Nunca se vio un sentido de agresividad salva algunas excepciones por el hecho de simpatizar por determinado color que representaban los equipos.
En pocas oportunidades, he visto a los dominicanos tan animados, desde los estratos más humildes, hasta los más encumbrados, incluyendo políticos y religiosos.
¡Hemos comprendido que cuando se va a jugar, se pierde o se gana! ¡El mundo sigue igual! Cada quien con sus deseos cumplidos y otros con notas de frustración, pero con resignación.
¿Hemos madurado los dominicanos? ¡Quizás en el aspecto deportivo sí!
Pero, no me atrevo a decir lo mismo en las pasiones políticas, ya que cada vez se nota una agresión entre los dirigentes que raya no solo en lo provocativo, sino en lo ridículo. Veo como no se han superado los spots televisivo, donde muestran expresiones y gestos de los contrarios, que no se compadecen con los momentos actuales.
Ojalá este recién terminado certamen de pelota, nos deje un gran mensaje. ¡Habrá ganadores y habrá perdedores! ¡El mundo continúa! ¡Seguiremos siendo dominicanos con nuestros problemas sociales! y solo nosotros con voluntad, seremos capaces de resolverlos. Así es, que esperamos que estos meses que nos esperan, sean como los equipos de pelotas, ganarán los que puedan convencer al pueblo de su verdad, o perderán aquellos que no merecen la confianza y la fe de que podrán hacer un “buen gobierno”, y todo se debe ver tomar como un gran juego de la democracia, con espíritu deportivo.
El autor es médico, escritor y profesor universitario.
