18 Septiembre 2018 1:02 PM

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¿Dónde está el amor?

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz | ACTUALIZADO 16.04.2018 - 6:53 pm

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Cuantas veces escuchamos a hombres y mujeres decir: Yo amo a mi esposo/esposa; yo amo a mi novio/novia, en fin, la magnitud de ese amor solo lo sabe quién lo siente y el modo en que lo demuestra. Sin embargo, también se determina la veracidad del mismo en hechos, entendiendo que el amor todo lo puede, todo lo soporta, todo lo sufre, todo lo perdona y todo lo cree.
   
Pero me llama la atención la forma en que el modernismo promueve el amor, un amor que no es el amor verdadero. No hay que ser sociólogo, para observar cómo la forma de amar en estos tiempos ha cambiado, porque se supone que el amor nunca deja de ser, como dice la Biblia, y yo lo creo.
   
Pero si usted nota las manifestaciones de amor son confusas y sin intensidad, y no estoy hablando del amor obsesivo que lleva al feminicidio, ni el que da paso a la infidelidad, o ese supuesto “amor” que lleva a la pasión inicua y desenfrenada; no, no es ese amor al que me refiero, sino al verdadero, aquel que es la sostenibilidad de todo. Ese amor que actúa, que es el protagonista, el que da el todo por el todo, el que entra en acción para mostrarse como él es.
   
El amor es sacrificial, pero nadie quiere padecer por nada, y mucho menos por alguien, porque nos hemos convertidos en egoístas, amadores de sí mismos, en narcisistas, donde solo importa el yo, conjugado en todas las personas. Esto es tan peligroso perder de vista el amor, porque al hacerlo desaparecerá nuestra misma esencia, pues fuimos creado en amor, con un Padre que lo dio todo por amor.
   
El concepto que se tiene del amor hoy día, no es lo que es, porque se ha distorsionado el sentido del amor en todos los ámbitos.  Dónde está el amor philial, el fraternal, el ágape y el eros, dónde están. Podemos analizar el amor en cada una de estas clasificaciones en que se manifiestan, y vamos a ver que se ha desvaluado y desvirtuado el verdadero sentir del amor en que fuimos concebido por Dios.
    
Podría yo filosofar y decir: ¿Dónde está el amor? ¡Oh amado mío! ¿Qué han hecho de ti? ¡oh pasión eterna, fuente inagotable de existencia, que nos hace vivir con razón de ser y sentir! ¿Qué han hecho de ti, por qué se niegan los corazones a darte morada en sus vidas, por qué te desprecian y subestiman tu abnegada y desinteresada manera de darte, sin esperar a recibir nada a cambio?  

Permitamos que el amor viva; porque es necesario hacer volver el amor. No tenga temor a volver amar, solo sepa elegir a quien amar y sea cauto. Aprenda hacer su elección. Es cierto que muchas batallas en el amor se han perdido y las pérdidas han sido dolorosas, pero el mayor fabricante de amor, en quien fueron hecha todas las cosas, vive y está en nosotros, Jesucristo quien nos ayudará a elegir la persona correcta.
   
Para esto tiempos es cursilería el amar o hablar de amor, pero no nos dejemos intimidar por lo que digan, enseñemos a esta generación el verdadero sentir del amor, amándolos. El método más eficiente de aprendizaje es el que se demuestra con hechos, pues adelante, mostremos al mundo el verdadero amor. Amemos sin condición como Dios nos ama. Respetemos y honremos el amor. Cuando se tiene un corazón grande que sabe amar, hay que amar sin importar, y que el mundo sepa que somos portadores del amor de Cristo.  
  
El amor es tan autosuficiente, que cuando no es correspondido, él mismo da la oportunidad para volver amar, sin guardar resentimiento ni rencor. El amor es tan brillante que él te hace vivir y te da vida para hacer que otros se sientan con vida. Ese amor que no viene de nosotros sino de aquel que nos enseñó amar. No perdamos de vista el amor. Ame, ame y ame, sin condición, porque lo que usted da, eso recibe. Verdaderamente, no podemos vivir sin amor, el amor mueve al mundo, si queremos que siga girando, amemos.
  
 “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.” 1 Corintios 13:8

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” 1 Corintios 13:13
 
 
 


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