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¿Toleraremos que el Aedes Aegypti genere más muertes?

Reynaldo Peguero

Reynaldo Peguero

Reynaldo Peguero | ACTUALIZADO 13.03.2018 - 8:06 pm

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Superada la fase de intensas lluvias recientes, entramos en un período de alto riesgo para Dengue, Zika y Chincunguya. La pluviometría se reducirá, se elevará la temperatura, aumentará la humedad y tendremos miles de viviendas, solares baldíos y arroyos con agua limpia estancada. Un ambiente ideal para reproducir cientos de miles de Aedes Aegypti. El incremento de la temperatura, los cambios en las precipitaciones y la intensidad de los eventos meteorológicos, como consecuencia del cambio climático, son el mejor activo para que el mosquito transmisor haga su trabajo. La ciudad también necesita resiliencia, para evitar entre todos, los casos y muertes prevenibles por Dengue.   
   
Auguro que este 2018 será diferente al pasado 2017, donde llovió con intensidad durante casi todo el año, lo que no permitió la reproducción activa del mosquito. Para el año 2016 a nivel nacional se registraron 1,582 casos de la enfermedad viral transmitida por Aedes Aegypti. Estas patologías tienen un sub-registro superior al 50%. Paradójicamente, el mosquito necesita que deje de llover para multiplicarse. Para aprovechar charquitos, recipientes de agua, arroyos y todo tipo de reservorios. Aunque en la actualidad el país presenta los niveles más bajos de infestación de mosquitos, no podemos bajar la guardia.
   
El Centro de Prevención y Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores y Zoonosis ha sido relanzado por el Ministerio de Salud, y la gestión de la exitosa Ministra Guzmán Marcelino. El especialista Ronald Skewes-Ramm, director de este centro, hace su  trabajo y su profesionalidad tiene toda mi confianza. Pero hay 24 provincias con riesgo de transmisión de arbovirosis relacionadas con el vector Aedes aegypti, y Santiago es una de ellas. Nos toca estar en la calle con este tema.
  
En este marzo 2018, ya dejó de llover y la probabilidad de enfermar por Dengue en la ciudad de Santiago podría elevarse en 300%.  En la ciudad de Santiago en 2002 teníamos apenas 52 casos por 100 mil pobladores los que podrían llegar a 250 casos por cada 100 mil santiagueros en 2018. Esto significa que al menos en este año pudiéramos esperar en la ciudad de Santiago, unos 2,125 casos. Sean muchos o pocos, ningún caso debe complicarse y mucho menos morir. Todos los hospitales y clínicas deben actualizar su personal de consulta externa y emergencias, pues desde este marzo en adelante “todo el que llegue con fiebre a una unidad de salud, debiera considerarse “Dengue” hasta que se demuestre lo contrario”.     
   
El Dengue, el Zika y la Chincunguya son enfermedades que no respetan ni clase social, ni lugar de residencia. Si miramos atrás son decenas las familias de todos los niveles, en las que uno de sus miembros fue picado por mosquitos Aedes Aegypti enfermó y murió. Estas enfermedades se adquieren por la picadura del mosquito hembra Aedes Aegypti. La fiebre que genera el arbovirus no es reconocida a tiempo ni en clínicas ni hospitales; siendo muy mal manejada por los médicos. Cientos de pacientes terminan en una grave y costosa complicación, y lo peor, en un fallecimiento que se pudo evitar. Las normas de manejo del Ministerio están ahí y deben cumplirse estrictamente. Nadie venga con excusas, ni racionalidades politiqueras, Santiago solicita que los médicos se actualicen en Dengue.
   
En materia ambiental es mucho lo que podemos hacer para prevenir el Dengue y estas enfermedades infecciosas. El Ayuntamiento con el apoyo de todos, deberá imponer tal como ha sido su correcto estilo de trabajo vertical, la limpieza inmediata de todos los solares baldíos y yermos. Desde los Cerros de Gurabo hasta Pekín Arriba en la zona sur; desde los Embrujos a Cienfuegos deben intervenirse todos los solares baldíos. Multarse de acuerdo a la ley y las normas, aquellos propietarios que no los limpien pues el Ayuntamiento tendrá que hacer el trabajo que los propietarios no hacen para prevenir el Dengue.
   
El mosquito Aedes Aegypti es un insecto que vive todos los días en nuestras casas, solares, escuelas y en sus alrededores. Se reproduce en cualquier fuente de agua más o menos limpia. La hembra del mosquito, después de alimentarse, puede depositar en el agua hasta 400 huevos. El mosquito tarda 8 días promedio para convertirse en adulto. El tiempo de vida de un mosquito es de 3-4 semanas y puede volar desde 50 metros hasta medio kilometro. Las horas de mayor riesgo de las picaduras son temprano por la mañana y al atardecer, sin embargo, estos mosquitos también pueden picar durante la noche.
  
Al Ministerio de Salud y a sus direcciones provinciales de Santiago, les toca el grueso de las acciones contra al Aedes Aegypti. Es momento que se refuercen el reconocimiento de las picaduras y la transmisión biología del Aedes Aegypti. Saber que como son los huevos, cómo ubicar larvas, pupas y cómo  identificar los diferentes mosquitos adultos.    
El rol del Estado en la prevención y control del dengue es fundamental. Sugerimos una planificación participativa de acciones de control del dengue. Igualmente se impone iniciar las visitas domiciliarias, la articulación con instituciones educativas, las campaña “Patio Limpio”, la eliminación de cacharros, llantas y gomas de vehículos viejas.
   
Se impone una verdadera alianza con los medios de comunicación. Programas conjunto diseños de materiales educativos y una campaña en las redes sociales. Para estas y otras acciones de prevención el CDES está presto a trabajar y ya tiene los acuerdos integrados con el Ayuntamiento, los Ministerio de Salud Pública, Medio Ambiente y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El autor es  Director Plan Estratégico de Santiago.



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