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El valor de la educación

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 06.09.2018 - 6:48 pm

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Desde tiempos ancestrales ha habido preocupación por la educación del ser humano. Por dotarlo de habilidades y destrezas que les permitan enfrentar los avatares de la vida. La educación es un proceso integral que va más allá de la mera transmisión de normas o del mero contenido del saber técnico o el quehacer específico de una asignatura, una carrera o profesión. En síntesis “educar es enseñar a la gente a vivir mejor”, es decir, la educación debe impactar la calidad y modo de vida de una persona o una comunidad.            

Los grandes filósofos griegos apostaban a una educación integral que promoviera las virtudes, la filosofía y las artes. El maestro Sócrates aspira a la formación de un hombre inspirado en valores, pero que también desarrolle habilidades para alcanzar la verdad. Su mayéutica es una especie de epistemología del conocimiento, el ser humano llega a la verdad y el conocimiento  a través de preguntas y respuestas. Por su parte, Platón, creador de la academia, promueve el diálogo como mecanismo de hermenéutico de aproximarse a la verdad. Dentro de su visión aristocrática del mundo, entendía que los mejores debían forjar el espíritu por medio de la educación.        

En el mundo clásico se observa preocupación por la promoción de una educación humanista, integral, lógica, racional, que explora lo teórico, lo ético y lo estético. Para el gran Aristóteles, discípulo de Platón, también la educación se orienta a formar virtudes a promover el pensamiento, el pensamiento lógico y coadyuva a interpretar de forma lógica la sociedad y el mundo. Entre los romanos, pensadores como Lucrecio Caro, procura forjar una comprensión empírica de la realidad  a través de la educación. Su obra La naturaleza de las cosas, refleja su preocupación por el conocimiento.        

La educación romana tenía un carácter paternalista y autoritario, pero procuraba inspirar al sujeto en la comprensión de las normas y las tradiciones jurídicas así como la estructura administrativa creada por ellos. El acto educativo es algo más que la convivencia vertical entre el alumno y el maestro, es el proceso continuo de aprehensión de la realidad, para su comprensión y transformación, sostenía el nobel de literatura, García Márquez. Que “Necesitamos una educación desde la cuna hasta la tumba”, es decir, el ser humano debe estar bajo los efectos de la educación en cada una de sus actividades  y etapas  de la vida. La educación es un acto continuo de reflexión, diálogo, interpretación, razonamiento, creación, innovación, la misma siempre permea el accionar del ser humano.

El gran Nelson Mandela, combatiente de la exclusión social, el racismo y la marginalidad de su pueblo, sostenía que “La educación es la herramienta más poderosa para la transformación del hombre y la sociedad”. La educación no es solo el acto áulico, ahora bien, casi siempre reducimos la educación al mero evento formal del aula, relación maestro-alumno, la articulación de una visión filosófica, teológica, axiológica, metodológica orientada a forjar un conocimiento técnico. En la época medieval surgen las universidades, la iglesia era la depositaria del saber, se empleó la educación para adoctrinar individuos, para establecer determinadas verdades como dogmas. Una educación integral debe inspirarse en la realización del ser humano, en la libertad, en la promoción de la capacidad dialógica del individuo así como la necesidad de proveer al sujeto de aperos o instrumentos para interpretar y transformar el entorno, la sociedad y el mundo.

En nombre de la educación dogmática se promocionó la intolerancia y se llegó al extremo de exponer a la hoguera a pensadores como Juan Huss, Giordano Bruno, Miguel Servet; también muchas mujeres que tenían preocupaciones científicas como Hipatia de Alejandría fueron sometidos a torturas y martirios. La época del renacimiento promueve un reencuentro con lo humano, lo curioso, lo lógico, racional, laico. Pensadores como Dante, Petrarca y Boccaccio satirizan la vieja visión del hombre y la capacidad del hombre persé, para alcanzar la comprensión de la realidad. Desiderio Erasmo también promueve una visión humanista, cuestionadora del dogma y el privilegio. El renacimiento y la ilustración contribuyen a la promoción de una educación humanista y racional así como personalista. Para Jean Jacques Rousseau el hombre es una criatura moldeable por la educación, este autor tenía una visión romántica del ser humano y era partidario de promover el acto educativo del hombre en estado natural. Rousseau no estableció de forma clara las pautas para educar al niño en su estado natural. Con la revolución industrial, se inician procesos formativos para preparar hombres que puedan desempeñar funciones laborales, en los nuevos nichos de trabajo. Esta cosmovisión de la educación lo ha marcado hasta hoy, creyéndose que están educados, es estar preparado para un trabajo.            

Según Ken Robinson, los sistemas educativos siguen atrapados en formar hombres y mujeres para un mundo que ha desaparecido, se han dado muchos y acelerados cambios.        

En ese orden sostiene Ken Robinson que la escuela debe promover la creatividad, la innovación, pero también la capacidad de convivencia, tolerancia, saber y hacer. La educación del siglo XXI está llena de retos y desafíos para los educadores, se está en la época del inmediatismo y la interrupción continua.

El autor es Dr. en Educación.



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