22 Mayo 2012 11:56 AM

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Los fenómenos de la naturaleza, señalan el espíritú

Venecia Joaquín

Venecia Joaquín

Venecia Joaquín | ACTUALIZADO 03.02.2012 - 1:26 am

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Los temblores de tierra siguen sacudiendo el país. Llueven  los análisis científicos, interesantes, lógicos, explicando sus orígenes. Confieso que siento un profundo respeto por algunos fenómenos de la naturaleza. Mueven a pensar en cosas que trascienden lo material. Hombres que se consideran  poderosos y blindados en la tierra, se sobrecogen y empequeñecen ante  volcanes en erupción, terremotos, huracanes, tormentas. ¿Temor a perder bienes materiales?. Creo que no. Hay otros miedos ocultos que se resisten a reconocer. Cuando  la naturaleza truena, abofetea, sacude,  es una forma de señalarnos  el alma de las cosas, el espíritu. Recuerda que la materia es  pasajera, termina.
   
Creo en la existencia de una fuerza superior que persigue hacernos mejores y enseñarnos  a vivir en paz. Pienso, que estos fenómenos que ocurren  “jamaquiando” personas  de todas las clases sociales, destruyendo comunidades, viviendas hermosas y humildes, produciendo dolor en ricos y pobres, parecen decirnos que todos somos iguales. Que estamos expuestos a la misma fuerza natural o sobrenatural, que la materia se traga la materia, la transforma y destruye. Que hoy podemos tener  mansiones, joyas, yate, dinero  y mañana amanecer sin nada. La  lección es que la verdadera riqueza, el gran tesoro  que nadie te puede quitar, esta dentro de cada uno, es la paz espiritual.
  
De ahí, que lo más importante no es cuanto tengo, materialmente hablando, sino que tan tranquila está mi conciencia, que tan feliz vive mi corazón, que tan preparada estoy para tener perdidas materiales y mantenerme firme y serena ante la inesperada prueba.
   
Los fenómenos de la naturaleza son para reflexionar, no para contar el susto ni la perdida. El sacudión, las heridas materiales en personas, viviendas, cosechas, edificios, no son para seguir actuando de la misma manera. Es cruel que tras un terremoto, veamos niños desnudos y hambrientos  y no le demos más amor a los que nos rodean, que se destruyan hogares y no  llenemos de calor el que tenemos; que habiendo  miseria por doquier, no se detenga la ambición de acumular poder y dinero, no se busque la justicia social. Las señales son para evaluarnos, no  atemorizarnos.  Es un pellizco para despertar.
   
Dios, envió su único hijo a sacrificarse  para salvar  la humanidad. De seguro que  llora, al ver que pasamos  la vida repitiendo patrones injustos, actuando con egoísmo y satisfaciendo necesidades materiales sin pensar en el prójimo. No aprendimos la lección. Busquemos ese algo que es el equilibrio, la esencia, la paz,  que da compartir lo mucho o poco que tenemos.

Hay montañas de señales pero suelen  no ser analizados, mas bien  evadidos, por los que  ocultan sus debilidades y vacíos poniendo murallas materiales, con el poder del dinero. Se dedican a acumularlo y exhibirlo sin importarles abofetear la mayoría que le  falta  comida y techo. De aquellos que con su sencillez y humildad, le facilitan  el tesoro de su amor, sonrisa, bondad, los que dan paz..¡Qué pobres e infelices son algunos que se creen  poderosos y que a pesar de los mensajes de los fenómenos de la naturaleza,  se mantienen apartados de los principios cristianos y se olvidan de Dios!.




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