Indica que este proyecto no toca ni tangencialmente los dos problemas fundamentales que tiene el río como es la reducción de la calidad de sus aguas producida por la contaminación, el problema de la educación de la calidad de sus aguas producida, así como la reducción de caudal.
“Los problemas se seguridad ciudadana ocasionados por el río y esgrimiendo como justificación del proyecto, está intímamente relacionado con el irrespeto a su zona de inundación y el establecimiento de asentamientos humanos en esos lugares vulnerables y de alto riesgo”, expresa.
Explica que esta situación se producía sin que exista un control real para evitar la ocupación irregular e ilegal de familias empobrecidas por parte de los ayuntamientos y las autoridades en sentido general.
Dice que en el caso del barrio Brisas del Yaque, ubicado debajo del puente Ercilla Pepín, “es el caso más patético de lo que estamos afirmando”, ya que ese barrio se instaló en los terrenos remanentes de la construcción del puente, entregándoseles solares y construyendo viviendas en una zona de inundación y de alta peligrosidad.
Señala que hay áreas donde el dragado no es necesario ni justificable, salvo el interés de extraer material para su comercialización, porque en estos tramos no hay riesgo de inundación ni posibilidad de dañar viviendas, ni propiedades, ni estructuras, sino que por el contrario el dragado puede producir más mal que bien.
Dicen que en la parte donde se abre una carretera en plena ribera del río, eliminando toda la vegetación en esa franja, que será un impacto permanente que servirá para el contrabando y extracción irregular.
