13 Noviembre 2018 12:18 PM

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P. Dubert: “La iglesia es de origen divino, pero de administración humana”

Fausto García

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Fausto García | ACTUALIZADO 09.09.2018 - 4:23 pm

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La vida y sus cosas son de forma y de fondo.  Lamentablemente, hay quienes pierden el fondo, por estar guardando “las formas”. (Fausto García).

Todos los que tuvimos la oportunidad de estar de algún modo cerca del padre Ramon Dubert, aun fuera desde las esferas de sus homilías en las misas dominicales -que fue mi caso- recordamos algunas de sus frases o enseñanzas.  En algún momento, la que encabeza estas líneas, la dijo delante de mí y nunca se me olvidó, y me ha servido para resolver en forma inmediata algunas ideas estropajosas que han querido aposentarse en mi mente.
   
La dijo, la escuché, la aprendí y la acepté y desde entonces gobierna varios aspectos de mi vida espiritual. La Iglesia de Cristo es de origen divino, pero de administración humana. Significa para mí, que Dios la creó en la persona de su hijo, y que fue abonada por la sangre de los apóstoles, discípulos y tantos mártires que ha tenido a lo largo de estos gloriosos ya, más de dos mil años. Pero lamentablemente, la administran seres humanos muchas veces no guiados por el Espíritu Santo. El primer administrador, nombrado por el mismo Cristo, fue Pedro, el impetuoso o impulsivo, quien le negó tres veces antes de cantar el gallo y que luego, ya resucitado el maestro, le interrogó tres veces sobre el amor.
   
Lo del nombramiento como el primer Papa, lo relata el Evangelio de S. Mateo en el capítulo 16, versos del 13 al 19, de la siguiente manera: "Jesús se fue a la región de Cesárea de Filipo. Estando allí, preguntó a sus discípulos: «Según el parecer de la gente, ¿quién soy yo? ¿Quién es el Hijo del Hombre?» Respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros que eres Elías, o bien Jeremías o alguno de los profetas.» Jesús les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro contestó: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo.» Jesús le replicó: «Feliz eres, Simón Barjona, porque esto no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos. Y ahora yo te digo: Tú eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo.»"
   
En torno al amor, el interrogatorio se dio, Según S. Juan, capito 21, versos del 15 al 17, de esta manera: "Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos.» Le preguntó por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Pedro volvió a contestar: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dijo: «Cuida de mis ovejas.» Insistió Jesús por tercera vez: «Simón Pedro, hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero.» Entonces Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.»"
   
Los que saben leer u oír en este mundo de Dios, están al tanto de la crisis que en los actuales momentos vive la Iglesia Católica, a la que pertenezco y amo, no como Cristo, pero a fin de cuenta, la amo y no por tradición como les pasa a muchos, sino porque la he ido conociendo a lo interno, y al hacerlo, veo justamente que es de origen divino y de administración humana. Esto me hace entender que, aunque nos angustiemos por momentos como estos, nadie, absolutamente nadie, la amará como su fundador, quien dio la vida por ella, y quien es la roca sólida, firme sobre la que está construida, y que, por tanto, nada ni nadie, ni siquiera las puertas o pruebas del infierno, como dicen otras traducciones, podrán vencerla o hacerla desaparecer.  Es la institución moral del mundo más antigua, único referente incólume de la humanidad, administrada por hombres que optaron por servir a Cristo y a ella, en la forma total como han sabido hacerlo muchos, pero donde hay otros que no llegaron con iguales fines y si llegaron, lo cambiaron, y han preferido “beberse la leche de las ovejas” como dice San Agustín en su Sermón a los Pastores.
   
Desde España, y para seguir la ruta del padre Dubert, también español, doy seguimiento y recomiendo a ustedes, el sitio web de la congregación religiosa católica, los Franciscanos de María (http://www.magnificat.tv/es/node/14117/2), cuya espiritualidad es el agradecimiento, con el sacerdote Santiago Martin, quien una vez a la semana comenta la actualidad, lo mismo que diario el Evangelio, y nunca de deja de lado tocar la situación de la iglesia, desde una óptica muy interesante, y que ojalá la iglesia local, también imitara, o sea, hablar de lo que pasa en nuestra iglesia, pues precisamente, aquellos ocultamientos, han traído estos escándalos. Para terminar, hagamos lo que dice este ministro, oremos, y ojalá, como dice el papa Francisco, todo esto sirva para purificar la iglesia, a sabiendas, como también dice él, de que “La verdad es suave y silenciosa”.   



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