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No te canses de adorar al Señor

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz | ACTUALIZADO 27.01.2014 - 7:08 pm

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Los instrumentos musicales están establecidos para adorar a Dios. El Salmo 150 nos dice, el por qué debemos alabar  y qué es lo que se alaba de Dios.
   
En primer lugar lo que hay que alabar del Señor es, porque él está en su santuario.  Santuario según definición bíblica dice que es casa, iglesia, tabernáculo, templo.
   
Partiendo de que nosotros somos templo del Espíritu Santo, vamos a verlo en nuestro santuario, es decir, en y dentro de nosotros como iglesia que somos de Cristo. Cuando recibimos a Jesucristo como dueño y salvador, él viene a morar en nosotros.
   
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Co. 6:19 Es la razón de adorar al Señor  en Espíritu y verdad, puesto que él estableció su santuario, su presencia en nosotros.
   
En el plano natural tenemos la iglesia, estructura física donde nos reunimos como iglesia a alabar al Señor, porque aquel lugar se convierte en santo, por cuanto están reunidos los santos.
   
Si él está en su santuario, alabe y permítase  ser inundando de su presencia; déjese envolver de su gloria mientras esté adorando. “Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento.” Salmos 150:1

Debemos alabar a Dios por la magnificencia de su firmamento. Magnificencia es gloria, brillo, esplendor, es su expresión real de su existencia. Cuando usted adora al Señor debe hacerlo por lo que él es.
  
 Debemos alabar a Dios por sus proezas. Las proezas son sus milagros, sus maravillas, sus hazañas, sus intervenciones divina, su favor, su gracia, los milagros que Dios hace, los de repente, cuando él con su diestra hace proezas para favorecernos.
   
Piense en su amor, misericordia, gracia, en su poder, su grandeza, sublimidad, en su infinito esplendor en todo lo creado y en su trono de gloria, toda esta gloria, aunque no la entendamos con nuestra mente natural, pero sí el Espíritu nos la deja percibir. Cuando usted sabe quién es el Señor, usted adora.
   
“Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados.” SAL.40.5

Cuando adore al Señor, haga memoria de lo que él ha hecho en su vida, los cambios generados que hoy dan testimonio, haga memoria de lo que usted era antes y verse ahora transformado y lleno de su gracia. Reconozca y valores su favor para con usted, de cuánto lo/a ha perdonado, óigame eso provoca una ola de gratitud para alabarlo siempre.
   
Demos alabar a Dios conforme a la muchedumbre de su grandeza. Cuando usted entiende que mayor es el que está con usted que el que está en el mundo, eso no da lugar al temor ni al miedo. Hay que entender que al Dios que le servimos y adoramos es grande, poderoso y glorioso.
  
 Para Dios nada es imposible. Con el solo hecho de saber que estamos bajo el cuidado y protección de un Dios que haces milagros, prodigios y proezas, de un Señor y Salvador y del Espíritu Santo que nos guía a toda verdad, los tres obrando a nuestro favor, tiene que ser suficiente razón para adorarlos.


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