Los jóvenes Mario Rafael Madera Fernández, mejor conocido como Marito, y Welington Bonilla Tavárez, fueron los dos personajes de esta triste historia llena de violencia y sangre, que según el fiscal adjunto Nelson Rodríguez, son merecedores de la pena máxima. Pese a que los abogados defensores, Carlos Peña Mora y Héctor Bienvenido Thomas, se quejaron de que “la única prueba” presentada por el Ministerio Público fue la declaración de la víctima, los magistrados entendieron que ese testimonio fue lo suficientemente “preciso y coherente” para invalidar la presunción de inocencia que amparaba a los imputados.
Desde que ocurrió el caso, en la carretera Cruce de Guayacanes-Mamey Los Hidaldos, el vendedor Edison Martínez Diloné mantuvo su acusación de que su ex compañero de trabajo Marito Madera y otros dos individuos, uno de los cuales nunca fueron detenidos, lo sorprendieron, lo hirieron de gravedad y le robaron más de 200 mil pesos en efectivo.
Los familiares de los imputados reaccionaron molestos y calificaron la sentencia como una injusticia, tras afirmar que el tribunal condenó a dos personas inocentes.
Según las declaraciones de la víctima, el lunes 24 de agosto, aproximadamente a las 7:00 de la noche, como siempre, venía con destino a Mao de realizar su ruta por el municipio de Mamey y zonas vecinas, cuando de repente vio que la camioneta de Marito, quien era su amigo, estaba parqueada a la orilla de la carretera y con el bonete levantado, “como simulando que estaba quedado”.
Dijo que para los vendedores de esa empresa está prohibido detenerse con familiares o amigos en la carretera, pero al ver que se trataba de un ex compañero de trabajo en E. León Jiménez, desidió detenerse y auxiliarlo.
Explicó que al desmontarse de su guagua tipo Van para hablar con su amigo, fue sorprendido por otra persona con un machetazo en la parte atrás de su cabeza y luego introducido al interior del vehículo, donde fue atacado en las manos, el cuello, la cabeza y la espalda.
Según explicó al tribunal, fingió haber muerto y luego sus atacantes se marcharon dejándolo encerrado en el interior de la Van, cuya puerta logró abrir a patadas y salir “casi desvalido” para pedir auxilio.
