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Los últimos minutos…

Dr. Frank Espino

Dr. Frank Espino

Dr. Frank Espino | ACTUALIZADO 13.03.2018 - 8:02 pm

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In memoriam
Dr. Luis Ney Hernández F.

 
Desde que  iniciamos en la aulas universitarias, los profesores médicos, mentores y guías, nos van preparando mentalmente a que la carrera que nos ocupa tiene más “subidas” que “bajadas” es decir que continuamente nos enfrentamos a lo grave, lo crónico, la agonía,  los dolores, heridas, sangrado,  emergencias, sufrimientos, penurias, patologías. 
   
Lo triste de todo esto es que como seres humanos, nos olvidamos de nosotros mismos, para ofrecer un servicio, y anteponemos nuestras vidas para dar vidas a otros.
   
Cuando llegamos a la adultez, todo se cumple en nuestras vidas, es decir nacer, crecer, reproducirnos, y morir.

El médico como profesional aunque vive “escondiéndole” el paciente a la muerte, sabemos que vamos a morir definitivamente.
   
Ha pasado el tiempo y en  los últimos años he visto  que cada día parientes cercanos, amigos, han pasado a la otra vida, entre los que incluyo a médicos de quienes aprendí los primeros pasos de mi carrera y a otros con quien compartí en el área profesional o circunstancial.
   
El fallecimiento repentino de un colega profesionalmente capaz, amigo, entregado a su trabajo, a quien tuve la oportunidad de tratar de cerca en muchas ocasiones, y con quien compartí en las últimas horas de su muerte, quien lució más alegre que nunca esa noche,  me hizo reflexionar y hacerme muchas preguntas.
   
Cuando la muerte nos llega de repente, esos últimos minutos ¿En que se piensa?, ¿Qué extrañamos? ¿Qué metas cumplimos? ¿Qué nos falto por hacer? ¿Tenía que ser tan rápido? ¿Porqué a mi? ¿Pudo la muerte avisarme su llegada antes?
¡Me imagino que es repasar la vida en minutos!
   
Supongo que es igual al compromiso de un estudiante ante  un profesor exigente que debe presentar un examen para adquirir un nuevo grado, y no  siente seguridad de lo aprendido aunque  haya dedicado horas y días para la preparación de la prueba.
   
Sencillamente no estamos preparados para ver el final en  condiciones normales (no incluyo el suicidio) aunque definitivamente tenemos que dejar este mundo tarde o temprano.
   
Por eso no deja de ser  un sobresalto pensar que independientemente  la posición económica, social, política, profesional, familiar, la muerte espera.
Concluyo: ¡Debemos estar preparados mental o religiosamente, como sean sus preferencias, y saber que la vida es única!
¡Un  hilo fino, corto, y blando nos une a la muerte!
¡No  debemos  estudiar para examen final…   los últimos minutos!
 
El autor es médico, escritor y profesor universitario
 


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