24 Mayo 2018 5:20 PM

PortadaOpiniónEditorial

Editorial

Optimismo sobre Ley de Partidos

ACTUALIZADO 24.05.2018 - 12:34 am

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

El debate que ha generado la Ley de Partidos ha concentrado la atención de amplios sectores de la vida nacional. Dos asociaciones de intereses se han manifestado en torno a dicho proyecto de Ley, con el que se aspira establecer un marco jurídico que regule el régimen de partidos y electoral, junto a la Ley Electoral pendiente de ser conocida y aprobada por el Congreso de la República de cara a las elecciones del 2020.
   
Dos posiciones han dominado el debate: los que defienden las primarias abiertas para la escogencia de los candidatos a posiciones electivas; y los que postulan las primarias cerradas. Unos argumentan que las primarias abiertas fortalecerán la vida partidaria al estimular la más amplia participación ciudadana, dada la escasa credibilidad que caracteriza a los partidos en la coyuntura actual; mientras los otros consideran que con las primarias cerradas los partidos fortalecerían su nivel de organización y su democracia interna.
   
Ambas posiciones encontradas pudieran tener validez, pero dentro de un contexto institucional y cultural donde se supone que los actores políticos se comporten a la altura del marco jurídico institucional que exige la democracia. Ese supuesto no se da en el contexto de la débil democracia dominicana, donde los actores políticos siguen aferrados a las prácticas y tradiciones vinculadas al modelo de liderazgo caudillista y personalista, de la cual emanan los comportamientos a la “ilicitud”, la “marrulla” y el autoritarismo.   
   
En ese contexto conductual la desconfianza y la expectativa del “engaño” mutuo, pasan a dominar las relaciones humanas entre los integrantes de la clase política y eso es lo que está de fondo en las diferencias aparentemente radicales entre los que defienden las primarias abiertas y los que defienden las primarias cerradas.  
   
Frente a esa aparente confrontación irreconciliable, los sectores de la sociedad civil han formulado una posición intermedia de la cual pudiera surgir la fórmula para un acuerdo entre las partes que ha de surgir del necesario consenso. Esa fórmula proviene de la propuesta que presentara la JCE y que plantea que se deje en libertad a los partidos para que elijan la modalidad de primarias o de otros mecanismos para la escogencia de sus candidatos, siempre que cumplan con los principios y normas de la democracia interna de los partidos.
   
De ese modo, los partidos que favorecen las primarias abiertas podrían hacerlo con el padrón de la Junta y supervisado por ella, en tanto que los que prefieran las primarias cerradas, podrían hacerlo con su propio padrón pero también supervisados por el organismo electoral. De esa manera, se eliminaría la discusión de la inconstitucionalidad que significaría el propósito de imponer a todos los partidos una única modalidad como seria las primarias abiertas para todos.
  
Esa fórmula contenida en la propuesta de la Junta, sin embargo, supone también la ausencia de la expectativa de la “marrulla” de parte de aquellos que de forma maliciosa y autoritaria quieren asirse del poder eliminando a sus oponentes mediante la monopolización y concentración del poder político.

¡Pero, ojalá que se entiendan!


0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.




Anuncio Adwords