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¿Una Nación feliz?

Nurys Rivas

Nurys Rivas

Nurys Rivas | ACTUALIZADO 09.03.2010 - 12:39 pm

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Leonel Fernández, nuestro presidente, viaja a Guatemala, en un viaje que se extenderá a otras naciones. Fernández busca interceder en el conflicto existente entre Colombia y Venezuela.  Según el canciller dominicano, la agenda del presidente la componen varias entrevistas y encuentros entre empresarios, políticos, presidentes y gobernadores.

Ahora nuestro flamante Presidente, es además de todas sus excelentes cualidades, un intermediario internacional cuyas dotes de diplomacia y sapiencia, lo han llevado a ejercer la misión de mediador, ¡Excelente! Que el Presidente nuestro se haya convertido en una personalidad de proyección internacional, nos reivindica de actuaciones de mandatarios anteriores, cuya conducta protocolar no fue precisamente un dechado de educación.

Lo que tendríamos que preguntarnos, es porqué a este país se lo está llevando el mismísimo diablo, porqué tantos líos entre políticos y funcionarios, si tenemos aquí a la persona idónea para con su hablar mesurado, calmar los ánimos y poner cada cosa en su lugar y no lo hace, si en lugar de componer antes su propia casa, arregla la ajena, que es lo que persigue el Presidente Fernández. ¿Tendremos que aplicar el dicho de que en casa de herrero asador de palo?  

Está bien que el Presidente preste su valiosa cooperación en la solución de problemas países hermanos, sin embargo, antes de  dedicar tanto tiempo a esos menesteres, debería atender las necesidades imperiosas de los dominicanos.

Por no decir que todo, muchas cosas andan mal, es una paradoja hablar del desamparo de los dominicanos y decir al mismo tiempo, que nuestro Presidente es mediador de asuntos extranjeros, "Nada humano me es ajeno", es una frase muy humana, pero primero está Dios que sus santos, Presidente por favor, atienda nuestras cosas y luego váyase de viaje y arregle los asuntos de sus colegas presidentes de naciones amigas.

Se necesita mano dura y carácter para poner orden en casi todos los organismos, si hablamos de los hospitales, es horror lo que sentimos cuando leemos que el cadáver de una adolescente muerta en la sala de parto de un hospital en la capital, fue despojado de todos sus órganos y aquí en Santiago, funcionan laboratorios que compraban sangre contaminada para venderla, estamos peor que en la selva. 

En Santiago por ejemplo y ya esto no incumbe al Presidente, sino a los estamentos municipales competentes, Santiago necesita atención, el centro, los barrios, los servicios públicos, todo.

Y si hablamos de la campaña política, de los dimes y diretes por medios de comunicación a nivel nacional, ahí si es verdad que hay para contar.  No se concibe que  el Presidente salga de viaja sin fecha de regreso, dejando a su país, a su gente, envuelta en litis, candidatos de su propio partido que se pelean posiciones, políticos que abandonan las filas de su partido porque al parecer, se sienten desplazados, mientras otros, organizan su campaña integrando en su equipo a funcionarios públicos que necesariamente deberán abandonar sus puestos para desplazarse en la búsqueda de adeptos, ya que no se puede estar con Dios y con el diablo, al mismo tiempo. Los dominicanos deberían entender, que la campaña es una cosa y alcanzado el triunfo,  los mismos que hoy les ofrecen, mañana no van a tomarles ni una llamada telefónica, esos que hoy sonríen y se toman el cafecito en casas humildes de barrios marginados, dentro de poco serán ajenos, desde ya lo son, solo que el político domina el carisma para manejarse entre las masas desamparadas con un antifaz. Son muchos los que aspiran y cada uno lleva tras de sí un séquito al que, llegado el momento de repartir, hay que darle "lo suyo",  es posible que no todos los aspirantes a cargos públicos destacados, correspondan a este perfil, de ser así, quisiera ver que alguno, demostrara lo contrario.

Cuando se rompan los anillos a cuyo alrededor se dividen los puestos que son como una herencia que va de familia en familia, de grupo en grupo, cuando un dominicano honesto que carezca de padrino tenga opción de pretender y obtener un puesto de trabajo digno, daré crédito a quien otorgue ese derecho.

Nuestra gente humilde sufriendo hambre, desnudez,  faltos de servicios médicos, sanitarios y carentes de todo, tal vez por sus mismas necesidades, son presa fácil, seres maleables que otorgan un voto, pensando que es una moneda de cambio y que el portador, hará efectivo su pago, porque aquí no existe una conciencia ni en ese, ni en otro sentido. Creo que no hay mucho interés en que el dominicano masivo, salga de la ignorancia, ya que si lo hace, entendería muchas cosas. 

Lo más patético es que el país paga las consecuencias, porque hay evidencias del desorden administrativo,  hay constancia de lo mal representados que estamos en muchos estamentos, hay en América y Europa dotaciones diplomáticas dominicanas que denigran el nombre del país.

No siempre es así, las excepciones a las reglas pueden repetirse, pero son menos los capacitados que los ineptos.

Si alguno de nuestros políticos demuestra que está fuera de la radiografía presentada, tendré sumo placer en constatarlo y escribir difundiendo su código de ética, sería un compromiso que acataría.


4 comentario(s)


  • 4

    Flor

    10.03.2010 - 8:33 pm

    Estoy totalmente de acuerdo. Limpiando la casa del vecino cuando la mia es un chiquero.


  • 3

    ana rivas

    09.03.2010 - 6:41 pm

    Totalmente de acuerdo!!! atienda su carton y no mire el del vecino y trate de limpiar ese nido de vibora que se ha convertido ese paiz.....


  • 2

    Leoncio

    09.03.2010 - 4:10 pm

    así se habla carajo, estamos hartos ya de tanto descuido con el país y los dominicanos


  • 1

    pepe

    09.03.2010 - 12:57 pm

    Leonel Fernández Reina en el Extranjero...


Le restan 1000 caracteres.

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