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Comprendiendo la salvación de tu alma y al Señor Jesucristo

Ramón Enrique Marmolejos

Ramón Enrique Marmolejos

Ramón Enrique Marmolejos | ACTUALIZADO 22.05.2019 - 7:17 pm

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“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.  Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.  Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.  Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.  Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.  Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.  Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.  Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.  De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.” (Mateo 16:13 – 28)

En esta ocasión, una vez más Dios se acerca a ti mediante su palabra, para ayudarte de tal modo que puedas tener una mayor comprensión de la importancia que se debe tener acerca de la salvación de tu alma y del Señor Jesucristo, ya que para muchos el Señor Jesucristo vino al mundo para ser un ejemplo digno de imitar, o que es un revolucionario, de hecho, hasta los mismos discípulos se confundieron con la misión que Dios el Padre le encomendó al Señor Jesucristo, pues pensaron que el Mesías vino a liberarlos del Imperio Romano, y le hicieron esta pregunta: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6)

Dios enseña que todos somos pecadores: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” (Romanos 5:12)
   
La Biblia, que es la palabra de Dios nos enseña que el pecado es una esclavitud a la cual el ser humano está sometida a causa de su desobediencia hacia Dios y él es el único que puede liberarnos de esa esclavitud, y precisamente por eso Dios mismo trazó un plan para la salvación eterna de tu alma: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;  al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.” (Hechos 2:22 – 24)

Y el mismo Señor Jesucristo expresa: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.” (Juan 10:17 – 18)

Oye está solemne expresión de Dios cuando te enseña, y que puedas comprender la razón por la cual Cristo murió: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.” (1 Timoteo 1:15)

Amigo que lee este artículo, todos tenemos planes que realizar y hacemos una agenda de muchas tareas que nos proponemos a corto y a largo plazo, pero Dios, que es rico en misericordia, y es el único que puede llevar tu corazón en obediencia hacia su palabra, quiere que tú prioridad mayor sea la salvación de tu alma, y él puede exigírtelo, ya que todas las almas son de él: “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, ésa morirá.” (Ezequiel 18:4)

“El alma que pecare, ésa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.” (Ezequiel 18:20)

Dios quiere la salvación de tu alma y por eso constantemente e insistentemente envía su evangelio a tu corazón para que por su gracia y misericordia, el día que partas de este mundo puedas salir victorioso oyendo la solemne palabra de tu creador en aquel día cuando todas las almas comparezcan delante del tribunal de Cristo cuando él te diga "Bien, buen siervo y fiel, en lo poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor".

Es tiempo de que tengas una mejor comprensión acerca de la salvación de tu alma y del Señor Jesucristo.

-Todas estas citas Bíblicas las encontrará en la Biblia Reina Valera 1960-



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