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Oración por el país

Vilma de Rojas

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Vilma de Rojas | ACTUALIZADO 13.01.2014 - 6:57 pm

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Hoy más que nunca en la historia de la humanidad, Dios está buscando hombres y mujeres que estén dispuestos a ponerse en la brecha entre Dios y este mundo para interceder ante El por un mundo más justo para todos, por una nación con gobernantes de acuerdo al corazón de Dios, por una iglesia que este siempre a la ofensiva, por un liderazgo fuerte y unido.
   
En Jeremías 29:11 dice:” Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”  Sin embargo, Satanás que se opone a ese deseo de Dios; ha alejado a la humanidad de los caminos de Dios y busca aprisionarla en el error, cada vez más. Dios no desea destruirnos, por eso es necesario que todos elevemos nuestra oración de intercesión a favor de este país.
   
La oración del intercesor es igual a la de Jesús al Padre. Por eso es poderosa como ninguna otra; porque el intercesor, al igual que Jesús, pone su vida en la causa por la que está suplicando.
   
La oración es la elevación del alma hacia Dios para adorarle, alabarle, darle gracias, pedirle perdón, favores o presentarle nuestras necesidades. Es el ofrecimiento de las emociones y los deseos del alma, hechos a Dios, en el nombre de Jesús. Es la comunicación de nuestro corazón con Dios; es el alimento del alma.
   
La intercesión es todo lo anterior no pidiendo por nosotros, sino a favor de alguien más, persona, familia, iglesia o nación sintiendo amor, dolor, compasión y misericordia.
   
Satanás ataca a todos los hombres, pero más a los que están en el poder, en eminencia, en autoridad. El poder da al hombre que lo ejerce: Potestad, riquezas, posición e impunidad, situación que lo hace más vulnerable para caer en las garras del mal. 
   
La Biblia en 1 Timoteo 2: 1-3 dice:” Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador”
   
Nos exhorta a interceder “por reyes y por todos los que están en eminencia”, esto significa: nuestro gobierno, desde el nivel nacional hasta el nivel local, por el Presidente y sus ministros, los diputados del congreso, gobernadores, alcaldes, jueces, autoridades militares y policiales, etc. Por todos sin importar su posición o condición espiritual.
  
 Al igual que el gobierno y demás personas en eminencia, los líderes espirituales, Pastores, Ministros Evangelistas, Misioneros, etc. Están expuestos  a los ataques del enemigo que tratará por todos las formas de hacerles caer, de modo que no puedan cumplir con su ministerio.     Intercedamos para que Dios les de fortaleza, sabiduría y el entendimiento que necesitan para resistir y vencer al enemigo.
   
Los cristianos debemos interceder por: hombres y mujeres justos, sabios y con temor de Dios, por hombres y mujeres no sujetos a la avaricia e inmoralidad, por hombres y mujeres misericordiosos e íntegros, por hombres y mujeres enemigos (as) de soborno, la corrupción y la lisonja, por jueces justos.
   
Nuestro país necesita interceder por todo esto y más de una manera constante hasta que se vean los cambios necesarios.
 


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