Las movilizaciones de grandes ejércitos y las invasiones terrestres como las de Irak y Afganistán serán sustituidas por operaciones especiales rápidas y ligeras (con pocos hombres) que dejan poco rastro, o mejor aún por incursiones a cargo de fuerzas amigas locales a las que Estados Unidos haya entrenado, parte de la cooperación para combatir a enemigos comunes, hombro a hombro.
Según las autoridades estadounidenses, el plan lo presentó el jefe de operaciones especiales, almirante Bill McRaven, quien comenzó a plantear en el último trimestre de 2011 a los responsables de la defensa la iniciativa diseñada por él para reforzar los actuales Mandos del Teatro de Operaciones Especiales con el propósito de redistribuir personal y equipo en la etapa posterior a las guerras en Irak y Afganistán.
El secretario de Defensa, Leon Panetta, compartió pocas puntualizaciones sobre el nuevo presupuesto que esbozó el 26 de enero para el Pentágono, pero las autoridades explicaron en mayor detalle el nuevo plan a The Associated Press.
A medida que se contrae la fuerza militar y regresan los soldados de operaciones especiales —que cumplían 10 incursiones por noche en Irak y Afganistán— éstos serán destacados en unidades de operaciones especiales en regiones a las que se descuidó un poco durante la década en la que las acciones estuvieron concentradas en al-Qaida debido a que eran simplemente muy escasos para que anduvieran por ahí, según un funcionario de defensa de alto rango y otros funcionarios y ex funcionarios a los que se informó del programa.
Todas las fuentes solicitaron el anonimato para hacer declaraciones debido a que continúan en elaboración los detalles de la propuesta y el tiempo para su ejecución.
Aunque la idea es trabajar y adiestrarse con ejércitos extranjeros, la red reforzada fortalecerá y reanimará a las unidades de operaciones especiales en regiones como la cuenca del Pacífico.
Estas unidades tendrán la capacidad de lanzar incursiones espectaculares y unilaterales como la que McRaven comandó en 2011 para aniquilar a bin Laden en Pakistán y la del 24 de enero para rescatar a una rehén estadounidense y su colega danés.
El presidente Barack Obama reforzó con este rescate sus credenciales en materia de seguridad nacional en su primer periodo de gobierno y su informe anual sobre el Estado de la Unión, que pronunció el 24 de enero, se constituyó en el arranque formal de su campaña en busca de la reelección.
El funcionario de alto rango de Defensa enfatizó que el nuevo plan podría implicar que las fuerzas de operaciones especiales aumenten su cooperación con ejércitos extranjeros.
En este escenario, las fuerzas especiales colaborarían con los militares de otras latitudes para derrotar a las amenazas locales en lugar de que los efectivos estadounidenses asuman el mayor peso de los combates.
El plan tiene como antecedente el objetivo de la Casa Blanca de transformar a las fuerzas militares estadounidenses en una fuerza más ágil y más pequeña, capaz de reaccionar frente a una diversidad de amenazas aparte de los enemigos militares tradicionales.
Incluso a medida que las autoridades estadounidenses esbozan recortes parciales a las fuerzas militares, Panetta dijo que aumentarán los recursos a las operaciones especiales y para recabar información secreta, estrategias que surgieron como la opción preferida de la Casa Blanca de Obama a fin de confrontar a muchas amenazas globales tras una década de invasiones terrestres costosas en Irak y Afganistán.
La principal responsabilidad del comando de operaciones especiales será proveer recursos y personal a los mandos de combate destacados en las zonas geográficas.
Técnicamente, el comando de operaciones especiales tiene ahora autoridad limitada para responder a las amenazas mundiales, y sólo se encarga de operaciones particulares que hayan ordenado el presidente o el secretario de Defensa.
La red en el extranjero reforzada podría servir como un primer paso práctico para dar a McRaven una autoridad mayor en las operaciones especiales que se efectuarán en ultramar.
En lugar de aumentar el número de efectivos a la fuerza militar, McRaven desea estar en condiciones de enviar con más presteza algunas unidades a donde sean necesarias, de acuerdo con un funcionario estadounidense al que se informó del plan.
En la actualidad este tipo de acciones tienen que pasar por un filtro burocrático y capas de autoridad en el Pentágono, lo cual en algunos casos puede durante semanas, si no meses, el despliegue de los efectivos o materiales de operaciones especiales o equipos donde se les necesite.
Esos efectivos podrían efectuar incursiones o, más posiblemente, trabajar con los aliados locales para adiestrarlos en el ataque a enemigos regionales específicos, así como fomentar vínculos de largo plazo, de soldado a soldado, lo cual podría servir después para desactivar una crisis o un golpe de estado.
Los comandos de operaciones especiales también podrían trabajar para preservar vínculos cercanos con los aliados de las coaliciones de la OTAN que están por disolverse debido a las conclusiones de las guerras, dijeron las autoridades.
Finalmente, los comandos de operaciones especiales que tienen capacidad de actuar en zonas remotas podrían servir de marco para reforzar la cooperación entre las distintas agencias estadounidenses, mediante la interacción no sólo con aliados regionales, sino con agencias estadounidenses como la CIA, el FBI y el Departamento Estadounidense Antidrogas.
Los defensores del plan aseguran que este podría preservar la estrecha relación de trabajo que se ha forjado entre las diversas agencias en las zonas de guerra.
La noción de una red de operaciones especiales más fuerte atrajo la atención del organismo de derechos humanos Human Rights Watch, el cual solicitó a la Casa Blanca que transfiera al control militar las acciones secretas de la CIA contra sospechosos de terrorismo.
"Si se trata de ceder más a las fuerzas militares, podría ser una mejora desde la perspectiva de la transparencia", dijo Andrea Prasow, asesora de contraterrorismo de Human Rights Watch, que ha solicitado a la Casa Blanca que explique cómo un sospechoso termina en la lista de personas que deben ser aniquiladas.
"Pero si la ciudadanía sigue sin saber lo que está ocurriendo, entonces no basta", apuntó.
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