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Zorayda Aybar

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Zorayda Aybar | ACTUALIZADO 08.02.2010 - 3:11 pm

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Seguimos compartiendo para su reflexión una selección de temas espirituales de las enseñanzas bahá’ís, tomados del libro "La Sabiduría  de ‘Abdu’l-Bahá ",   durante su estadía en París y Londres en la segunda década el siglo 20:

LA ORACIÓN  

"¿Debería la oración tomar forma de acción?"

‘Abdu’l-Bahá: "Si, en la Causa Bahá’í, las artes, las ciencias y todos los oficios son [considerandos como] adoración. La persona que fabrica un pedazo de papel con toda la habilidad de que es capaz, concienzudamente, concentrando sus fuerzas en perfeccionarlo, está alabando a Dios. En pocas palabras, todo esfuerzo y dedicación realizados por una persona con todo su corazón, es adoración, si están inspirados en motivos elevados y el deseo de servir a la humanidad. Esto es adoración: servir a la humanidad y proveer las necesidades de las gentes. El servicio es oración. Un médico atendiendo a los enfermos cariñosa, tiernamente, libre de prejuicios y creyendo en la solidaridad de la raza humana, está ofreciendo alabanzas."

"¿Cuál es el propósito de nuestras vidas?"

‘Abdu’l-Bahá: "Adquirir virtudes. Venimos de la tierra; ¿por qué fuimos trasladados desde el reino mineral al reino vegetal, y desde la planta al reino animal? Para alcanzar la perfección de cada uno de estos reinos, para poseer las mejores cualidades del mineral, para adquirir el poder de crecimiento de la planta, para poder ser adornados con los instintos del animal y poseer las facultades de la vista, oído, olfato, tacto y gusto, hasta que del reino animal accedemos al mundo de la humanidad y somos dotados de razón, de poder de invención y de las fuerzas del espíritu."

EL MAL

"¿Qué es el mal?"

‘Abdu’l-Bahá: "El mal es imperfección. El pecado es el estado del ser humano en el mundo de la naturaleza inferior, pues en la naturaleza existen imperfecciones tales como injusticia, tiranía, odio, hostilidad, lucha; éstas son características del plano más bajo de la naturaleza. Éstos son los pecados del mundo, los frutos del árbol del que comió Adán. A través de la educación, debemos librarnos de estas imperfecciones. Con el propósito de que el ser humano pueda ser libre, los Profetas de Dios han sido enviados y se han escrito los Libros Sagrados. De igual modo que nacemos a este mundo de imperfección del vientre de nuestra madre terrenal, así también nacemos al mundo del espíritu a través de la educación divina. Cuando un ser humano nace al mundo fenoménico, encuentra el universo; cuando nace desde este mundo al mundo del Espíritu, encuentra el Reino."

EL PROGRESO DEL ALMA

"¿Progresa más el alma en este mundo por medio del dolor o de la felicidad?"

‘Abdu’l-Bahá: "La mente y el espíritu del ser humano avanzan cuando es probado por el sufrimiento. Cuando más se are la tierra mejor crecerá la semilla  y tanto mejor será la cosecha. Así como el arado surca la tierra profundamente, limpiándola de cardos y malezas, del mismo modo el sufrimiento y la tribulación liberan al ser humano de las mezquindades de esta vida mundana, hasta que alcanza un estado de completo desprendimiento. Su actitud en este mundo será de divina felicidad. El ser humano es, por así decirlo, inmaduro; el calor del fuego del desprendimiento lo madurará. Fijaros en el pasado y descubriréis que las personas más notables son las que más sufrieron."

"Aquel que ha evolucionado a través del sufrimientos, ¿deberá temer la felicidad?"

‘Abdu’l-Bahá: "A través del sufrimiento alcanzará una felicidad eterna que nada podrá arrebatársela. Los apóstoles de Cristo sufrieron; ellos alcanzaron la felicidad eterna."

"Entonces, ¿es imposible lograr la felicidad sin sufrimiento?"

‘Abdu’l-Bahá: "Para alcanzar la felicidad eterna uno debe sufrir. Quien ha llegado al estado de autosacrificio ha obtenido la verdadera dicha. La dicha temporal se desvanecerá."

"Un alma que ha partido, ¿puede conversar con otra que aún está en la tierra?"

‘Abdu’l-Bahá: "Se puede mantener una conversación, pero no en la forma de nuestra conversación. No hay duda de que las fuerzas de los mundos superiores se interrelacionan con las fuerzas de este plano. El corazón del ser humano está abierto a la inspiración; ésta es una comunicación espiritual. Así como en sueño uno habla con un amigo mientras la boca permanece en silencio, del mismo modo sucede con la conversación del espíritu. Una persona puede conversar con su propio yo cuando dice: ‘¿Puedo hacer esto? ¿Sería prudente que realizara este trabajo? Similar a ésta es la conversación con el yo superior."


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