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El eterno tormento: corrupción, delincuencia e impunidad

Lidia Melania Emeterio Rondón

Lidia Melania Emeterio Rondón

Lidia Melania Emeterio Rondón | ACTUALIZADO 07.09.2018 - 6:52 pm

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Tercera parte

En las estadísticas policiales sobre Casos de Homicidios Cometidos por Extranjeros( Alemanes, Americanos, Venezolanos, haitianos e italianos), se arrojó una cantidad de 105 victimarios, donde los haitianos fueron 99. Para el primer semestre del 2017 la cantidad de victimarios extranjeros llegó a 76, y en esta cantidad, los haitianos aportaron  73 homicidios. Aunque las estadísticas son afectadas por el subregistro, estos datos permiten, con objetividad, sacar importantes conclusiones, y derivar acciones de   seguimiento respecto de esa criminalidad.
   
La corrupción y la impunidad donde interviene la migración haitiana, se da también violando la ley laboral, no solo en la suplantación de la mano de obra dominicana, sino  en la aplicación de salarios deprimidos que ofertan a trabajadores indocumentados. Esto hace daño al país,  pero  deja grandes beneficios a contratistas que siguen contando con el silencio del gobierno dominicano que ha aceptado pública e internacionalmente que es un violador de la Ley laboral Dominicana. Es por esa razón que aun venciéndose el plazo para la regularización de extranjeros, es el mismo gobierno que concede nueva prórroga, satisfaciendo asi, a sectores internacionales y locales.
   
Aun en medio de la corrupción, la delincuencia e impunidad, que sabemos existe en otros países, República Dominicana aventaja, pues encima de lo que es común, estamos en presencia de un gobierno que como parte de la corruptela y la traición a su país, entrega la Soberanía, la suplantación ascendente de la mano de obra dominicana, la depredación de sus bosques, y todo lo ya citado. Es como si se estuviera haciendo una subasta del país. Resaltar este hecho como parte del sistema de corrupción permite analizar sin superficialidad, mirando la gravedad y la dimensión de este problema, del cual nadie puede alegar ignorancia.
   
No es suficiente con haberlo dicho  reiteradas veces, hay que continuar insistiendo en que  lo de migración haitiana y dodo lo que de ella se está derivando en contra del país, es el principal problema político, de corrupción y de violencia. Claudicar en esto, aplicar dosis de indiferencia, o disimular esta realidad, seria el comportamiento más ruin e irresponsable que como respuesta se de ante esa tragedia que socava la dignidad dominicana, y atenta contra nuestra supervivencia como Nación.
   
Una sociedad declarada critica económicamente puede levantarse para volver a ser próspera y autosuficiente, pero la caída moral, la humillación de un país, que como el nuestro tiene historias gloriosas que lo distinguen, pero que ahora su propio gobierno, y toda la línea de arrastre ya citada, lo hunden cada vez más. Hay quienes, llenos de poder, están felices, e insensibles ante esa amenaza de aniquilamiento  fusionándonos  con Haití.  Creen ellos y ellas que la historia no les juzgará. Esta gente que creen que asumiendo irracionalmente la causa de los haitianos, y manipulando esa realidad,  van a hallar gloria en algún rincón de la tierra, mas no será así.
   
Ojalá que el respetable y poderoso Movimiento Marcha Verde, tome este caso de corrupción emblemática, y que suelte las amarras que hasta ahora se lo impiden. Si así lo hicieran, verán que la justeza de esta causa les permitirá no solo convocar una marcha de un millón de personas, sino, el triple de sus deseos, y el laurel del triunfo, les acompañará por siembre, mientras tanto, el Presidente Danilo Medina, seguirá con el peso histórico de ser uno de los presidentes más entreguista y desleal al pensamiento duartiano, en desmedro de la dignidad y soberanía nacional.



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