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Editorial

Inmigrantes en EEUU

ACTUALIZADO 15.07.2019 - 6:32 pm

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La situación de los inmigrantes ilegales en los EEUU se agrava al comenzar la ejecución de las redadas anunciadas por el Gobierno del Presidente Trump. Desde este fin de semana pasado se iniciaron las redadas a cargo de las autoridades policiales y de migración de ese país, elevando la tensión y los temores de las organizaciones y comunidades que defienden los derechos de los inmigrantes.
   
Las autoridades tienen como objetivo repatriar a miles de inmigrantes ilegales, muchos de los cuales proceden de los países latinoamericanos y del Caribe, dentro de los cuales se encuentran los dominicanos. Por eso esa persecución contra los nacionales dominicanos afecta a nuestro país, ya que muchos de nuestros emigrantes hacia los EEUU han salido del país expulsados por la precaria situación económica, al tiempo de ser motivados por el llamado “sueño americano”.
   
La situación no solo debe preocuparnos, sino que debe movernos a la reflexión sobre los procesos que se están empujando en el mundo a que muchos segmentos poblacionales se lancen en cruzadas masivas de emigrantes, la mayoría de los cuales se dirigen a los países europeos y a Norteamérica, en especial para los EEUU.
   
De esa manera se están registrando oleadas de inmigrantes expulsados por las guerras y la inseguridad en los países emisores del Medio Oriente, dirigidas hacia Europa y provocando la emergencia de actitudes xenófobas en esos países más desarrollados, al tiempo que se han recrudecido los movimientos políticos de extrema derecha opuestos a la apertura de sus países frente a los inmigrantes y refugiados de los países destruidos por las guerras que los propios países desarrollados propiciaron en países como los del norte del África y del Medio Oriente, Afganistán, Irak, y Siria, además del Yemen del Sur.
   
También, debe llamar la atención las recientes oleadas de inmigrantes de los países de Centroamérica, las cuales se dirigen hacia los EEUU atravesando a México, y que han alertado al gobierno de ese país del norte para detener su marcha, apresurando la construcción del “muro” fronterizo que persigue impedir su ingreso al territorio americano. Esta oleada de inmigrantes aunque no son impulsadas por guerras, si lo son por el agravamiento de la pobreza y la falta de empleos, condiciones fruto de la estrategia global que viene aplicando la Administración de Trump y que favorece el retorno de los capitales y las empresas americanas que se situaron fuera de su geografía.
   
Esa simple fórmula del nuevo capitalismo proteccionista de Trump, se traduce en pérdida de empleos en nuestros países y con ello en el agravamiento de las condiciones de vida de las poblaciones pobres, con lo cual se estimulan los factores de expulsión y de atracción que se asocian a la emigración.   
   
El problema, entonces, tiene mucho que ver con las guerras, la desigualdad del desarrollo y la concentración de los capitales en perjuicio de los segmentos poblacionales menos favorecidos de la fortuna. Por eso el modelo económico de dominación global debe repensarse y modificarse, de modo que se promueva  un ordenamiento internacional socialmente más equilibrado.

De no ser así, la explosión inmigratoria se ha de convertir en un flagelo mundial de la posmodernidad.


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