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Salvador Pérez Martínez, artista y ciudadano ejemplar

Lincoln López

Lincoln López

Lincoln López | ACTUALIZADO 22.05.2019 - 7:19 pm

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Por más de 70 años ha recibido los aplausos de miles de espectadores. Me refiero a Ángel Salvador Pérez Martínez (1931), también conocido por El Pera. Su talento sensible y carismático le muestran como un artista y un ciudadano comprometido con las mejores causas.  
   
Se ha destacado como declamador y actor extraordinario; también ha descollado en el cine y la televisión. Su profunda vocación teatral le ha permitido convertirse en maestro de varias generaciones,  en las aulas y en las tablas. Bajo ese impulso de sus vivencias teatrales ha recorrido los cuatro puntos cardinales del país, subido en su teatro rodante “La Carreta”, expresión de su creatividad. La utilidad demostrada en La Carreta permitió al gobierno su valoración como uno de los grupos artísticos profesionales, integrados a la Dirección General de Bellas Artes; su nombre, Teatro Rodante Dominicano. Esta realización artística forma parte de su inmenso legado a la sociedad.  
   
Salvador Pérez Martínez ingresó a la Escuela Nacional de Arte Dramático en 1946 tras haber obtenido el primer lugar como declamador en el concurso de La Voz Dominicana (en su biografía se resalta que obtuvo este premio en 13 ocasiones consecutivas).
   
Debuta como actor de teatro con la obra “Otra vez el diablo” del dramaturgo español Alejandro Casona. Trabajó además, en “La cueva de Salamanca”,  “Arsénico y encaje antiguo”, “Vacaciones en el cielo”, “Este cura”… como actor de cine participó en los siguientes filmes: “El derecho de comer”, “Pantaleón y las visitadoras”, “Cristo Rey”, “No hay más remedio”; también participó en el documental “Hay un país en el mundo”.
    
En el 2006 se retiró de los escenarios después de haber actuado en más de 250 obras, pero decidió volver a instancias de su gran amigo Franklin Domínguez, destacado actor, director y dramaturgo, para actuar en  “Se busca un hombre honesto”, un rol estelar en el personaje “Diógenes”.   
   
El talento es importante para descollar en el arte, pero para alcanzar esa prolongada y admirada trayectoria, y ser un actor de primera magnitud, es necesario, además, desarrollar algunas condiciones especiales; todas ellas han estado presentes en la vida y en las actuaciones de El Pera. Sé que ha realizado su trabajo con pasión y sentido ético; se ha sentido comprometido con su arte y que buscó perfeccionarlo a través de la lectura; también sé que ha mantenido una conducta pública y privada ejemplar, con humildad y accesibilidad para todos, con gran disciplina y organización. Ojalá estos valores sirvan de paradigmas a las nuevas generaciones que quieran incursionar en el arte dramático.   
   
Salvador Pérez Martínez había nacido en la ciudad capital  Santo Domingo de Guzmán. Durante los años de la tiranía militó en el Movimiento 14 de junio. Por ello y por su carácter contestatario fue perseguido y encarcelado.  
   
En síntesis, el talento, el trabajo constante, la aprobación y el aplauso y su conducta personal, pueden considerarse  como la base de constitución del artista consagrado y del ciudadano ejemplar que es Salvador Pérez Martínez.
   
Cultura viva rinde honor y reconocimiento al actor, al maestro, al director teatral y al amigo sincero.



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