Le fue dado el titulo de: Padre, Maestro, y amigo de los jóvenes. Escribió varios libros sobre todo dirigidos a jóvenes y en defensa de la fe católica. Fue uno de los sacerdote más cercanos al Papa Pío IX. Su prestigio como sacerdote y como educador de los jóvenes necesitados o en riesgo, le valieron el respeto de las autoridades civiles y religiosas de su tiempo y de su país, así como una notable fama en el extranjero. La obra salesiana está diseminada en 130 países. Desarrolló un moderno sistema pedagógico conocido como Sistema Preventivo. Otra figura que dedicó tiempo a la juventud, fue El beato Juan Pablo II, creador de la Jornada Mundial de la Juventud, el cual es un espacio formativo, fraternal y espiritual.
Aquí en la República Dominicana, se le atribuye al Lic. Domingo Gutiérrez, ex secretario de la Secretaria de la Juventud (hoy Ministerio de la Juventud), la creación del Día Nacional de la Juventud, que en su origen fue creado por un decreto del Dr. Joaquín Balaguer Ricardo, en fecha 8 de diciembre de 1992.
El ministerio de la juventud, al igual que la pastoral juvenil de cada Diócesis realizó actividades fraternales y artísticas, y de paso otorgaron reconocimientos a jóvenes que descollaron en algunas áreas de la vida humana, a saber: académico, deportivo, religioso, artístico, etc. Estas actividades estimulan a la juventud, tesoro del corazón de la sociedad. Pero no sería saludable quedarse en el aspecto celebrativo del Día Nacional de la Juventud, es necesario que desde ese ministerio creado para impulsar el desarrollo de los jóvenes, evalúe, analice, y presente soluciones, y de respuesta a los numerosos problemas que afronta el universo juvenil. Por ejemplo qué haremos con los jóvenes que desgraciadamente han caído el consumo y tráfico de drogas, en el alcoholismo, en actos delictivos como robos, secuestros, atracos y asesinatos, los que tristemente han abandonado los estudios, los jóvenes iletrados, los discapacitados, etc. La Iglesia trata a través de la pastoral juvenil de rescatar y mantener a los jóvenes, inculcándoles el valor del sentido de la vida, el valor de la fe, y se les motiva para que se capaciten, y sean jóvenes útiles y no mediocres.
Es interesante lo que ha dicho Mons. Agripino Núñez Collado, el sábado 28, en Santiago, en la octogésima graduación de la cincuentenaria Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra: “La sociedad necesita nuevos ingredientes refrescantes. Ustedes están en condiciones de ser el elíxir que necesita la sociedad para fortalecer los valores, para vencer los males, para vencer la violencia que en distintos órdenes afecta la sociedad”.
Y precisamente la juventud es la etapa, donde la persona puede desarrollar dones y carismas, capacitarse para servir a la patria de Duarte, pero va a depender de dos factores: que sus padres o sus tutores les ayuden, y que la sociedad, fruto de la intervención del Estado, crea las condiciones para que nuestra juventud pueda desarrollarse en todos los niveles de la vida humana. Un Estado fallido, un Estado pusilánime, un Estado escaso de instituciones gratuitas no podrá satisfacer la demanda de esta generación juvenil. Es la firme voluntad del gobierno municipal y central a través de sus diferentes ministerios, son las empresas con y sin fines de lucro, las diferentes instituciones, que podrán promover e incentivar el deporte sano, la educación, las bellas artes, valores espirituales y la creatividad. La juventud dominicana necesita que el Estado les facilite políticas claras, directas y realizables, no promesas electorales en tiempo de campaña. Pienso que no todo está perdido, y que hay aun resortes de esperanza. "La vida está hecha de intentos, sólo el que sigue intentando es el que alcanza grandes metas" (P. Wilfredo Martínez).
El autor es: Vice-canciller del Arzobispado de Santiago, Juez del Tribunal Eclesiástico
y párroco de la Parroquia Transfiguración del Señor.
