22 Mayo 2012 11:45 AM

PortadaOpinión

Por mi amigo Raúl

Yinett Santelises | ACTUALIZADO 27.09.2011 - 2:24 am

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

El sábado 17 de los corrientes a las nueve de la noche, recibí una noticia que tan pronto mi otro gran amigo, Frank Sued, me informara por el teléfono, entre llantos, que Raúl Fernández (Ruulll como le decíamos quienes le conocimos de la Salle) había fallecido de un infarto fulminante.  Se había ido un gran amigo, fiel y solidario.      Un hombre bueno por demás, de gran corazón. Raúl era un muchacho grande, así como su tamaño.  Era incapaz de hacerle daño, siquiera a una mosca.  Siempre con una sonrisa a flor de labios.  Duele  que gente tan noble y justa, se vaya de esta forma;, al parecer Dios quería tenerlo como uno de sus ángeles preferidos.
   
Con Raúl se aglutinaban todas las cualidades de un ser humano especial y de un verdadero amigo.  No era egoísta.  Cuando había iniciado nuevas cosas en su vida, se nos fue de repente, sin que pudiéramos conocer sus nuevos rumbos que comenzaba a realizar. Un padre y esposo cariñoso y dedicado.  Cuán importante es que al partir de lo terrenal, muchos puedan decir de tus buenas obras, de tu persona y tu corazón.
  
El Ruuuul se nos fue entre chequeos y de entrada y salida de diversos centros clínicos, por complicaciones de sudores y mareos. 
   
Hace unas semanas escribí un artículo con el título “No Dejarlos Solos”, de experiencias, propias y de amigos, que en ocasiones cuando tenemos dolencias o problemas de salud y acudimos a un centro de salud, debemos siempre tratar de no estar solos, por más sencilla que sea la situación.  Parte del artículo, indica lo siguiente: 
   
“Siempre he dicho, que todo el mundo aprende en cabeza propia, sin embargo, es prudente siempre tratar de asimilar las experiencias ajenas”.  “Esto último lo expreso, porque desearía que todo el pueda o tenga la oportunidad de leer el presente artículo, reflexioné sobre lo que a continuación describo”.
   
“Cuando mi madre, en una de las tomas de pastillas que le tocaban y estando mi padre en el puesto de enfermería, porque en ese momento estaba llegando para pasar a la habitación, escuchó de dos de las mismas, que discutían sobre cuál pastilla o medicamento colocarle, dos de ellas expresaron:”dale cualquiera total se va a morir de todas maneras”.  “Las enfermeras no se habían percatado qué relación tenía persona que estaba detrás de ellas ni que mi padre iba a la habitación que ya habían mencionado”.
  
“Ante aquella falta de sensibilidad y de manejo poco profesional, mi padre reaccionó de inmediato e increpó a las enfermeras que cómo era posible que pretendieran actuar en esta forma y reportó esto a la dirección de la clínica”.
  
 “En otra oportunidad, ya en experiencia personal”.  “Luego de haber sido intervenido quirúrgicamente por medio de una operación”.      “Y muy a pesar de  haber advertido al galeno y cirujano, así como al anestesista, previo proceso, de que era alérgico a la aspirina y todos sus derivados”.   “Luego de transcurrido el proceso, fui llevado a observación”.  “En ese momento me encontraba solo en una camilla”.  “Tan pronto comencé a sentir los síntomas característicos, sabía que algo de lo que se me había inyectado, me estaba causando la reacción casi mortal, procedí a llamar a la enfermera y le dije que por favor le informara a mi esposa Katty sobre mi estado”.  “Al no conllevar mi deseo ni tener la intención de hacerlo, le exclamé a dicha joven, que si no le comunicaba a mi esposa sobre la situación, saldría de la sala de observación”.  “Procedió a complacerme, una vez con mi esposa, se determinó que debían llevarme a Cuidados Intensivos”.
   
“Hace poco y ya habíamos comentado sobre esto en un artículo anterior, sobre la muerte de mi gran amigo Rubén Gómez en Africa”.  “Lo que se pensaba que era la fiebre malaria y una posterior neumonía, me enteré, cuando su cuerpo fue traído para su cristiana sepultura”.  “Que lo realmente mortal para él habían sido los medicamentos que le aplicaron para combatir lo que padecía”.  “Esto le provocó dos ataques al corazón que terminaron matándolo”.  
   
Ojalá puedan ustedes, amables lectores, aprender, como hace tiempo lo hice yo, de forma personal y directa y por la ajena de no dejar solo a nadie por sencilla que sea su malestar o dolencia en un centro asistencial, sin importar, dónde te encuentres.      Si bien es cierto que lo más seguro que tenemos es la muerte, no menos cierto es que debemos ser más preocupados con nuestra salud y luchar y defender nuestra vida, que es lo más preciado que el     Todopoderoso nos ha legado. Aprende de tus experiencias y de las ajenas.  Hasta luego querido y apreciado amigo Raúl, muchacho grande.




0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.



Anuncio Adwords