14 Noviembre 2018 6:18 PM

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70 años después, Taiwán sigue atrapada

Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel | ACTUALIZADO 11.09.2018 - 6:50 pm

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Taiwán ha sido el refugio del gobierno nacionalista chino del Kuomintang, el perdedor de la Guerra Civil China contra el Partido Comunista de China. Históricamente la isla estaba poblada por los pueblos malayos-polinesios de muy poco desarrollo cultural, llegando al extremo de no disponer ni de una escritura propia. Durante el siglo XVII las potencias extranjeras se interesaron por esta isla, así fue que japoneses, holandeses y españoles marcaron sus     huellas en territorio taiwanés.
   
El triunfo de los comunistas, luego de una ardua lucha en territorio continental, donde Mao Zedong proclamó finalmente la República Popular de China dio al traste con el desplazamiento de los reductos nacionalistas encabezados por Chiang Kai-shek, quien pasó a refugiarse en la isla de Taiwán, prolongándose su régimen a la actualidad bajo la denominación de República de China.
   
Desde el mismo surgimiento de la República de China (República de Taiwán) el gobierno comunista del territorio continental no ha visto con buenos ojos el establecimiento de relaciones diplomáticas de otros países, por considerar este territorio como una parte rebelde y parte de su agenda de reincorporación.
  
Hasta 1987, el país estuvo oficialmente en estado de guerra, lo cual limitaba las libertades civiles y políticas de sus habitantes. Tras la muerte de Chiang Kai-shek, su hijo Chiang Ching-kuo llevó a cabo una progresiva democratización de la isla, continuada por su sucesor Lee Teng-hui. Este proceso democratizador culminaría en las elecciones presidenciales del año 2000, cuando el candidato del Kuomintang fue derrotado por el candidato de la oposición Chen Shui-bian.
   
El estatus político de Taiwán forma parte de una compleja controversia diplomática en que se envolvieron todas las potencias, tanto en el escenario de la Guerra Fría, como después de concluida, prolongándose hasta nuestros días al extremo de que muchos países aun sienten la presión de las potencias, muy a pesar del deshielo ideológico prevaleciente.
   
Su subsistencia en el tinglado internacional de naciones democráticas ha sido el arduo esfuerzo diplomático de la clase política establecida en la isla desde el mismo momento en que Chiang Kai-shek asumió la presidencia de la República, logrando establecer vínculos formales con unas 21 naciones hasta los días reciente en que una nueva escalada diplomática de la República Popular de China, mediante el aprovechamiento de la coyuntura internacional favorable, sea por el recogimiento de los Estados Unidos como potencia hegemónica o por el fuerte impacto de su influencia económica, algunos países se adhieren a la China Continental bajo acuerdos diplomáticos formales, obteniendo importantísimos aportes en un paquete destinado a impulsar su desarrollo.
   
Por supuesto, las reacciones tampoco se hacen esperar. Los Estados Unidos no contemplará de manera pasiva la expansión china en territorio Americano, muy próximo a la zona de influencia, toda vez que la doctrina de América para los Americanos late en la élite conservadora como en aquellos días de su proclamación por el Presidente James Monroe.
  
 Luego de 70 años ininterrumpidos de relaciones entre  la RD y Taiwán cesan dando lugar a una ola de rumores, a los que no escapan la creencia de que los Estados Unidos no ve con buenos ojos la decisión asumida por el gobierno dominicano.
   
Tres países de América Latina decidieron romper los lazos con sus viejos socios los taiwaneses de quienes fueron favorecidos con diversos programas de desarrollo así como de múltiples ayudas y colaboraciones para atender situaciones puntuales vinculadas con su desarrollo.
   
La denominada “Guerra Comercial” librada en los actuales momentos entre Estados Unidos y China, afectando el comercio a unos niveles insospechado hace pensar que la iniciativa de estas pequeñas naciones latinoamericanas de establecer lazos diplomáticos con el territorio continental se puede ver estropeada por los intereses norteamericanos en la región.
   
El llamado a consulta de sus respectivos embajadores obligó a los cancilleres de estos tres países a pronunciarse, desligando esta decisión de una posible interrupción de las relaciones diplomáticas con el coloso del norte, un lobo feroz cuando se trata de defender su territorio, ya explícito en su doctrina Monrroe.
   
El portavoz de la cancillería de la República Popular de China salió en defensa tanto de Panamá, la República Dominica como del Salvador tres flamantes países con los cuales se estrenan sus relaciones diplomáticas y a quienes están dispuestos a defender bajo el amparo de las leyes y soberanía para decidir estos asuntos.
   
El departamento de EE.UU busca por su parte la manera de enviar un meta mensaje a otros países, los cuales contemplan los grandes beneficios que le ha significado a quienes tomaron el riesgo de decidir sepultar sus vínculos con el “Territorio Rebelde” de Taiwán, apoyando la idea de una “Sola China” y subiendo al carrusel de aquella gigantesca potencia económica, capaz de cualquier cosa por reunificar por completo su territorio.
   
Esta ofensiva parece no culminar en los próximos días, ni en los próximos años, por el contrario, apenas comienza el gigante asiático a enseñar una parte de sus músculos en el surgimiento de este nuevo orden mundial.





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