Miguel olvida la frase de Simón Bolívar que nos señala que: “Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios”. Ciertamente, Miguel es la máxima autoridad del PRD y como tal tiene el deber de trabajar en la presente campaña para llevar su partido al poder, y evitar que la organización pase nuevamente 14 años en la oposición, como ocurrió tras la traición de Salvador Jorge Blanco y José Francisco Peña Gómez en 1986. Cabe parafrasear aquí al escritor y novelista colombiano, Gabriel García Márquez, quien hizo la siguiente aclaración: “Hay que ser infiel, pero nunca desleal”.
En ese año (1986) ambos, Salvador y Peña respaldaron al entonces candidato del Partito Reformista (PR), Joaquín Balaguer, en vez de apoyar al candidato del PRD que lo fue Jacobo Majluta, quien se perfilaba como el verdadero ganador de esos comicios. Salvador Jorge Blanco, a la sazón presidente de la República, aspiraba a candidatearse nuevamente a la presidencia en 1990, y pensaba que Balaguer podría ser derrotado con mayor facilidad en esos comicios por su estado de salud, que a Jacobo.
Me resisto a creer que los perredeistas y el pueblo dominicano en general hayan olvidado ese hecho que ahora se viene repitiendo con la figura de Miguel Vargas Maldonado, quien no ha querido reconocer que él perdió la Convención ganada por Hipólito Mejía, que surgió inesperadamente cuando éste no estaba pensando participar como candidato presidencial. Carlos I de Hamburgo sermoneó que: “Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate”.
La traición de Salvador a Jacobo Majluta le costó al primero la cárcel, ya que Balaguer una vez volvió al poder le inventó un juicio a Jorge Blanco y a su secretario de las Fuerzas Armadas, general Manuel Antonio Cuervo Gómez. El escritor madrileño Vicente Espinel, refiriéndose a la traición nos advierte: “Que la traición la emplean únicamente aquellos que no han llegado a comprender el gran tesoro que se posee siendo dueño de una conciencia honrada y pura”.
Debemos recordar, que Salvador jamás pudo recuperarse de esa experiencia y, efectivamente, eso le causó la muerte. Frente a esta clase de traición debo traer aquí la frase del escritor y poeta español Calderón de la Barca, quien nos recuerda que: “En comunidades siempre el traidor es el vencido y el leal-como Hipólito-es el que vence”. El pueblo no le perdonará a Miguel Varga Maldonado su confabulación con el oficialismo y, debe castigar a Miguel infligiéndole una terrible derrota al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en las próximas elecciones, y, muy en especial, a Leonel Fernández que es el promotor de este tipo de actuaciones o episodios que promueven la insolidaridad, la deslealtad y el divisionismo en la sociedad y entre individuos de los diferentes partidos políticos.
Me parece oír a Leonel, en medio de aquel desbarajuste político en que esta inmenso el PRD con la obstinación de Miguel de no querer adherirse a la campaña del candidato de su propio partido, el Revolucionario Dominicano, haciendo suya aquella frase del abogado y diplomático capitaleño, muy cercano a Trujillo, Arturo Logroño, quien solía decir, cito: “Nunca me he acostado sin ver tendido en mi escritorio el cadáver de un enemigo político”.
El autor es abogado.
