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Mercado, civilización y la humanidad

ACTUALIZADO 20.10.2017 - 11:17 pm

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El papa Francisco ha sugerido, con mucha razón inclusive,  civilizar el mercado en las sociedades en procura de garantizar su eficiencia en la producción de riquezas en la búsqueda del desarrollo sostenible.
   
Procede, además, democratizar y humanizar  ese mercado y trazar programas eficaces por el crecimiento humano integral, porque solo así habrá paz social en el planeta. Quienes controlan el poder en el mundo deben obrar por la construcción de sistemas comerciales, económicos y políticos sustentados en democracia,  justicia,  libertad,  familia y  creación, para alcanzar el bien común.
  
Su Santidad  proclama que urge  “elaborar nuevos modelos de cooperación entre el mercado, el estado y la sociedad civil”, a fin de superar los problemas que afectan a millones de personas. Actuar en esa dirección es determinante para erradicar la exclusión social  y el aumento “endémico y sistémico de las desigualdades y la explotación del planeta”.
   
Cierto, hay que producir riquezas en aras de mejorar las condiciones de vida de más de dos mil millones de habitantes del globo terráqueo afectados por la pobreza e indigencia; también es pertinente auspiciar un  trabajo con dignidad, que proporcione salarios a la población laboral conforme a su capacidad de producción.
   
Para obtener éxitos en una Cruzada contra la iniquidad es factible que ciencias como la política, economía y sociología estén al servicio de la humanidad; los estados deben descentralizar y convertirse en estamentos que planifiquen la evolución de las sociedades.
   
La voz del Santo Padre se esparce como un aliento y una esperanza en medio de tantas dificultades; no obstante, los líderes del mundo deben comprender, asimilar e interpretar el mensaje papal, porque de esa manera lograrán concientizarse de que es perentorio tener  sensibilidad, vocación y voluntad de  trabajar por y para los pueblos.
    
A trabajar por un mundo mejor, ese es el desafío que hay que enfrentar con responsabilidad por la alegría y la felicidad de la humanidad.

Evasión fiscal


¿Por qué la evasión fiscal es tan elevada en República Dominicana? Porque en el país hay bastante sectores, encabezados por muchos empresarios, que evaden el pago de impuestos por la debilidad de los mecanismos que se emplean para aplicar las leyes.
   
También, la corrupción, complicidad, peajes en puertos y aduanas, son factores que permiten realizar operaciones económicas, como exportaciones e importaciones, al margen de la jurisprudencia, debido a que muchos funcionarios reciben “dádivas” para proteger  a los evasores.
   
Es lamentable que la Dirección General de Impuestos Internos, institución responsable de regular los procesos impositivos, denuncie que el Estado deja de percibir miles de millones de pesos, como consecuencia de acciones ilícitas.
   
Las autoridades no están para hacer denuncias, sino para aplicar leyes contra quienes “estafan” al Estado,  por tanto, es vital mantener  controles estrictos para recaudar los recursos por el cobro de aranceles.
   
Representantes del Gobierno deploran los bajos ingresos por las cargas impositivas, por eso promueven una reforma tributaria orientada a incrementar los impuestos, lo que es absurdo e injusto porque la gente no aguanta más gravámenes.

En vez ampliar los impuestos, es preciso ser eficaz en las recaudaciones, por la tranquilidad ciudadana.  
  


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