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Homilía en la misa de acción de gracias por la graduación ordinaria de UTESA

Homilía en la misa de acción de gracias  por la graduación ordinaria de UTESA

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Monseñor Antonio Camilo González da lectura a la Biblía durante misa.

Redacción | ACTUALIZADO 12.07.2019 - 8:32 pm

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Agradezco a la Doctora Lily Rodríguez, Honorable Rectora de esta Alta Casa de Estudios de UTESA, por su amable invitación para celebrar esta Eucaristía de acción de gracias a Dios, en el marco de la ceremonia de graduación del 10 de julio 2019.
   
Queridos jóvenes graduandos, como Jesucristo yo me dirijo hoy a ustedes, para felicitarlos, en unión a sus profesores, al personal de esta universidad y sus familiares.
   
En el Evangelio de hoy, Jesucristo se dirige a sus discípulos con motivo de su graduación como apóstoles y les encarga una misión: vayan a servir y atender a las ovejas descarriadas de la Casa de Israel, porque las mies es mucha, los males grandes y los obreros pocos.
   
Con su trabajo y su testimonio no busquen ser servidos, sino entréguense de corazón y por siempre a sembrar y hacer crecer los valores éticos y morales.
   
Proclamen con obras y palabras los valores de Reino de Dios: como dice Jesucristo en el Evangelio: vayan por el mundo: sanen los enfermos, limpien los leprosos y resuciten los muertos. Lo que gratuitamente han recibido, compártanlo gratis. No busquen prebendas ni ansíen caudales.
   
Cuando lleguen a un puesto, no piensen en lo que van a recibir, sino preocúpense en su capacidad de ayudar a los demás. No busquen ser servidos sino vayan a servir especialmente a los pobres y necesitados. No le hagan caso a los malos ejemplos de los ciudadanos sin concepto, que solo piensan en enriquecerse. Tengan presente el mensaje de Jesús: “El hombre y la mujer sabios edifican su casa y su futuro sobre roca”.     Esta roca es Jesús, el mismo Dios, que a través del Espíritu Santo les infunde sabiduría y convierte a la persona en un ciudadano prudente, que recibe una iluminación del cielo y produce un nuevo conocimiento, lleno de amor celestial, que nos llevará a acercarnos a Dios. Especialmente a través de la oración que logra el encuentro personal con el Señor, que nos comunica su gracia y nos permite ver y conocer a los demás, no en apariencia, sino en su propio interior y de esta manera conocer a profundidad el gran misterio del amor.
   
El Papa Francisco nos dice que el don de la sabiduría no es fruto solo de la experiencia ni del mero conocimiento humano; sino que es una luz interior que solo puede dar el Espíritu Santo y que nos hace capaces de reconocer la huella de Dios en nuestra vida y se nos da a través de la intimidad con Él. Esta es la visión de la sabiduría, que ve todo desde y con referencia a un Dios que nos ama, que es amigo y nos salva.
   
No crean que al graduarse ya ustedes llegaron; al contrario, con la graduación comienza de verdad la tarea y la misión. Desde ahora más que nunca van a necesitar la ayuda de Dios y el esfuerzo propio.
   
Oración al Espíritu Santo
Oh Espíritu Santo,
Amor del Padre, y del Hijo,
    
Inspírame siempre
lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
cómo debo actuar,
lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia santificación.
   
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
   
Espíritu Santo,
Dame agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.
   
Dame acierto al empezar,
dirección al progresar,
y perfección al acabar.

Amén.

Por Monseñor Antonio Camilo González
 



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