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Pedro Bendeck: Dolorosa partida…

Domingo Hernández | ACTUALIZADO 07.12.2017 - 1:30 am

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Recientemente escribimos un reportaje en donde dábamos a conocer la situación de precariedad en que vivía, el exboxeador y entrenador de boxeo, Pedro Pérez –Bendeck-.
   
Desde hacía un largo tiempo Bendeck estaba siendo afectado por una terrible enfermedad que, según nos confío, se había anidado en su colón, y poco a poco fue haciendo estragos en su ya debilitada anatomía.
   
Su situación se agravó en los últimos meses y prácticamente de su otrora fortaleza y apariencia física quedaba muy poco.
   
De hecho, su forma de hablar era ya muy débil, lo que también al parecer se había agravado con un cuadro algo depresivo que lo tenía sumido en una condición bastante delicada.
  
Recordamos, incluso, que a raíz de este escrito el colega y amigo Tuto Tavárez, al describir las condiciones de Bendeck, dijo que éste estaba peleando “sobre las cuerdas, a la defensiva y que relativamente estaba combatiendo su último asalto.
   
Lamentablemente, el pasado martes, conforme nos confirmó un amigo en común, Bendeck perdió ese último asalto, en lo que fue su pelea más dura: la de la superviviencia ante un padecimiento cruel –el cáncer- que le hizo añicos, pese a su duro batallar, enorme deseos de recuperarse y volver restablecer su vida.
   
Finalmente la parca logró la victoria total y Bendeck, que contaba con unos 73 años de edad, ya no está con nosotros. Es una partida dolorosa para quienes le tratamos y valoramos su calidad como persona, la de un hombre bueno, lleno de bondad, humilde como el que más, quien consagró toda su existencia al boxeo, deporte éste que fue siempre el de sus amores.
   
Murió como vivió. En notable estrechez económica, en tranquilidad, como fue su  forma de ser, y relativamente sólo, excepto en la compañía de una hija que siempre estuvo a su lado, que le brindó todas  las atenciones necesarias dentro de las limitaciones familiares  existentes, y que jamás le abandonó.
   
Bendeck, empero, fue un hombre de mucha dignidad. En varias ocasiones demandó una merecida pensión del Estado Dominicano, en su condición de gloria del deporte, como propulsor, en razón de sus más de 40 años dedicados al boxeo, la mayoría de ellos como entrenador, pero nunca la mendigó –incluso, según nos confesó llegó a someter los documentos requeridos-.Sin embargo, no recibió respuesta.
   
Y en ese sentido, hay que decir que ya es tarde para responder, pues ya en lo personal, desgraciadamente, no la necesita. A no ser, desde luego, que ello se le quiera transferir a su hija, como su familiar más cercano.
   
La muerte de Bendeck, deja un vacío dentro del boxeo doméstico, muy en especial el aficionado, renglón éste al que dirigió sus mayores aportes, con la hechura de una gran cantidad de pugilistas que lograron cierta notoriedad en el plano local, regional y nacional, muchos de ellos, inclusive llegaron a ser miembros de la selección y unos menos, pudieron  descollar en el profesionalismo. ¡Paz a los restos del Maestro, como solían llamarle sus pupilos! PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES:En sus primeras cuatro temporadas en la pelota dominicana ( desde 1995-96 hasta 1999—2000, sin incluir la temporada 1998-99 porque estuvo lesionado) José Mayobanés Fernández, Aguilas Cibaeñas, bateó para promedio de 219 en serie regular (de 160-35) en 70 partidos jugados, con dos jonrones, siete dobles, 23 carreras anotadas y 18 impulsadas. ¡Suena la campana! ¡Climmp!




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José Mayobanex Fernández

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