, con el título “Criminalidad Anunciada”, en el cual hice una reseña de las distintas opiniones que había vertido sobre el sicariato, la criminalidad en Santiago, y otras acciones antisociales.
He aquí el aludido artículo:

CRIMINALIDAD ANUNCIADA                  
SABADO 08 DE JULIO DEL 2006

“La criminalidad y la delincuencia en Santiago no ha surgido de un momento a otro. El 14 de octubre del año 2004, en esta misma columna escribimos un artículo con el título “Estado de Inseguridad, y dijimos: “El país está viviendo hoy una de las coyunturas más violentas de los últimos tiempos; se han entrelazado delincuentes de todos los calibres; se advierte una vinculación estrecha entre sicarios al servicio del narcotráfico y grupos políticos y sectores ligados con oficiales policiales activos y retirados. En nuestro país nadie tiene su cabeza segura sobre sus hombros porque la acción criminal puede tener su origen en cualquier sector; aquel que aprieta el gatillo es posible que no tenga ninguna diferencia personal o política con la víctima.  El crimen por encargo sigue teniendo vigencia en el escenario criminal dominicano.  La existencia de estructuras criminales, con poder económico, político, militar y social, hacen difícil el control del crimen; solamente una voluntad política orientada a enfrentar a la delincuencia de toda naturaleza clasista puede erradicar el crimen y hacer posible la seguridad de todos los integrantes de la sociedad.  Le corresponde al gobierno central crear un estado de seguridad colectiva para que todos los dominicanos y dominicanas se muevan en un ambiente de tranquilidad y garantía”.   

“Con posterioridad, en fecha 18 de noviembre del 2004, en esta misma columna, publicamos un artículo con el título “Santiago Ensangrentado” en el cual hicimos constar: “El ambiente de criminalidad en Santiago aumenta cada día y cambia la naturaleza del crimen.  La ejecución de siete jóvenes en Navarrete, el asesinato por encargo en distintos barrios populares de Santiago con estampa de ajuste de cuentas, la muerte por veintiséis balazos de un supuesto agente de la Dirección Nacional de Inteligencia y los distintos crímenes que han ocurrido en Santiago en forma sucesiva confirman la percepción que tiene el actual Magistrado Procurador Fiscal de Santiago, Licenciado Raúl Martínez, de que “la provincia de Santiago tiene una situación bastante delicada en torno a la seguridad, y de que, además, “es crítica la situación de seguridad pública que tiene la ciudadanía en esta región”, y el gobernador de  Santiago José Izquierdo, quien ha reconocido que “es imposible garantizar la seguridad ciudadana cuando no se cuenta con un equipo indispensable ante el crecimiento poblacional de la Ciudad Corazón” No hay que hacer mucho esfuerzo para comprender que la ciudad de Santiago es un medio social donde nadie tiene su vida garantizada y por tanto cada quien debe procurarse su propia protección personal, con el agravante de que las causas generadoras de la criminalidad están vigentes y cada vez se desarrollan más.    El hecho de que tanto durante la gestión gubernativa pasada como en la actual el crimen haga acto de presencia con métodos variados permite establecer que los crímenes, con diferentes estampas, van a continuar. La delincuencia va a tener el dominio del escenario criminal en Santiago mientras ella tenga garantizada la impunidad por estar entrelazada la politiquería, el narcotráfico, sectores militares, policiales, y grupos con pode económico y social”.

“Luego, el día 29 de noviembre 2004, Miguel Ponce periodista del periódico La Información, solicitó nuestra opinión con respecto a la violencia en Santiago; al día siguiente, 30 de noviembre, con el titulo: “Negro Veras Afirma Crimen Envuelve Santiago” el diario de Santiago reseñó nuestras declaraciones en la forma siguiente:  “El jurista santiagués, Ramón Antonio -Negro- Veras, advirtió que Santiago es una ciudad a la espensa del crimen organizado y advierte que resulta difícil para las autoridades frenar la criminalidad, porque para ponerle coto, se requiere de la voluntad política en las alturas.   Puso como ejemplo los sucesos de Navarrete, donde asesinaron a siete hombres, supuestamente ligados al narcotráfico, las ejecuciones en la parte sur de Santiago y los reiterados crímenes en Bella Vista.  Y dijo que factores económicos, políticos y sociales están presentes en los crímenes espeluznantes llevados a cabo en esta provincia.  El doctor Negro Veras, afirma que en el 80 por ciento de los hechos criminales de sangre, está presente la operación de los sicarios.  Dijo que para comprender el estado de continuidad delincuencial que se observa en Santiago, en los últimos tiempos, hay que partir de que con el desarrollo del consumo y distribución de estupefacientes, ligadas esta actividad con grupos políticos y policiales, la criminalidad se ha desarrollado.  Y aduce que varios factores están presentes en la ola de crímenes.  Recordó los más recientes actos de muerte en el mismo centro de la ciudad, evidencia que son la expresión de que esta ciudad se ha convertido a espensas del crimen”.

