Allí también, creo, Rolando conoció su vocación económica enclavada en proporcionar generación eléctrica a su país de adopción, la República Dominicana.
Rolando era hijo del Señor Luis González un distinguido expolítico argentino que, exilados ambos, Balaguer y él, habían fomentado una amistad familiar que duró hasta la muerte de Don Luis.
Así, cuando Balaguer ascendió al Poder en 1966 invitó a González, a su esposa y a sus dos hijos a residir en la República Dominicana. Tal fue la gratitud y la distinción del Presidente que concedió a dicha familia la ciudadanía dominicana y la morada en el Hotel El Embajador.
Allí conoci a Rolando pero no precisamente en las nubes de elevada convivencia social en que lo situaba el Presidente Balaguer sino enredado en reyertas de adolescentes con el hijo, nada menos, que del administrador del hotel, el apreciado también Señor González, cubano de origen quien había pertenecido a Continental Hotels compañía que lo sustrajo de la vorágine fidelista para engarzarlo en su hotel más cercano, El Embajador.
Me tocó lidiar con los jovenzuelos y también explicarle a ambos afligidos padres que sus hijos, al vivir en la atmósfera cerrada de un hotel, tenían que disparar por algún canal su retenida energía.
No supe más de Rolando hasta que, años después, me enteré por la prensa que el hoy Rolando González-Bunster continuaba su vocación de generador de energía eléctrica al crear el Consorcio Energético Punta Cana-Macao, donde se enclavaban, seguros y puntuales, clientes de “buena paga” de su consumo eléctrico. Después Rolando se interesó en Ege-Haina y en su saludable planta de energía eólica.
Pero ahora trae al país, como Presidente de InterEnergy, una colosal y poderosa terminal de Gas Natural a instalarse en San Pedro de Macorís a un costo de US$350 millones y en sociedad, nada menos, que con la global BN GAS que asegura, en oportuna competencia, el suministro del gas natural al país entero y siempre. En horabuena.
