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Dios, mundo y Hombre

José Alejandro González

José Alejandro González

José Alejandro González | ACTUALIZADO 09.09.2018 - 4:35 pm

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El pensador Nicolás de Cusa es considerado por muchos ``el auténtico fundador de la filosofía alemana`` y, todavía algo muy importante, él es el lazo de unión entre la edad media y la edad moderna, entre la filosofía alemana y la filosofía cristiana. Nació en 1401 en Cues (Cusa) es educado a la usanza; cristianismo y lecturas de los antiguos, idiomas y, sobretodo vivencia mística.

Luego estudió en Heildelberg y Padua donde se dedica al estudio de derecho canónico, ciencias de la naturaleza, matemáticas y filosofía. En Colonia recibe en 1430 la ordenación sacerdotal. El más importante de sus escritos es la obra De docta ignorantia, tres libros donde aborda los temas de Dios, el mundo y el hombre. Para el pensador E. Hoffmann es ``la primera obra clásica alemana, que en realidad ha fundado toda la nueva filosofía``. En el primer libro Nicolás de Cusa nos muestra que Dios es la plenitud por excelencia, aquello que nada le falta; que no puede hacerse mayor ni tampoco menor. Dios contiene en sí todo aquello que fuera de Él solamente es percibido y pensado como distinto por el entendimiento humano. Dios es la ``complicatio`` de todas las cosas, pero en Él las cosas no son ya distintas ni diversas, todas son una unidad indivisible, simple, inmanente; es la ``coincidentia oppositorum``.

``Dios es la esencia absolutamente simple de todas las esencias que hay, que hubo y que habrá jamás, realmente y desde toda la eternidad.`` En esta ``coincidentia oppositorum`` no se distingue el cielo de la tierra, ni el hombre del animal común, ni el bien del mal; en sentido general no hay ni lo otro ni lo distinto. Para hacer inteligibles estos conceptos     El Cusano, como gran matemático, toma algunas de sus reflexiones matemáticas para demostrar cómo solamente en el plano de la finitud, de la realidad mundanal y concreta se oponen entre sí el círculo y la recta, pero, en un círculo infinito la curvatura de la línea envolvente sería tan infinitamente pequeña que podría considerarse nula; y entonces circunferencia y recta coinciden. En el segundo libro  De docta ignorantia el pensador concibe el mundo como una explicatio o despliegue de Dios. El mundo es por Dios, de Dios y en Dios. Así como los números se desarrollan a partir de una ``mónada``, de igual manera el mundo en su multiplicidad a partir de Dios. El mundo ha de mirarse como una totalidad, una totalidad integrada a su vez por totalidades. Dios está en todo –quodlibet in quolibet- porque Dios está como todo en cada cosa.

``La especulación de Cusa sobre el infinito, la ignorancia, el uno y lo múltiple llevó a un concreto enriquecimiento de la ciencia de la naturaleza y de sus métodos. Si todo lo existente es individual y único, y si el universo es también un infinito, aunque un infinito ``contraído``, no se dará nada repetido dos veces de modo enteramente igual, no habrá propiamente un punto central cósmico, las estrellas fijas no serán ya los límites del todo, nuestra tierra será una estrella entre las estrellas y cualquier punto será el centro, porque en todas partes y de igual manera vive y alienta la infinita totalidad. Nicolás de Cusa fue un precursor de Copérnico, su método matemático de contar, medir y pesar que él introduce en la ciencia de la naturaleza anuncia a Kepler.`` En el libro III de De docta ignorantia aborda el pensador al hombre y afirma que este tiene que buscar el camino hacia el absoluto. Ese camino pasa por Cristo en quien la idea de la humanidad se ha hecho hombre a fin de que a través de Cristo el hombre vuelva a encontrar lo divino para lo que está llamado y, en virtud de lo cual únicamente es plenamente hombre.

Es una tarea individual; existe un ego archetypus en la mente de Dios mediante el cual es como llegaremos a nuestra propia forma ideal, a nuestra mismidad o personalidad. El hombre debe levantarse sobre la mundaneidad de lo cotidiano y sobre la materia de su cuerpo mortal para retornar por primera vez sobre sí mismo. Es el hombre puro. Así, alcanzado ese estado de pureza, vive el hombre su vida en este mundo en libertad, como don de Dios a los hombres, guiado cada individuo puro por una idea supratemporal. Vive en este mundo, pero no es de este mundo. Informará y configurará él mismo el mundo, pero desde un plano superior.

`` El yo puro en su maduro desarrollo no es ya parte del mundo natural, sino que tiene su participación en el mundo de las ideas. Pero si la idea es lo verdaderamente indivisible y eterno, se abre con ello por primera vez el camino al pensamiento de que nuestra efectiva individualidad sobre la tierra se nos da sólo en el yo mismo.`` E. Hofmann. El influjo del pensamiento de Nicolás de Cusa fue muy importante, Francia e Italia le conocieron, Alemania lo conoció después, vivió en el otoño de la edad media; su legado perdura.      



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