“Lo que habíamos dicho, luego fue confirmado por el Procurador General de la República, Licdo. Francisco Domínguez Brito, cuando aclaró el 7 de diciembre 2004 dijo:  “El Procurador General de la República Francisco Domínguez Brito, llamó la atención de la sociedad dominicana sobre las actividades de grupos ligados a prácticas mafiosas y al narcotráfico internacional, que han logrado tener influencia de poder y tomar posiciones dentro del liderazgo político y los cuerpos militares y policiales.   EL procurador reveló que en Santiago las investigaciones apuntan a que se está produciendo una guerra entre estos grupos criminales por espacio o contradicciones internas, y que la situación amerita una mayor atención.  Atribuyó a estas contradicciones y enfrentamientos, unas 50 ejecuciones y secuestros que se han producido en Santiago en los últimos dos años.  Citó el caso de Tony Amor, quien fue ejecutado en la cárcel por un grupo contrario y luego se desencadenó una serie de asesinatos contra sus socios y lugartenientes.  Asimismo, planteó la necesidad de que la comunidad se organice y el ministerio público sea más fuerte para impedir que salgan con facilidad de la cárcel los reincidentes”.          

Después de publicados los citados trabajos, el crimen de naturaleza diferente siguió avanzando en el país y, específicamente en la ciudad de Santiago de los Caballeros con tipicidad del sicariato. Esta forma de crimen en el que por lo general intervienen tres (3) actores no es de fácil investigación porque se entrelazan distintos elementos del alto y bajo fondo criminal.

Tanto es así que en el Departamento Judicial de Santiago se conocieron, y todavía están en proceso, expedientes en los cuales el sicariato tiene el sello distintivo.

II.- EL ATENTADO CONTRA MI HIJO JORDI. UN JURAMENTO

Combinando el hecho de haber nacido, desarrollado y vivido toda mi vida en Santiago, con mi participación durante más de cincuenta y cinco años en la vida política y social del país, y el ejercicio de la profesión de abogado activo en la materia penal, me daban la posibilidad de tener suficientes elementos de juicio para haber previsto que estaba dentro de las posibilidades que el espiral de la criminalidad llegara hasta alcanzarme personalmente.  Con ese convencimiento siempre había vivido; estaba consciente de que mis opiniones, mi incidencia en la política, aunque sin militancia partidista, no eran del agrado de grupos de poder político, económico, policial y militar.

Era previsible que un día cualquiera por la radio o la televisión se difundiera la noticia de que contra Negro Veras se había ejecutado una acción criminal. Es posible que, aun los más sensatos repudiando el hecho contra mí razonaran diciendo: “Negro Veras, no merecía esa acción criminal en su contra, pero desde hace mucho tiempo él viene interviniendo, opinando, criticando a grupos y sectores a los cuales no agrada su forma de pensar”.

Lo que nunca me pasó por la mente fue que uno de mis hijos fuera objeto de un atentado criminal porque de los cinco solamente uno, Ramón Antonio, tiene militancia política y externa sus opiniones con mucho respeto y altura. Los otros cuatro, aunque tienen sus convicciones políticas, no son militantes de ninguna organización partidaria.

He expuesto los criterios anteriores para expresar mi sentir de sorpresa con relación al atentado criminal contra mi hijo José Jordi Veras Rodríguez, y es por lo que he dicho que:

“Uno de los momentos más dolorosos de mi vida lo sentí el día 2 de junio del año en curso 2010, cuando recibí la noticia de que mi hijo, José Jordi, había sido objeto de un atentado criminal. Sentí que mi cuerpo se hundía en la tierra. He vivido preparado para recibir los golpes materiales y morales que se puedan lanzar contra mi persona, pero me convierto en un ser humano sumamente débil  cuando uno de mis hijos es víctima de una acción malvada. Sé como ellos se han formado, su conducta, sensibilidad y hombres de bien”.

José Jordi, como abogado, profesor universitario y comunicador social siempre se ha comportado con ecuanimidad, responsabilidad y decoro. El tiene más el temperamento de su madre que el mío. Sé lo que puede hacer y no hacer cada uno de mis hijos y he estado al lado de Jordi desde  el día de su nacimiento hasta hoy. El es un ser humano incapaz de elaborar ideas para hacer el mal.

