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Me dueles… ¡Venezuela!

Hna. Alicia Galíndez

Hna. Alicia Galíndez

Hna. Alicia Galíndez | ACTUALIZADO 21.05.2018 - 7:48 pm

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“Crónica de una muerte anunciada”, muchos sabíamos que las elecciones en Venezuela eran una farsa, que nada cambiaría y que los resultados ya estaban decididos con el Consejo Nacional Electoral que lleva más de 15 años en el poder y con el gobierno actual que está apoyado por los militares.  Me duele en el alma ver como destruyen a mi país, la crisis que está viviendo por la falta de alimentos y medicinas, además de una hiperinflación, escases de recursos, deterioro de las infraestructuras, universidades, escuelas, hospitales, falta de transporte y paren de contar.
   
Nunca me hubiera imaginado que me tocaría ver a niños y mujeres revisar la basura para conseguir algo de comer, rostros y cuerpos en condiciones físicas de desnutrición y decadencia y menos verlos morir porque no se encontraron las medicinas necesarias.        
Tampoco me hubiera imaginado ver a familiares y amigos profesionales con posgrados y especialidades pasando hambre, delgados, demacrados e incluso enfermos por no encontrar un antibiótico común y corriente.
   
Observar como se deterioran las vías públicas, ver vacíos los supermercados y tener que hacer largas colas para luego salir con las manos vacías o con un solo producto.                
Tener que ir a trabajar porque si pierdes el trabajo es aún peor la situación, pero resulta que te sale más costoso pagar el transporte para ir a trabajar que quedarte en la casa.                
Los ejemplos son muchos, y “me dueles Venezuela”, porque eres un país grande, hermoso y llegaste a ser una nación de oportunidades no solo para los venezolanos sino para tantos extranjeros que te escogieron y decidieron quedarse a vivir allí.
   
Estás irreconocible Venezuela y ciertamente llego a una conclusión, los seres humanos somos capaces de construir o destruir y cuando un gobierno no tiene voluntad política, no le importa el prójimo y no ve al semejante como ser humano y puede destruir a la nación más grande.            

Para mí no se trata de ideologías, no funciono con eso, se trata de humanidad, personas que están muriendo de hambre por desnutrición, por falta de medicinas, por atenciones básicas, es una crisis humanitaria la que estás viviendo Venezuela y son niños con cáncer, abuelos en diálisis, y tantas otras precariedades que he visto y palpado, nadie me las ha contado.
   
Aquellos que tienen un poco más venden sus pertenencias y se van del país, buscando como sobrevivir y darle una nueva oportunidad al menos a los niños y a los jóvenes, pero no se crean que para ellos es fácil, porque ser inmigrante es difícil y sobre todo cuando son muchos los venezolanos que están escapando y solicitando una oportunidad para trabajar e incluso renunciando a su propia profesión y haciendo lo que se le permita hacer para salir adelante.
   
Solo nos queda orar, confiar en Dios, en su misericordia, que Dios convierta los corazones de los malvados hacia la justicia y la fraternidad y no darnos por vencidos, seguir luchando, resistiendo hasta que logremos que se oigan los gemidos y los sufrimientos de los más débiles, porque no es posible acabar con la gente de este modo. Ayudemos a Venezuela.
 
 


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