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Epidemia de Autismo?

Fundación Autismo en Marcha

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Fundación Autismo en Marcha | ACTUALIZADO 10.09.2018 - 7:22 pm

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Nadie discute que cada vez hay más casos de autismo. Términos como “epidemia”, “explosión”, “aumento brutal” aparecen una y otra vez en los discursos de profesionales y en artículos sobre el tema. Y sin embargo, no nos ponemos de acuerdo sobre las posibles causas o explicaciones.
   
Intentando estructurar un debate complejo y de múltiples voces, hay tres tipos de respuesta:

1)    Nuestro mundo postindustrial. Habría algo en nuestra industria química, nuestro medio ambiente contaminado, que sería el causante de los nuevos casos de autismo.

2)     Nuestra biología del siglo XXI. Tenemos pocos hijos, tenemos hijos más tarde, los genes que transferimos a nuestros hijos pueden tener más daño acumulado, tenemos parejas más heterogéneas. En resumen, nuestra reproducción es distinta e incrementaría los casos de autismo.

3)     No existe tal incremento de casos de autismo. Es tan solo un cambio en cómo contamos. La idea básica es que niños que hace unos años habrían recibido otro diagnóstico o simplemente no habrían sido diagnosticados, ahora reciben una etiqueta que dice que tienen un trastorno del espectro autista (TEA).
   
Parece que la ciencia debería dar una respuesta contundente a este último punto pero no es así. Y aquí hay muchos factores:
   
El autismo está de moda. De ser un trastorno raro y desconocido está ahora en boca de todos. No solo profesionales, sino de los medios de comunicación, de los educadores, de la sociedad en general.
   
TEA , Trastorno del Espectro Autista, es un criterio laxo. A pesar de las pautas de los manuales de diagnóstico, sigue siendo un patrón amplio y flexible, donde permite establecer un diagnóstico sin mucho riesgo y en ocasiones, sin mucho compromiso también. La gente piensa a menudo que los diagnósticos son moldes exactos pero no es así, los comportamientos no se miden en centímetros o en gramos, los niños tienen días distintos y la variabilidad de pensamiento y los criterios entre
Profesionales es enorme
   
Tanto los profesionales que trabajamos en autismo, sea en la clínica, en la educación o en la investigación, como los propios padres, madres y familiares tendemos, consciente o inconscientemente también, a magnificar el número de casos. Vemos muchos, leemos mucho al respecto, nos parece el problema más importante en estos momentos aunque solo sea porque dedicamos a él una parte substancial de nuestras vidas.
   
Cambios en los criterios diagnósticos han modificado las estadísticas. La neuropediatría ha evolucionado mucho en los últimos décadas, la neurobiología  y la psicología clínica también. Haciendo un estudio retrospectivo de niños que habían sido diagnosticados en su tiempo de trastorno específico del lenguaje hace diez o veinte años, se encontraba que muchos serían ahora diagnosticados con un TEA.
   
Los diagnósticos alegres, dados por profesionales no certificados, usando instrumentos de evaluación inadecuados marcan cada día a muchos niños y niñas con etiquetas erróneas que perduran por años o para toda la vida, condenando a ese ser humano a una condición que no es tal, siendo tratado y educado como una persona con Autismo, negándole el adecuado proceso terapéutico que resolvería su dificultad real.
  
 No sabemos si estas razones son suficientes para explicar  todos los distintos resultados observados pero parecen una parte importante de la diferencia.



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