21 Septiembre 2019 3:09 PM

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El ser humano aspira a la felicidad

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado | ACTUALIZADO 17.05.2019 - 6:32 pm

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II

A la pregunta…¿Dónde está la felicidad a la que aspiramos y tenemos derecho a conseguir?


Podemos responder que, según las escuelas filosóficas occidentales encabezadas por Aristóteles, Platón, Epicuro y otros, no la encontramos aquí en la tierra.
   
Parece que la felicidad, como dijo el poeta, sigue siendo: “un sueño vano de un bien que no está en la tierra”.
   
Pero la Lógica, como materia básica para aprender a filosofar y adentrarnos en el porqué  de las cosas, que es el objetivo primario de la Filosofía como ciencia, nos orienta a buscar la felicidad  más allá de esta vida presente, ya que en la vida terrenal muchas veces parece que los malos se imponen a los buenos, sobre todo cuando la Justicia está atrapada por el conflicto de intereses y no se aplica correctamente, dando a cada cual lo que le pertenece y se merece según su forma de actuar.
   
Cicerón, a partir de la experiencia que vivió viendo cómo se aplicaba la justicia en el Foro Romano, donde algunos bandidos eran premiados con la libertad y muchos inocentes eran castigados por jueces parcializados, que condenaban a éstos a morir devorados por las fauces de las fieras salvajes, llegó a la conclusión de que debe haber otra vida donde se pueda disfrutar de ese estado de felicidad al que todo ser humano aspira por el hecho de venir a la vidaa.
   
Según la Filosofía Oriental la felicidad se concibe como una cualidad producto de un estado de armonía interna que se manifiesta como un sentimiento de bienestar que perdura en el tiempo.
   
Esta perdurabilidad en el tiempo parece un buen punto de convergencia con los pensadores de Occidente que le conceden al ser humano el atributo de la inmortalidad como básico para saciar este deseo innato de felicidad.
   
Es oportuno salirnos de vez en cuando de un estilo de vida muy superficial y vacío y reflexionar un poco sobre lo que nunca tendrá fin, como es la vida centrada en valores y principios de todo lo que trasciende las coordenadas de tiempo y de espacio.
   
En esta línea están el deseo de felicidad eterna y la trascendencia del ser humano por ser creado a imagen y semejanza de Dios, que es la única fuente capaz de saciar en el ser humano ese anhelo de felicidad que en todas partes estamos viendo y en ninguna parte está.





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