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Como hemos cambiado en los últimos 50 años

Ramón E. Durán

Ramón E. Durán

Ramón E. Durán | ACTUALIZADO 17.05.2019 - 6:27 pm

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No pretendemos impartir lecciones de moral y cívica, aunque esta era la materia en la que   mejores notas obteníamos  cuando estudiábamos en la escuela J. Armando Bermúdez de esta ciudad de Santiago, pero esa buena  nota no era porque fuera la materia  más fácil de  aprender, sino porque  siempre nos ha gustado actuar por ´´el librito,´´ tampoco somos perfectos,    también  tenemos nuestras debilidades.    Este  comentario previo  es  para hacer un breve análisis de cómo ha cambiado   el comportamiento de la población  en los últimos  50 o 60 años.
   
Como señalan los entendidos nada es para siempre, las cosas cambian porque el mundo no se detiene  y los seres humanos  marchamos en consonancia con la evolución de los tiempos,   somos   los protagonistas de la historia, aunque jamás estaremos de acuerdo  con Charles Darwin y su teoría evolucionista.
   
Es cierto que hoy muchos vivimos mejor que ayer, pero hay quienes  añoran esos tiempos, porque antes existía más respeto en los hogares y las escuelas, más seguridad ciudadana, y  recordamos que en las escuelas antes de comenzar  la   clase se entonaban las notas del  himno nacional a con el izamiento de  la bandaera, lo que  nos inculcaba el amor y el respeto   por la patria.
   
En la  época  de la dictadura de Trujillo, era de rigor el respeto a los  símbolos patrios, así como también en todos los hogares de los pueblos era un deber tener   una bandera para colocarla en el frente de la  casa  en las grandes efemérides. En estos tiempos esos sanos sentimientos  se perdieron,  ahora se estimula y se  premia   los anti- valores.
   
La presentadora de televisión Mariasela  Álvarez fué criticada y amenazada  de muerte al pronunciarse contra  ´´El Alfa ´´por  la hipocresía de habérsele entregado  un premio luego de que ofendiera al Padre de la Patria Juan Pablo Duarte, en la plaza de la bandera,  acción por la cual  fue multado.
   
Se ha perdido el respeto por el maestro, y en los hogares hemos escuchados de hijos que, bajos los efectos de las drogas o embriagados,  le han quitado  la vida a sus progenitores, así como a hijos, esposas y hermanos. Vivimos tiempos muy difíciles, se ha perdido la confianza,    desconfiamos de todo lo que se mueve a nuestro alrededor, hasta de nuestros parientes más cercanos y amigos,  y ese es precisamente el precio que estamos pagando por la modernidad,  el confort y la tecnología.
   
Esa modernidad   nos permite tener un teléfono celular, televisor a color, carro o jeepeta,  poder comprar un pasaje aéreo o marítimo y viajar a cualquier país  del mundo, o pasarnos un fin de semana en un resort, sin importarnos  el auge del  tráfico y consumo de drogas, los feminicidios, la delincuencia, la corrupción oficial y otros tantos males que no existían 50 años atrás.
   
Hoy,   fruto  del estado de inseguridad, los dominicanos nos hemos convertidos ean paranoicos y sufrimos de complejo de persecución,  y es que nada es más traumático   que tener la amarga experiencia de enfrentar a un delincuente,  que en el mejor de los casos nos quite nuestra pertenencias  y nos permita seguir viviendo, antes, cuando eso  sucedía, se consideraba como un hecho aislado.
  
En esta época los   actos delictivos  forman parte de nuestra vida cotidiana y los dominicanos  hemos tenido que  acostumbrarnos  a vivir forzosamente con ese problema  porque nuestras autoridades solamente amagan aplicando medidas tibias que no solucionan nada. 

Hace 50 años no conocíamos   tantas enfermedades  fruto de la mala alimentación,  porque muchos de  los alimentos que ingeríamos eran orgánicos, sin agroquímicos y fertilizantes, pero  en estos tiempos  no sabemos lo que estamos comiendo.  
   
Casi todos los alimentos están adulterados, todo es química, y preservativos y no hay  nada más dañino al organismo humano que la famosa sopita, el adobo, la pasta de tomate, los colorantes  y otros condimentos que son  cancerígenos, pero que a muchos les  gusta sin valorar  los daños que a través del tiempo esto les causará, nada de eso era conocido  50 años atrás, y la gente comía bien  y disfrutaban  de  buena salud.   Saque usted, amigo lector, su propia conclusión, cuándo era mejor, antes o ahora.









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