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Asesinato en Dubai podría marcar el fin de una era

Noticias AP | ACTUALIZADO 08.03.2010 - 9:01 pm

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La muerte de un agente de Hamas en un hotel de Dubai podría marcar el fin de una era, el momento en que la tecnología moderna enterró definitivamente el mundo de intrigas, si se quiere romántico, de los asesinos misteriosos que se infiltran en un país usando pasaportes falsos y matan a su presa.

"El último asesinato de su tipo", proclamó un titular del diario israelí Haaretz.
Hay quienes piensan que el rumbo que tomó el episodio --los rostros y los nombres de los asesinos se hicieron públicos y todos sus movimientos dejaron de ser un secreto de estado y se convirtieron en la comidilla de YouTube-- podría generar profundos cambios en el turbio mundo del espionaje.

El asesino llegó a Dubai sin ser detectado y escapó ileso tras llevar a cabo una compleja operación en la que mató a Mahmoud al-Mabhouh. Misión cumplida, pensó.

Sin embargo, la policía de Dubai obtuvo fotos de su pasaporte falso y las difundió por todo el mundo. También dio a conocer sus 26 alias, más de la mitad de los cuales resultaron ser nombres de personas reales con doble nacionalidad que viven en Israel. De inmediato se dio por sentado que el servicio secreto israelí Mossad estaba detrás del asesinato.
Varios países amigos de Israel, incluidos Gran Bretaña, Irlanda y Australia, expresaron malestar con la operación y con el uso que se dio a sus pasaportes.

Terry Pattar, asesor de seguridad de la firma IHS Jane's de Londres, dijo que la difusión que tuvo el episodio "podría representar un riesgo operativo inesperado, para el cual nadie estaba preparado".

En el futuro, declaró a la AP, "habrá que decidir si la probabilidad de una cobertura periodística intensa luego del hecho es un riesgo inaceptable, que pesa más que el potencial beneficio de un asesinato exitoso".

La tecnología moderna, que fue lo que permitió conseguir todos los detalles de la operación, ha cambiado para siempre las reglas de juego, escribió Yossi Melman, corresponsal de asuntos de inteligencia de Haaretz. "La conclusión podría ser que la era de las operaciones heroicas al estilo de las películas de James Bond está a punto de llegar a su fin".

Alentada por el éxito de las fuerzas de seguridad de Dubai, la vecina Abu Dhabi anunció que invertirá más de 120 millones de dólares para poner cámaras de vigilancia en toda la ciudad.

Gad Shimron, agente del Mossad en las décadas de 1970 y 1980, cree que los agentes pueden dejar rastros electrónicos en todos lados: pagos con tarjetas de crédito, información de sus pasaportes en las computadoras de los aeropuertos y llamadas con teléfonos celulares fáciles de rastrear. Como quedó demostrado en Dubai, deben estar preparados para la posibilidad de que las fuerzas de seguridad de un país logren ensamblar rápidamente todas esas piezas.

Por si estos obstáculos fuesen poco, pronto habrá un reto adicional: el pasaporte biométrico, que incluye huellas digitales y reconocimiento facial y ocular, lo que hará que sea más difícil falsificarlos, según Shimron.

El ex agente, no obstante, sostuvo que, si bien el mundo del espionaje se complicó en muchos sentidos, en otros se simplificó. Unas pocas décadas atrás, el hecho de tener equipo de comunicaciones lo delataba a uno; hoy, todo el mundo tiene teléfonos celulares y computadoras portátiles que no despiertan sospechas.

La operación de Dubai, opina Shimron, revela que los espías del siglo XXI fueron desplazados por la tecnología, que han aceptado las restricciones que imponen los avances tecnológicos y buscan formas de aprovecharlos.

"El mundo noticioso fija límites", dijo el ex agente. "Pero la historia indica que cada vez que alguien inventa algo, se encuentra la forma de sortear el obstáculo".

Jonna Méndez, quien fue durante 27 años la jefa de los disfraces en la CIA, cree que los asesinos de Dubai habían sopesado todos los riesgos y sabían que habría videos, que se conocerían sus alias y se difundirían sus fotos. Dijo que está claro que sabían que serían vigilados y que decidieron que esos peligros eran inevitables y estaban dispuestos a pagar el precio.

"Puede estar seguro de que sabían que los vigilaban. Y que sus documentos tomarían estado público", expresó Méndez. "¿Qué quiere decir todo esto? Que no les importó. Los rostros y los documentos que fueron capturados por las cámaras probablemente nunca vuelvan a ser vistos".

El hecho de que los asesinos hayan tenido que asumir las identidades de personas reales en lugar de inventarse identidades falsas es un síntoma del nuevo mundo que enfrentan los espías de la era moderna, un mundo de bancos de información y pasaportes con datos que se pueden confirmar, manifestó.

En la vida real, los agentes probablemente no lucen como en las fotos, acotó. "¿Pelado? Lo dudo. ¿Barba? Probablemente no. ¿Rubio? ¿Bromea, verdad?", declaró Méndez. Siempre, por otra parte, está el recurso de una cirugía plástica, de implantes dentales y tratamientos para el cabello que ayuden a hacerlos irreconocibles.

"Robe una identidad, disfrace al agente y tenga disponible otras identidades y documentos para cuando vuelvan", recomendó Méndez. "Así podrían tener que funcionar las cosas en el futuro".



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