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¿Por qué en los tiempos de Jesús había tantos enfermos y endemoniados?

Maricela Ortiz

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Maricela Ortiz | ACTUALIZADO 10.09.2018 - 7:31 pm

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“Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía. Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.” Mateo 8:14-17
   
Mientras estudiaba el libro de Mateo, el pasaje anterior llamó mi atención, y me hice una pregunta: ¿Por qué había tantos enfermos y endemoniados en la época de Jesús? Recordé el leproso, la fe del centurión, pero me detuve aquí en la sanidad de Jesús en Capernaum, por lo que, inicié una investigación en “usos y costumbres de las tierras bíblicas”. El mismo nos traslada al Antiguo Testamento, y es donde le invito a dar un tour a través de las Escrituras y de estas valiosas informaciones:
   
De acuerdo a las experiencias del pueblo en el desierto, y luego de estar en la Tierra Prometida, las familias hebreas, podían esperar en la promesa de salud que Dios le había hecho acerca de la salud de su cuerpo. Cita: “Las promesas de salud por la obediencia a 1a ley. Las enfermedades como castigo por la desobediencia” “La salud fue prometida con la condición de la obediencia a la ley de Dios.”
   
“Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu Sanador" (Ex. 15:26).
   
Las costumbres bíblicas también, revelan que la ley enseñó a los israelitas a que las enfermedades podían esperarse cuando la ley de Dios era desobedecida (Deuteronomio 28). “y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán. Asimismo, toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.” Deuteronomio 28:60-61
   
Las tradiciones bíblicas nos cuentan que los judíos en el AT ordinariamente no acudían a los médicos cuando estaban enfermos. De hecho, hay poca mención a los médicos en el AntiguoTestamento (Job 13:4; 2 Crónicas 16:12; Jeremías 8:22). “Es muy probable que los médicos a que hace referencia en esos días eran extranjeros, y no judíos de la tierra.”
   
Podemos ver que bajo la dispensación de la ley se evidencian varios ejemplos de oración por sanidad; como lo es el caso de Moisés, cuando el pueblo de Israel fue mordido por serpientes (21:7). Otro caso el Salmo sexto de la oración de David en tiempo de enfermedad, oración que Dios oyó. Vemos unos de los salmos de acción de gracias, donde podemos apreciar la gratitud a Dios por sanar a los enfermos (Salmos 107:17-21). Igual, podemos ver la oración que se elevó en la dedicación del templo, donde el rey animó al pueblo a esperar la contestación de Dios a su oración para sanidad de los enfermos.
   
Los judíos del tiempo de Cristo no tenían mucho conocimiento científico de la medicina: “El hecho se demuestra porque en su creencia de que las enfermedades eran causadas ya por el pecado del enfermo, o de sus parientes, y que venían en castigo por su pecado. Acerca del ciego, los discípulos preguntaron a Jesús: "quien pecó, ¿Éste o sus padres, para que naciese ciego?" (Jn. 9:2). También se atribuían las enfermedades a los demonios. De allí que considerasen que la curación era el arrojamiento de estos espíritus malos.”

Jesús se refirió a esta práctica cuando los fariseos equivocadamente lo acusaron: "Y si yo por Belcebú echo fuera los demonios, ¿vuestros hijos por quien los echan?" (Mat. 12:27). Estos hechos explican la falta de conocimiento médico de los judíos en aquellos días. Marcos añade un hecho interesante en su relato cuando Cristo sanó a la mujer con el flujo de sangre. Él dice que ella había sufrido muchas cosas de muchos médicos (Marc. 5:26).”
   
“Los relatos del Evangelio hablan de la presencia de una multitud de gente enferma en la tierra, y cómo eran traídos en gran número a Jesús para ser sanados... "Y cuando fue la tarde... traían Él todos los que tenían mal. . . Y toda la ciudad se juntó a la puerta y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades (Marc. 1:32-34).
   
En los días que precedieron a la ocupación británica de la tierra, y antes que los judíos modernos tuvieran conocimiento médico suficiente para la curación de las enfermedades, la tierra de Israel estaba infestada de toda clase de gentes afligidas. Tal es la fe que existe en el Oriente, en los tiempos actuales. Esta fe universal en el poder divino de sanidad, en los tiempos mesiánicos, les dio a Jesús y sus apóstoles la oportunidad maravillosa para demostrar el poder sanador de un Dios compasivo.”




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