Pablo Neruda.
Cuando obtenga mi título, seré feliz, expresa un estudiante. Cuando me retire, seré feliz, expresa un empleado. Cuando me convierta en adulto, seré feliz, expresa un adolescente. … cuando me case…cuando tenga hijos, Cuando obtenga esto o aquello.... y muchos argumentos más , son los que seres humanos utilizan para representar la felicidad, ya que la enfocan como la obtención de cosas, estatus o posiciones, olvidándose que la felicidad es algo más simple, más personal e interno.
Definir el concepto de felicidad es tarea ardua, controversial y complicada, ya que el ser humano tiende siempre a perseguir la felicidad como una meta o un fin, como un estado de bienestar ideal y permanente.
La felicidad no está determinada por una compañía, un viaje, un matrimonio, un hijo, una visa, una residencia americana o europea, un lugar, un objeto, un puesto público o privado, la felicidad es un estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada y buena. Tal estado propicia paz interior y positivismo. Es definida como una condición interna de satisfacción y alegría.
La Felicidad es una elección que puede hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Es una actitud. Sus sentimientos son influenciados por su postura. Una postura adecuada genera una disposición feliz.
La felicidad no está en los años, meses, en las semanas, ni siquiera en los días. Solo se la puede encontrar en los momentos. "Hoy es el mañana de ayer”.
Debe aprender a amarse a sí mismo como es. "El camino más difícil es el camino al interior".
La sonrisa mejora la autoestima. Cuando sonreímos, nuestro cerebro lo entiende como una señal que todo va bien y manda un mensaje al sistema nervioso central para que libere una sustancia llamada beta-endorfina, que da a la mente una respuesta positiva.
Mientras tengas resentimientos y odios, será imposible ser feliz. El perdón le libera de un sufrimiento.
Uno de los verdaderos secretos para ser feliz es aprender a dar, sin esperar nada a cambio. Las leyes de la energía te devolverán con creces lo que des.
Cultive las buenas relaciones y fomenta la fe. La fe crea confianza, nos da paz mental y libera al alma de dudas, preocupaciones, ansiedad y miedo.
Recuerde su felicidad es asunto suyo y de nadie más, Kierkegaard decía que “la puerta de la dicha se abre hacia dentro”, cuando más la empujas más se cierra.
