23 Abril 2018 12:01 AM

PortadaDeportes

Estiman dirigentes federaciones deportivas deben ser asalariados

Redacción | ACTUALIZADO 14.12.2013 - 1:46 am

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

Por Vicente Mejía

SANTO DOMINGO.-Los tiempos demandan cambios y estos tienen que irse produciendo de acuerdo a las sociedades en que se registren.
  
Hace rato que la llamada Carta Olímpica, el estamento que rige las actividades deportivas que están bajo la orientación del Comité Olímpico Internacional (COI), dejó a un lado el amateurismo y adoptó el profesionalismo, que es lo mismo que deporte pagado o deporte espectáculo.
   
Décadas atrás los mejores atletas del mundo se lanzaban al ruedo tan solo motivados por el llamado “amor a su patria” y el COI no le permitía ningún tipo de promoción comercializada ni siquiera para alimentación. Cuando concluían las competencias (mundiales, olímpicas…) los triunfadores regresaban a sus casas orgullosos de portar en sus pechos una medalla y de haber provocado la interpretación del himno de su país en el escenario deportivo en que se investían de héroe.
  
Igual ocurría con los dirigentes deportivos de los diferentes países (Comité Olímpico Nacional (CON) y los jefes de las federaciones deportivas de sus respectivas naciones. Todos retornaban con el corazón henchidos de alegría y satisfacción por haber puesto en alto el nombre sus países. Nada de reclamo económico.

Las reglas eran iguales para los asiáticos, africanos, europeos, americanos, antárticos; ricos, pobres; blancos negros, amarillos, mestizos; religiosos, ateos, en fin, para todo aquel que se acogía a la Carta Olímpica.
   
El momento exacto cuando eso comenzó a variar no lo registramos, pero la verdad es que el ordenamiento, el fin deportivo y la misma satisfacción perseguida, han dado un giro de 360 grados.
   
El deporte en sí se convirtió, hace algunas décadas hacia acá, en una de las industrias más lucrativas del planeta, convirtiendo a los atletas en caras mercancías que se venden al mejor postor sin importar nacionalidad, raza, religión ni nada de aquello que alimentó a los antaño grandes héroes olímpicos y mundiales.
   
En países como el nuestro el deporte olímpico sigue dependiendo de los recursos que le da el Estado, debido a que sus dirigentes no se han adaptado a los nuevos tiempos, los cuales demandan de creación de unidades de comercialización del producto que conforman (atletas) y luego venden en las ferias internaciones y mundialistas (Juegos Olímpicos, campeonatos mundiales, y otros).
   
Ante la falta de comercialización y posterior equilibrado reparto de lo que se produce con esa mercancía (atleta o evento deportivo), las autoridades deportivas locales (países como el nuestro) siguen dependiendo de lo que le mendigan a los gobiernos de turno, pero no dejan de recibir para su provecho y, sobre todo, para el provecho del atleta, lo que por “carambola” le llega del mercado a través de los patrocinios que se dan de manera silvestre.

Si las federaciones deportivas se convierten en empresas, algo parecido a lo que ocurre con la industria del béisbol en nuestro país, que desarrollan sus atletas y cobran por ello, el Estado se liberaría de la inversión de grandes sumas de dineros que muy bien podrían ser utilizadas en otras áreas del deporte, como el recreativo, el deporte de la tercera edad; en la salud, alimentación, la educación...
   
De ahí que se hace necesario que iniciemos el cambio igual como un determinado día el amateurismo olímpico cambió y se convirtió en la gigantesca empresa que es hoy.
   
Se hace necesario, pues, que cada federación se constituya en una empresa, aún subsidiada al principio por el Estado, pero que se definan los roles. Una empresa que incluya el pago o salario a sus dirigentes para que estos dejen, por ende, la máscara tras la cual esconden las apariencias de estar trabajando “por amor al deporte o amor a la patria”.
   
Si tenemos dirigentes deportivos asalariados la sociedad y las autoridades oficiales tienen el derecho de pedirles cuenta de sus acciones administrativas. Son muchos los dirigentes deportivos que se esconden tras la máscara del “amateurismo deportivo”, cuando en la realidad viven y se lucran de la misma actividad deportiva.

Eso lo evitaremos con la “sincerización”, pagándoles a esos dirigentes federados, convirtiéndolos en empleados al servicio de la actividad deportiva.
 





0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.




Anuncio Adwords