Fruto de la gran cantidad de agua que cae en forma esporádica, muchos registros del alcantarillado sanitario se encuentran desbordados, por lo que se mantienen derramando aguas residuales que corren por las calles, causando entaponamientos de vehículos y en parte arrasando el pavimento.
Además el derrame de esta agua, aumenta los niveles de contaminación, como es el caso del registro localizado en la avenidas de Circunvalación Sur, en la entrada de Rafey y en el ensanche Bermúdez.
Desde el pasado miércoles este registro está vertiendo aguas residuales, que corre un amplio tramo de la avenida, lo que delata el desplazamiento de los vehículos, causando largos entaponamiento sobre todo en las horas picos, debido a la gran volumen del transporte en la zona.
El charco de agua que se ha creado en el lugar provoca que muchos pasajeros que ocupan vehículo del transporte público, sean mojados debido a que conductores imprudentes, transitan de forma rápida levantando un marullo de agua.
Debido a la falta de un sistema de drenaje pluvial en Santiago muchas de las calles se inundan cuando llueve, como es el caso de la misma avenida Circunvalación en las inmediaciones de Baracoa, donde siempre se acumula agua.
Esto ocurre aunque hace dos años la actual administración municipal, hizo una inversión en la colocación de tuberías de un diámetro más grande, que según se dijo en esa ocasión garantizaría, el desplazamiento rápido de las aguas, y no ha ocurrido.
Situación similar ocurre en la intersección de las avenidas 27 de Febrero con Salvador Estrella Sahdalá, que cuando llueve una gran cantidad de agua circula por tan importantes vías, trastornando el libre tránsito vehicular.
Esta situación pudiera servir para que las autoridades electas y que habrán de asumir la administración municipal, el 16 de agosto venidero, incluyeran en su programa la solución de ese problema en los puntos neurálgicos, hasta tanto se diseñe un sistema de drenaje pluvial adecuado que por su magnitud habrá de ser muy costoso.
Hasta tanto, la verdad es que Santiago cuando llueve se convierte en un verdadero caos, debido a que la acumulación de agua, se convierte en un trastorno para el desenvolvimiento del tránsito en una ciudad que cada día tiene más vehículo que la capacidad de sus estrecha calles y avenidas.
