22 Mayo 2012 11:57 AM

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Política y seguridad ciudadana

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado | ACTUALIZADO 04.02.2012 - 1:05 am

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La institución policial y la seguridad ciudadana son dos conceptos que se necesitan y complementan mutuamente.
   
Sin una policía honesta, entrenada y bien  pagada no habrá seguridad.
   
Este planteamiento fue hecho en esta misma semana por el exalcalde de Nueva York, el señor Giuliani.
   
Este señor sabe de qué está hablando, ya que la ciudad de Nueva York, por la década de los 80, un servidor la definió  como una jungla humana, donde la vida humana no valía nada, ya que al doblar de cualquier esquina un humilde transeúnte podía ser alcanzado  por los disparos de los delincuentes vinculados al mundo bajo de las drogas y el crimen organizado.
  
Nuestro  Presidente,  el señor  Leonel Fernández  Reyna, es por mandato constitucional Comandante en Jefe   del Ejército y de la Policía Nacional .
   
En virtud  de su investidura es responsable de velar por una policía honesta, bien entrenada y bien pagada.
   
Es muy  lamentable que nuestro Presidente haya fracasado en el cumplimiento de un deber tan fundamental para la vida en sociedad y el fomento de la seguridad ciudadana.
   
Nunca es tarde para rectificar y aprender de los errores.
   
El Gobierno dominicano invierte miles de millones en gastos superfluos en el servicio exterior, en el clientelismo político y en subsidios a empresas privadas y extranjeras en vez de invertirlos en una Policía bien depurada, entrenada y bien pagada como prerrequisito para devolver a la ciudadanía un anhelo muy apreciado:  El sentido de confianza y de seguridad, que a causa de tantos crímenes, asaltos y muertes ya la ciudadanía se siente huérfana y desamparada.  Se  ha perdido el sentido de la libertad.
   
La fórmula que ha dado el exalcalde de Nueva York no tiene desperdicio, lo importante es que se asuma y se ponga en práctica a la mayor brevedad posible la reforma institucional de nuestra Policía, asignándole más recursos para educación y una fuerte depuración tal como lo señaló el gran educador Eugenio María de Hostos: “La mejor forma de hacer las cosas es haciéndolas”.
   
Por favor, mano a la obra y no perdamos más tiempo dejando la cancha libre al desorden y a la delincuencia por la ausencia de una Policía honesta, bien preparada y bien pagada.




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