7 Febrero 2012 4:10 PM

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Duarte en Federico García Godoy

Jesús Méndez Jiminián

Jesús Méndez Jiminián

Jesús Méndez Jiminián | ACTUALIZADO 03.03.2010 - 11:56 am

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Uno de los principales detalles que sobre aquel joven de ideas iluminadas y verdaderamente revolucionarias, que era Juan Pablo Duarte, nos lo apunta García Godoy en su ensayo, es el de su viaje a Europa, donde pudo – dice – "recorrer pueblos que disfrutaban de plena libertad, que fulgían en el pináculo de la civilización"; y así logra comparar esto con el suyo ocupado por los haitianos desde hacía más de una década entonces.

La labor secreta, silenciosa de Juan Pablo Duarte a través de la fundación de la sociedad patriótica "La Trinitaria", sin dudas, muestra la fe de él y de sus conelegionarios "en la emancipación del país".

Al referirse a este trascendental paso de Duarte, para consumar nuestra independencia como nación, García Godoy apunta sobre la creación de "La Trinitaria", que a través de ella "comenzaba la labor redentora…, labor de verdaderos carbonarios, gestación fecunda en la sombra…, que, cuando surgió en la superficie, cuando hizo irrupción desbordante en plena luz, fue para dar de sí, como jugoso fruto, un nuevo organismo nacional, una república capaz de realizar determinadas finalidades de luminosa vida democrática". 

Y señala más adelante don Federico García Godoy, que cumplida esta misión, el patricio "solo pudo gozar breves instantes de su empeño magnifico y trascendental de redención y de gloria".

"El eximio patricio – anota García Godoy refiriéndose a Duarte – en la hora de congoja pudo decir, como otro insigne libertador de pueblos "que había arado en el mar"… De una república cimentada en una organización jurídica enteramente propicia al gradual y metódico desenvolvimiento de una vida democrática, fecunda y civilizadora, se había pasado, de un sopetón, a un régimen de tribu (el de Santana n. de j.m.j.)… al personalismo perturbador…". Es decir, a ese personalismo que ensombrece y hace languidecer el desarrollo armónico de los pueblos.

Pero peor aún, hoy día muchos dominicanos perversos se burlan de las sagradas enseñanzas de Duarte, desfalcando el erario público, siendo cómplices y actores del narcotráfico; mancillando el honor de Duarte al poner en práctica su afán desmedido de lucrarse, y dando la espalda al pueblo aquellos que una vez alzados con el poder se olvidan de los que sufren en carne y hueso abatidos por la miseria, logrando así poner la patria por debajo de sus insaciables apetencias personales.

Concluye don Federico García Godoy su homenaje a Duarte, sin lugar a dudas, el más ilustre de todos los dominicanos, con estas estremecedoras palabras:

"En ningún rincón de la tierra nativa se alza todavía, como elocuente y objetiva enseñanza de permanente alteza moral, el bronce o el mármol escupido por el arte que sea perdurable símbolo de su gloria edificante y magnifica. El tiempo – finaliza -, demoledor implacable de nombradías usurpadas, aumenta cada día más el prestigio de su personalidad preclara, nombrándola con ineclipsables refulgencias".

Duarte hoy más que nunca se coloca más arriba, mucho más, de todas las miserias humanas. Su figura refulgente seguirá iluminando la senda por donde habrán de transitar aquellos que buscan cada día levantar la dominicanidad con verdadero tesón, y orgullo. 

El autor es escritor.


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