Al momento de escribir este trabajo los investigadores no han identificado a los responsables intelectuales y materiales del atentado criminal contra Jordi Veras. He dicho:

“Mi familia, lo mejor de la sociedad dominicana, y la de Santiago en particular, aspiran a que el atentado criminal contra Jordi sea debidamente aclarado sin importar el organismo policial o judicial, o la alta o baja investidura de quien logre descubrir a los responsables. El protagonismo frívolo no puede estar por encima del dolor de una familia y del ultraje de que ha sido objeto toda la sociedad dominicana. Con el atentado criminal contra Jordi, se ha pretendido arrodillar a los hombres y mujeres decentes del país, afianzando un ambiente de total inseguridad en el que da la impresión de que todos estamos a merced de cualquier escoria con dinero y sin escrúpulos para pagar las tarifas de los sicarios y tenerlos a su servicio. No solo por este caso que me afecta particularmente, sino por el bien de todos, sinceramente espero que el Presidente Leonel Fernández, el gobierno y las autoridades en general, tengan una idea de los derroteros por los que se está encausando nuestro país con la explosión del sicariato y la impunidad de sus contratistas. La familia Veras Rodríguez ha sido totalmente abierta con los investigadores, colaborando con las autoridades en todo lo que ha estado a nuestro alcance, facilitando toda información, para que ellos hagan su trabajo y establezcan los hechos tal y como ocurrieron. No tenemos acusados, ni tesis, ni móviles preferidos. No solo queremos, sino que con todo respeto, pero también con toda energía, exigimos resultados fidedignos y justicia real. Nada más”.

Ciertamente, la familia Veras-Rodríguez, no se va a desesperar, porque la desesperación es mala consejera, no presionará a los investigadores, espera que hagan su trabajo. El tiempo será el mejor aliado de las investigaciones.

Como padre, en el atentado contra Jordi no anido odio contra nadie, no soy hombre de rencores, pero sí reclamo, como la he reclamado siempre, justicia en el caso de mi hijo. Lo reitero: “En el caso de Jordi está de por medio la sangre de mi hijo, la inocencia atropellada de mis pequeños nietos, la angustia, el dolor, el sufrimiento, la aflicción de toda nuestra familia que se siente herida, ofendida, agraviada, y con ella, todo lo mejor y sano del país”.

Con el atentado a Jordi se ha sumado otro a los dos golpes que me ha dado la vida: la muerte de mi madre y el fallecimiento de Carmen.

Y que conste, que he jurado que mientras tenga vida voy a tratar de ver sentado en el banquillo de los acusados a los autores reales del atentado contra Jordi, y si muero antes de que se descubra la tentativa de ese crimen dejaré, como un compromiso histórico para mis hijos, nietos y nietas, que les den seguimiento a la acción contra Jordi porque con ese hecho se ha lesionado vivamente no solamente a nuestra familia, sino también a la parte sana de la sociedad dominicana.


Santiago de los Caballeros
22 de julio del 2010





2 comentario(s)


  • 2

    Jaime Pena

    05.09.2010 - 6:13 pm

    El aumento de la criminalidad en Santiago es una consecuencia de diversos factores y descarto el factor DESEMPLEO por que no incide en subir o bajar las estadisticas criminales. Fijense que nuevos crimenes estan sucediendo en las esferas superiores de las clases sociales. Esto va a la par de la subida de estatus de muchos jovenes y funcionarios.Muestran el poder economico sin ambajes
    La corrupcion y el narcotrafico tambien.
    La carrera por escalar nuevos peldanos en el manejo de capitales y posiciones origina confrontaciones que generan malestares. Ahora es facil deshacerse de la competencia pagando a bandas de sicarios "oficiales" que estan activos en las filas policiales y militares para hacer trabajos de "limpieza de antisociales" . Emplean su "oficio" en trabajos privados. Lo hacen porque hay buena paga y tienen impunidad. La justicia jamas les tocara. Por eso nunca hay culpables.
    Creo que por ahi andan los autores materiales del atentado.
    Los otros ustedes saben donde e


  • 1

    santiago rodriguez

    27.07.2010 - 1:14 am

    Estoy de acuerdo en 80 por cinto con lo que don negro dice ,lastima que si fuese un santiaguero comun sin poder de ningun tipo especialmente sin dinero (nunca se sabe nada)tarde o temprano eso se bas a saber porque los beras son grandes ,lastima de los pobres


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