22 Mayo 2012 12:04 PM

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Algo más que buenos deseos

Lic. Jordi Veras

Lic. Jordi Veras

Lic. Jordi Veras | ACTUALIZADO 07.02.2012 - 1:02 am

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Los fanáticos del equipo aguilucho deben sentirse orgullosos de formar parte de un espíritu que nos mueve hacia la competencia, a no rendirnos hasta el final y siempre mantener en alto el honor cibaeño. Si bien no obtuvimos el campeonato del presente torneo, debemos estar claros que, dentro de ese caminar, obtuvimos muchos triunfos que nos hicieron sentir como campeones. SI bien no es suficiente los buenos deseos de miles y miles de fanáticos en el apoyo brindado durante toda la temporada que recién finaliza, sino que esto debe ir acompañado de una cierta voluntad más firme y decidida de aquellos que están llamados a conformar una novena que pueda dar la lucha sin sentirnos en desventaja.
   
Hemos logrado superar en poco tiempo, todo el proceso de transformación que se había marcado con 5 años, sin embargo, en los primeros 3 años, se ha logrado obtener logros tangibles. Sin embargo, se sigue notando que se necesita de una inversión mayor en un equipo que no haya tantos sobresaltos como lo hemos tenido en estos últimos años, incluyendo en este, aunque en menor grado.
   
Si bien debemos reconocer el valor y la entrega del equipo cibaeño que este año nos mantuvo hasta el último juego de las serie final, con la posibilidad de que podíamos ser campeones, al menos, nos permitió sentir y llenarnos de esa posibilidad, luchando y muriendo en el intento, sin desfallecer ni hacernos sentir que nos rendíamos y nos puso a tener fe en la entrega por las cosas cuando existe el deseo.
   
Siendo conscientes y teniendo algo de conocimiento del beisbol, había que saber que el equipo de las Aguilas para enfrentar una serie semifinal y una final,  no estaba acorde con sus contrarios más fuertes.  Se jugó con el orgullo y las buenas voluntades de cada uno que se integró en alcanzar las victorias que obtuvimos, pero había la necesidad de inyectarle y proveerle de refuerzos criollos o importados para fortalecer las debilidades que teníamos. Si se veía los equipos más fuertes, se podía notar que tenían hasta tres equipos, uno que jugaba, y otros dos sentados en la banca.  Esto permitía que todo dirigente pudiese tener de donde tomar o elegir a la hora de cualquier eventualidad para una jugada, o por producto de una lesión de algún jugador. Y eso nos faltaba en la banca. 
   
Hubo también, hombres con la vergüenza y la experiencia de Mendy López o  Castro, que fueron sub- utilizados, viendo el papel de algunos que hacían un trabajo por debajo a lo que ellos eran capaces de hacer, para colocar dos ejemplos. No podíamos ir a una serie semifinal, sabiendo desde un inicio, que planteles como el novato del año, Willin Rosario, ya no estaría con el equipo luego del 30 de Diciembre, nos quedaríamos sin un receptor de experiencia o capaz de llevar el juego y el pitcheo de forma capaz y no cargarle la presión total a una sola persona que por su juventud no está aún totalmente preparado para el nivel de esta pelota.
   
El equipo que inició en el mes de octubre del 2011, no fue el mismo que terminó el 30 de enero, fue como un vehículo al que se le fueron quedando las piezas por el camino y al llegar la carrera final, no se habían realizado los cambios o integraciones de piezas necesarias para continuar. Incluso se pudo notar un equipo agotado, luego de una ardua  labor como serie semifinal. Y aún así fuimos capaces de repuntar de un 0-3, como el ave fénix, que renace de sus propias cenizas.
   
Tal como indique al inicio, debemos sentirnos orgullosos como fanáticos por la clase de campaña que nos brindaron los hombres que se entregaron en el terreno y aquellos que a pesar de no tener la misma oportunidad de juego, alentaron con su ejemplo a los que      batallaban.
   
Será un torneo para no olvidarlo, pero debemos hacer uso del mismo para crecer y que los que dirigen, invierten y son encargados de conformar el equipo, entiendan el mensaje, de que se necesita brindarle un apoyo mayor a esos buenos deseos y al orgullo que poseen y dejan en el terreno y en los estadios, fanáticos y peloteros cuando llevan en su corazón, el saber que son 'Aguiluchos desde chiquiticos'.




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