Esta mala práctica se ha dado principalmente por las precarias condiciones económicas de una gran parte de nuestro pueblo, por las recomendaciones de indudable “buena voluntad” de familiares y amigos, y por la publicidad que anuncia medicamentos que no requieren receta médica y aseguran un rápido alivio sin que sea necesariamente cierto. En este mismo renglón incluímos los dependientes de farmacia, que (con buena intención o con la de generar ventas para el negocio), prescriben medicamentos sin tener ninguna calidad para ello.
Resulta que los medicamentos no funcionan igual para todas las personas y únicamente el médico está capacitado para saber cuál es el medicamento apropiado y la dosis necesaria de acuerdo al cuadro y al historial médico del paciente.
Entre los riesgos más frecuentes encontramos los siguientes:
Un paciente previamente automedicado se puede diagnosticar de manera incorrecta ya que la enfermedad puede “enmascararse” detrás del medicamento autoprescrito.
La no consideración de los efectos secundarios puede resultar fatal, creándose reacciones adversas o resistencias al medicamento.
Ocurren farmacodependencias sobre todo con los inhibidores del sistema nervioso central. Una sobredosis de este grupo de medicamentos puede provocar desde irritabilidad hasta un paro cardiorespiratorio.
Puede haber reacciones alérgicas, éstas no necesariamente ocurren en la primera toma, pueden generarse después de varias aplicaciones.
La intoxicación es otro riesgo, generalmente se manifiesta a través de náuseas, vómitos, visión borrosa e insomnio.
Entre los medicamentos más automedicados se encuentran:
A) Antibióticos. Pueden generar resistencia bacteriana, además hay que considerar que el 85% de las enfermedades respiratorias son de origen viral, el antibiótico no surte ningún efecto positivo, al contrario, sólo desprotege al cuerpo de otras infecciones.
B) Analgésicos. Se ha comprobado que el ácido acetil salicílico (Aspirina) y sus derivados como el subsalicilato de bismuto, en el caso de los niños, puede causar daño hepático si se administra mientras se padece una enfermedad viral.
C) Antiinflamatorios no esteroideos. Están relacionados directamente a cuadros de gastritis y hemorragias digestivas si se les toma sin supervisión médica.
No hay que olvidar que las personas más vulnerables a los males acarreados por la automedicación son los niños, los adultos mayores y las embarazadas. Debemos considerar también las consecuencias de tomar vitaminas y suplementos sin indicación médica..
En fin, no es aconsejable que usted ingiera medicamentos o se lo administre a sus hijos sin la debida prescripción facultativa. Visite a su médico o al centro de salud pública más cercana.
El autor es Pediatra.
