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La prisionalización

Isabel Valerio Lora | ACTUALIZADO 18.06.2019 - 5:32 pm

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“Gente libre, recordar esta máxima: podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera si se pierde una vez”. Jean-Jacques Rousseau.

La prisionalización es el proceso por el que una persona asume inconscientemente el código de conducta y de valores de la subcultura carcelaria como efecto de estar en contacto directo con ella, dinamiza la autonomía del imputado de manera lenta pero progresiva y que tiene una serie de consecuencias que dificultan la reinserción y que llevan a la exclusión social.
   
Según Arias Pérez y Damota Llinas (2010), la prisionalización produce:

•    Ruptura con el mundo exterior: El imputado no tiene contacto con el mundo exterior, todo lo que vaya más allá del medio carcelario le es ajeno. Como consecuencia,  sufre una desidentificación con la sociedad en la que vivía y  esto excluye a la persona del mundo y le aísla lentamente de todo lo que no sea el ámbito penitenciario.

•    Contaminación psíquica e ideológica: el imputado convive con otras personas que ya han entrado en un proceso continuo de degradación, lo que supone una influencia negativa para él.

•    Adaptación al medio carcelario: Ahí entra en funcionamiento el proceso de institucionalización. Provocando una degradación en la persona y su capacidad de autonomía.

•    Proceso de desvinculación familiar: La privación de liberta tiene como consecuencia aislamiento y progresiva desvinculación con la red social que poseían antes de entrar en la cárcel, sobre todo en condenas más largas

•    Identificación con el desarraigo social: El imputado  va sumiéndose un ambiente que lo hace sentir fuera del mundo en el que vive. Se identifica con los privados de libertad y los convierte en  su red social, se  va adaptándose al medio carcelario y perdiendo las herramientas y habilidades sociales que había aprendido cuando convivía  en sociedad.

Así pues, cuando es puesto en libertad, es posible que se sienta no  capacitado para vivir en sociedad, le cueste sentir que forma de nuevo parte de ella pues ha olvidado que en otro momento fue un ser social.
   
Recordemos, que la cárcel supone un sistema total, funcionando de manera autónoma con sus propias normas y  que afecta directamente  la conducta y los valores de quienes conviven en ella.




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