Creo en la existencia de una fuerza superior que persigue hacernos mejores y enseñarnos a vivir en paz. Pienso, que estos fenómenos que ocurren “jamaquiando” personas de todas las clases sociales, destruyendo comunidades, viviendas hermosas y humildes, produciendo dolor en ricos y pobres, parecen decirnos que todos somos iguales. Que estamos expuestos a la misma fuerza natural o sobrenatural, que la materia se traga la materia, la transforma y destruye. Que hoy podemos tener mansiones, joyas, yate, dinero y mañana amanecer sin nada. La lección es que la verdadera riqueza, el gran tesoro que nadie te puede quitar, esta dentro de cada uno, es la paz espiritual.
De ahí, que lo más importante no es cuanto tengo, materialmente hablando, sino que tan tranquila está mi conciencia, que tan feliz vive mi corazón, que tan preparada estoy para tener perdidas materiales y mantenerme firme y serena ante la inesperada prueba.
Los fenómenos de la naturaleza son para reflexionar, no para contar el susto ni la perdida. El sacudión, las heridas materiales en personas, viviendas, cosechas, edificios, no son para seguir actuando de la misma manera. Es cruel que tras un terremoto, veamos niños desnudos y hambrientos y no le demos más amor a los que nos rodean, que se destruyan hogares y no llenemos de calor el que tenemos; que habiendo miseria por doquier, no se detenga la ambición de acumular poder y dinero, no se busque la justicia social. Las señales son para evaluarnos, no atemorizarnos. Es un pellizco para despertar.
Dios, envió su único hijo a sacrificarse para salvar la humanidad. De seguro que llora, al ver que pasamos la vida repitiendo patrones injustos, actuando con egoísmo y satisfaciendo necesidades materiales sin pensar en el prójimo. No aprendimos la lección. Busquemos ese algo que es el equilibrio, la esencia, la paz, que da compartir lo mucho o poco que tenemos.
Hay montañas de señales pero suelen no ser analizados, mas bien evadidos, por los que ocultan sus debilidades y vacíos poniendo murallas materiales, con el poder del dinero. Se dedican a acumularlo y exhibirlo sin importarles abofetear la mayoría que le falta comida y techo. De aquellos que con su sencillez y humildad, le facilitan el tesoro de su amor, sonrisa, bondad, los que dan paz..¡Qué pobres e infelices son algunos que se creen poderosos y que a pesar de los mensajes de los fenómenos de la naturaleza, se mantienen apartados de los principios cristianos y se olvidan de Dios!.
