Ayúdame a reprimir toda inclinación irregular, a dominar toda pasión rebelde, a purificar todos los impulsos de mi conducta, a conformarme a esa humildad que ninguna provocación pueda descomponer, a tener aquella paciencia que ninguna aflicción pueda abrumar, aquella integridad que intereses egoístas no puedan sacudir, para que así esté yo capacitado para servirte y enseñar tu Palabra.
En verdad Tú eres el Poderoso, el Potente. Oración de 'Abdu'l-Bahá.
“Bahá'u'lláh, en una declaración única dirigida a uno de sus hijos, dio la guía más sucinta y perfecta para lo que debiera constituir el carácter de un verdadero ser humano”.
“Sé generoso en la prosperidad y agradecido en la adversidad. Sé digno de la confianza de tu prójimo y mírale con rostro resplandeciente y amistoso. Sé para el pobre un tesoro, para el rico un amonestador; sé uno que responde a la llamada del menesteroso y guarda la santidad de tu promesa. Sé recto en tu juicio y moderado en tu palabra. No seas injusto con nadie y a todos muestra mansedumbre. Sé como una lámpara para quienes andan en tinieblas, una alegría para los entristecidos, un mar para los sedientos, un asilo para los afligidos, un sostenedor y defensor para la víctima de la opresión. Que la integridad y rectitud distingan todos tus actos. Sé un hogar para el forastero, un bálsamo para el que padece, un baluarte para el fugitivo. Sé ojos para el ciego y una luz de guía a los pies de los que yerran. Sé un ornamento del semblante de la verdad, una corona sobre la frente de la fidelidad, un pilar del templo de la rectitud, un hálito de vida para el cuerpo de la humanidad, una insignia de las huestes de la justicia, un lucero sobre el horizonte de la virtud, un rocío para la tierra del corazón humano, un arca en el océano del conocimiento, un sol en el cielo de la munificencia, una gema en la diadema de la sabiduría, una luz refulgente en el firmamento de tu generación, un fruto del árbol de la humildad.
Rogamos a Dios que te proteja del calor de los celos y del frío del odio. Él verdaderamente está cerca, dispuesto a contestar”.
También nos exhorta Bahá'u'lláh a:
