Una nueva estrategia que refleja el fin de las intervenciones en Irak y Afganistán ofrece la oportunidad de reducir los gastos militares y el déficit del gobierno, ahorrando cientos de miles de millones de dólares en los próximos diez años, pero al mismo tiempo eliminando miles de puestos de trabajo en los estados y distritos de los legisladores.
Tanto demócratas como republicanos se resisten y tratan de evitar despidos desde California, donde se construye el avión sin piloto Global Hawk, hasta Wisconsin, hogar del veloz barco de guerra Littoral.
"Al final de cuentas queremos ahorrar dinero en todos lados, menos donde nos molesta", declaró el senador republicano Lindsey Graham en una entrevista. Graham es miembro del Comité de los Servicios Armados y uno de los pocos legisladores que aprueba más cierres de bases.
El secretario de Defensa Leon Panetta presentó hace poco un presupuesto de 525.000 millones de dólares para el próximo año, que es 6.000 millones dólares más bajo que el actual. La propuesta es el primer paso en un plan destinado a reducir el déficit fiscal que Obama y los republicanos acordaron el año pasado y según el cual habría que recortar 487.000 millones de dólares en los gastos proyectados de defensa en los próximos diez años.
"Que quede claro: los ahorros que estamos planteando se harán sentir en los 50 estados y en muchos distritos de todo el país", dijo Panetta al delinear la propuesta en una conferencia de prensa. "Esto será una prueba que determinará si el objetivo de reducir el déficit es solo palabras o estamos dispuestos a actuar".
Obama presentará su presupuesto general ante el Congreso el 13 de febrero, pero el adelanto que dio Panetta ofrece detalles que generan inquietud en el Capitolio.
El presupuesto contempla la cancelación del programa del Global Hawk de la Fuerza Aérea. Se trata de un aparato que vuelta a grandes alturas, sin tripulación, usado en misiones de vigilancia y de recolección de datos. El Pentágono dice que, con un costo de 215 millones de dólares por aparato, resulta más conveniente usar los aviones espías U-2, que aparecieron en la década de 1950 y ayudaron a encontrar misiles soviéticos en Cuba en 1962.
Northrop Grumman construye los aparatos en Palmdale, California, el distrito del presidente del Comité de los Servicios Armados de la cámara baja Howard "Buck" McKeon.
Los aparatos operan desde la Base de la Fuerza Aérea de Beale, cerca de Marysville, California, que pronto pasará a ser parte del distrito electoral del representante demócrata John Garamendi, otro miembro del comité. El programa es uno de varios que la Fuerza Aérea maneja desde la Base de Wright-Patterson, en el distrito del representante republicano de Ohio Michael Turner, también integrante del comité.
McKeon criticó los recortes pero no se refirió específicamente al Global Hawk. De todos modos, el legislador republicano envió un claro mensaje al Pentágono y a la Casa Blanca: cuando se comprometió a realizar audiencias sobre el presupuesto, dijo que "hay que tener en cuenta que el presidente propone y el Congreso dispone".
Garamendi cuestionó las razones del Pentágono, que hace seis meses dijo que el programa de Global Hawk era vital y que no había alternativas "que ofrezcan capacidades aceptables para satisfacer las necesidades militares a un costo más bajo".
"Ahora que tomamos otra dirección me digo, 'muchachos, explíquenme qué está pasando. ¿Qué ha cambiado?''', declaró Garamendi en una entrevista. Agregó que el U-2 "es una máquina increíble, pero no puede estar 20 horas sobre el blanco, (mientras que) Global Hawk puede permanecer allí un día o más. Aquí hacen falta algunas explicaciones".
Durante la presentación de Panetta, el subsecretario de Defensa Ashton Carter justificó la decisión diciendo que "esto es lo que ocurre con cosas que resultan demasiado costosas cuando no hay muchos recursos".
Hace pocos meses, no obstante, el Pentágono dijo que, "cuando se lo analiza en el contexto de la misión del Global Hawk, el U-2 cuesta 220 millones de dólares anuales más que el Global Hawk".
Panetta propuso asimismo que no se construyan tantos barcos de combate y se acelere el retiro de los más viejos. El Pentágono plantea suspender la compra de dos naves Littoral, el veloz barco construido en astilleros de Wisconsin y Alabama. No dio otros detalles.
El barco es construido en Marinette, ciudad en la frontera entre Wisconsin y Michigan, y representa cientos de trabajos en ambos estados. Wisconsin tiene una tasa de desempleo del 7,1%, pero la de Michigan es del 9,3%, muy superior al promedio nacional.
El presidente del Comité de los Servicios Armados del Senado es el demócrata de Michigan Carl Levin, quien se abstuvo de comentar el presupuesto.
Lo que aumenta el desasosiego en el Capitolo --y en la industria militar-- es la perspectiva de que se incrementen los recortes. Un supercomité encargado de reducir el presupuesto en 1,2 billones de dólares el año pasado no logró su cometido, lo que implica que a partir de enero próximo habrá recortes generalizados automáticos.
Esto implica que el Pentágono deberá recortar otros 492.000 millones de dólares, además de los 487.000 millones.
Importantes senadores republicanos propusieron reducir la fuerza laboral del gobierno y congelar los sueldos de los empleados estatales para demorar los recortes automáticos por un año. La Casa Blanca y los demócratas se oponen a modificar los recortes automáticos mientras no se proponga un plan integral de reducción del déficit.
