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Pacquiao devastador...

Domingo Hernández | ACTUALIZADO 24.11.2009 - 11:07 am


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Desde un principio se anunció como "La Pelea del Año".

La calificación  obedecía, fundamentalmente, a la importancia del combate, en razón de las jerarquías, trayectorias y clase del filipino Manny Pacquiao y el boricua Miguel Cotto, quienes se enfrentaban el pasado sábado, en el MGM de Las Vegas, Nevada.


En efecto, conforme a su desarrollo, a la intensidad, dramatismo y espectacularidad que se registró en el ring, ciertamente el calificativo estuvo correcto. Ni Pacquiao ni Cotto decepcionaron en cuanto a lo que se esperaba de ellos, los dos ofrecieron un encuentro para la historia, pleno de acción, entrega y profesionalismo. 


Pacquiao respondió a su condición de favorito. Ejecutó un plan de combate que, si bien por momentos lo hizo ver en cierto riesgo, a la postre le dio los resultados esperados: una contundente victoria por nocaut técnico a los 55 segundos del doceavo y último asalto.

Pacquiao y Cotto protagonizaron un combate sin desperdicio, de acción contínua, en donde en los primeros dos asaltos, Cotto hizo valer su potencia, fortaleza y agresividad, para luego sucumbir ante la velocidad endemoniada, fiereza y contundencia de Pacquiao.

El asiático comenzó a imponer respeto desde que tumbó por primera vez en el tercer asalto a Cotto con una derecha. Posteriormente, en el asalto siguiente, el cuarto, volvió a anidar un golpe ahora mucho más devastador y contundente: una izquierda en plena barbilla que sorprendió a Cotto enviándolo a la lona en malas condiciones.  Cotto se repuso, incluso, en el quinto pareció recuperado y llegó con buenos golpes a Pacquiao.

La contienda siguió su agitado curso en los rounds sexto y séptimo, con constantes cambios de golpes, violentas combinaciones por parte de los dos, con Pacquiao  generalmene de agresor y Cotto ripostando con valentía y decisión. Hasta ese momento, las condiciones de Pacquiao hacían relucir una leve ventaja a su favor, pero Cotto se  mostraba competitivo, exhibía su calidad de auténtico campeón y dejaba entrever que estaba dispuesto a morir en la ralla y a vender cada su derrota.

Fue  del octavo  asalto en adelante  cuando Pacquiao asumió el control relativamente absoluto de las acciones. Cotto aminoró su ritmo, cambió de táctica y salió a boxear a distancia, sobre piernas, buscando mantenerse alejado de Pacquiao, a fin de administrar recursos y lograr un segundo aire. Pacquiao lo perseguía por todo el cuadrilátero,  sin darle tregua, lanzando golpes de todos los calibres, muchos de los cuales se perdían en el vacío, en razón de la buena defensa de Cotto.A esas alturas, el boricua, valiente, sangraba por fosas nasales y la ceja izquierda, pero trataba de ripostar exporádicamente con golpes que no parecían hacer daño al filipino.

A partir de Ahí, hubo un sólo hombre encima del ring:Manny Pacquiao, quien  asumió una ofensiva devastadora para no abandonarla jamás, mientras Cotto pasaba a la defensiva, moviéndose constantemente, tratando de hacerle un blanco difícil a su determinado retador, aún cuando su esfuerzo resultaba inútil. Cotto buscaba sobrevivir, terminar de pie la pelea, obviamente era su intención, pues ya no parecía tener recursos para detener a Pacquiao. 


Así transcurrió el enfrentamiento. Cotto sangraba profusamente por la nariz, la ceja izquierda y mostraba ambos pómulos inflamados. Era la viva imagen de la derrota. En tanto, Pacquiao parecía fresco, en excelente estado físico y anímico, siempre en plan de agresor.


En el capítulo número 12, el árbitro norteamericano Kenny Bayless se compadeció  de Cotto, luego de que éste recibiera una izquierda del oriental y decidió detener la pelea, decretando nocaut técnico a favor de Pacquiao, quien se coronó así nuevo rey en la división de los welters -147 libras-, en la versión de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).


Si bien algunos de esos títulos han sido reconocidos por organismos de poco o ningún prestigio -ejemplo el que ganó al británico Ricky Hatton, denominado Organización Internacional de Boxeo), con su coronación, Pacquiao, ahora con palmares de 50-3, 38 nocauts, logra su séptima corona en pesos diferentes, pues ya había reinado en los moscas -112 libras-, supergallo -122 -, pluma -126-, ligero junior -130-, ligero -135- y welter junior -141-, algo sin precedentes en los anales del pugilismo.

Un fuera de serie...


Pacquiao, cuya próxima salida podría ser ante Floyd Mayweather Jr, ratificó su condición de boxeador "fuera de serie". 


No es un artista del tinglado, su boxeo carece de estilismo y tecnicismo, su defensiva inclusive es limitada. Su grandeza radica en su velocidad de manos, potencia -que parece no tener límites sin importar el peso en que pelee-, fortaleza, asimilación granítica, agresividad, sincronización, determinación y condiciones físico-psíquicas excepcionales. El es una máquina de tirar golpes, un pequeño tanque de vitalidad, una fuerza desatada por la naturaleza, cuya resistencia no parece humana. En otras palabras, es un fenómeno, quien con su participación viene a estelarizar la  época actual que vive  este apasionate y rudo deporte. Merece un lugar entre los grandes de siempre. Hay que quitarse el sombrero ante él.


Con dignidad...


Existe una vieja expresión en el boxeo, que estable que "a veces perdiendo se gana". Este podría ser el caso de Miguel Cotto. El destronado monarca cayó sí -sufrió su segundo revés, con 34 triunfos, 27 por la vía rápida-, pero esta vez lo hizo con dignidad y decoro. Su actitud, esfuerzo, valentía, coraje y vergüenza profesional le merecen el respeto y reconocimiento de la crítica y de los aficionados. Cotto, en definitiva, peleó como un verdadero monarca y su revés, en lugar de desprestigiarlo, lo engrandecen.

 ESQUINITAS-. Este diario inicia hoy una nueva etapa en ocasión de conmemorar el 94 aniversario de su fundación, con nuevo diseño y estructuración. !Las bienvenidas y que sigan el crecimiento y los éxitos!...Por cierto, las lluvias frustraron el pasado sábado la celebración del partido Aguilas Cibaeñas-Toros del Este, en el Estadio Cibao, dedicado a La Información. Una lástima...PARA QUE .!Suena la campana! !Climmp!


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