Alegraste con truendosas voces tus luchas de protestas a los pobres; que sólo a la argentina de sarmiento, con luces estrelladas conquistaste a la que americe con idilio recogió, en aplausos y respectos respondieron.
Huellas de tristezas hoy nos cubren mirando buscando al infinito, la con venas de iras protestaba, dando al hambriento el refugio de un consuelo a la espera.
El desprecio del destierro encontraste, por abrigo al desnudo, hoy la tumba recoge tus pupilas, pero el mundo tu presencia en diamante ya construye, de tus pasos firmes con voces de refugio recogemos.
Vayan mis palabras al Dios de los honores, tribuna de respeto en el infinito ya recibida.
Mercedes sosa, triste suenan las campanas, el surco del obrero cabizbajo; se mira un sepulcro inquieto; allá se abre pidiendo a grito, en sirena de canto tu presencia.
Un acostar sin sueño, una hoja sin letras, vacía, un niño sin cuna, un bohío de cana penetrando los rayos de la mañana, un reloj sin hora todos alrededor.
Tristes suenan las campanas un sonido allá lento se escucha, poetas paralizan sus estrofas,pidiendo al altísimo una respuesta, no dar pasos en su tribuna que vuelva al rendir de sus nativos, la que América con juicios escucho.
Eres tú estas cosas mercedes sosa: al muerto que va subiendo mientras más su ataúd baja.
El autor es Presidente Sociedad Cultural Plumas de las Américas
