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Una noche en Viena en el TN

Una noche en Viena en el TN

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Mariana Ortiz, soprano y Edgar Pérez, tenor. Fotos Luisa Rebecca.

Luisa Rebecca Valentín | ACTUALIZADO 12.09.2017 - 7:24 pm

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SANTO DOMINGO.-La Sociedad Pro Arte Latinoamericana presentó en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, el espectáculo clásico "Una Noche en Viena", con la participación de Mariana Ortiz, soprano y Edgar Pérez, tenor, con el acompañamiento musical de la Orquesta Filarmónica Dominicana, bajo la dirección del maestro Carlos Andrés Mejía.
   
La función fue realizada en honor del maestro Julio De Windt, director emérito de la Orquesta Sinfónica Nacional, violinista exquisito, escritor y abogado brillante, presente en la gala. La coreografía estuvo a cargo de Armando González.
   
Desde hace 17 años, la Sociedad Pro Arte Latinoamericana, que preside el doctor Edgar Pérez realiza regularmente funciones abiertas al público que nos dan la oportunidad de disfrutar de espectáculos de calidad y buen gusto, en los que participan artistas prestigiosos de Latinoamérica y del país, quienes intercambian experiencias y talento en escena para deleite del público que acude a las funciones. Operas, operetas y zarzuelas han sido su oferta y puesta en valor durante estos años.
   
La noche en Viena incluyó los tradicionales valses de Strauss, desde "Voces de Primavera", hasta "El Danubio Azul". La soprano, con musicalidad y respeto por su contraparte, el tenor dominicano y productor de este espectáculo, logró emparejar el dúo. Los momentos más brillantes se lograron en "Quien en el corazón sembró el amor?" de la opereta "El país se las sonrisas" de Franz Lehar y sobre todo en "Calla el labio", de la opereta "La viuda alegre". En esta última fue donde Edgar Pérez logró lo mejor de la noche.
   
Un tanto fuera de contexto del repertorio general lo constituyó el collage de la opereta "La viuda alegre", de Franz Lehar, interpretado por el Ballet Nacional Dominicano, un can-can que forma parte de esa creación, pero que, para una noche en Viena, constituía una ruptura dentro del programa general.
   
En términos generales, el vals es un baile de salón que requiere más bien de gran musicalidad y gusto por bailar, por encima de buscar el apoyo en hazañas y destrezas físicas que nada tienen que ver con la belleza y elegancia en la interpretación fluida de un gran vals y el disfrute que eso supone.
   
Edgar Pérez, quien comparte su aficción por el canto lírico con su ejercicio profesional como médico neurocirujano, nos permite esporádicamente disfrutar de este género de espectáculos y trae a excelentes intérpretes clásicos que comparten escenario con artistas criollos. Nos ofrece la posibilidad, loable y valiosa de disfrutarlos, ya que hace público su deleite y su gusto por las óperas, operetas y zarzuelas, esfuerzo que ni siquiera las instituciones estatales llamadas a realizar este esfuerzo y difusión, hacen.




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