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La infidelidad en la relación de pareja

Isabel Valerio Lora | ACTUALIZADO 11.09.2017 - 4:03 pm

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“El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es”.
Jorge Bucay


La infidelidad en la relación de pareja, supone un fuerte impacto psicológico y emocional en la persona  traicionada  y es la primera causa de separación o divorcio en nuestra sociedad.
   
Existen distintos tipos  de infidelidad: sexual o emocional, puntual o mantenida en el tiempo, también puede haber diferencias en el grado de implicación alcanzado. Cada pareja puede tener un acuerdo implícito o explícito acerca de lo que considera una “traición”, para unos puede ser un coqueteo mientras que para otros puede ser un encuentro sexual.
   
Diversos estudios han demostrado que la percepción de la infidelidad difiere entre hombres y mujeres. Los hombres viven peor una infidelidad sexual por parte de su pareja, mientras que las mujeres se sienten más dolidas y traicionadas con la infidelidad emocional. En cualquier caso, se suele apelar a una relación o vínculo secreto que viola el compromiso de una relación exclusiva, basada en la confianza, la lealtad y  el compromiso.

Efectos psicológicos de la infidelidad

El impacto en la persona engañada es muy fuerte, aparecen sentimientos de rabia, agresividad, depresión, ansiedad, alteraciones en el sueño, en el apetito,  desconfianza, baja autoestima, problemas en sus relaciones interpersonales y pérdida de energía. Los reproches y las discusiones violentas  son frecuentes.
   
A nivel cognitivo, la persona engañada tiende a tener pensamientos recurrentes acerca de este acontecimiento. Repasa mentalmente diálogos, fechas y situaciones en las que pudo haber mentiras. Esos pensamientos interfieren la concentración y en el funcionamiento mental de la persona.
    
A nivel conductual, si la pareja no se ha separado, puede haber una hipervigilancia con el objeto de cerciorarse de que la otra relación ha finalizado. Esto se puede manifestar a través de preguntas constantes sobre lo ocurrido, control de facturas de teléfono,  verificación de la agenda, horarios etc. Se tiende a vivir en una desconfianza continua, donde la necesidad de control se convierte en una obsesión.
    
Una infidelidad corroe la relación de pareja, produce desgaste físico, psíquico y emocional, duele, destruye la confianza y pone en riesgo la estabilidad de la familia.



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