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Editorial

Costo de la corrupción

ACTUALIZADO 17.12.2017 - 8:28 pm

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La corrupción que se practica en la administración pública en República Dominicana desvía cada año un mínimo de 26 mil millones de pesos, acción que perjudica a la población nacional, porque no se pueden ejecutar con eficacia programas sociales y económicos en busca de satisfacer necesidades prioritarias de la gente.
   
Se trata de una realidad dramática, debido a que recursos que deben destinarse para poner en marcha proyectos vitales en aras de elevar la calidad de vida de los dominicanos, son sustraídos por funcionarios que se enriquecen a expensa de la pobreza e injusticias que padecen millones de personas.
   
Esta objetividad se detectó en estudios  realizados por técnicos y expertos de la organización Oxfam Internacional, quienes recomiendan medidas urgentes para frenar la corrupción.
   
Como consecuencia de las operaciones dolosas, se establece en la evaluación científica, el 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB) se utiliza con fines particulares, cuyos recursos hacen falta para implementar planes que proporcionen agua potable, asistencia médica, educación y salud a dominicanos sumergidos en una crisis social y económica que se expresa en marginalidad, hacinamiento e insalubridad.
   
Resulta lastimoso que esos 26 mil millones de pesos  superan 3.5 veces la partida incluida en el Presupuesto Nacional para la educación básica inicial, lo que se puede calificar como un crimen social.
    
Además, duplica los fondos que se asignan para el servicio de agua potable, y esa cifra es diez veces superior a los presupuestos de ministerios como Deportes, Cultura, Juventud, Mujer, Planificación y Desarrollo, Trabajo, entre otros.
   
Es por eso que no puede hablarse de desarrollo en el país, porque quienes sustraen el erario utilizan con propósitos particulares esas decenas de miles de millones de pesos anuales, sin que haya régimen de consecuencias, pues la impunidad protege a los corruptos.
   
Hay que detener la depravación del Estado por la salud de la democracia y el bienestar de los dominicanos.

Comunicación veraz

Tiene mucha razón el papa Francisco cuando emplaza a los periodistas a promover una información veraz por la paz de la humanidad.
   
Es criticable que muchos periodistas proyecten  escándalos viejos, el morbo y falsedades con objetivos malsanos, porque como muy bien afirma su Santidad: “Es un pecado muy grave que daña a todos los involucrados”.
   
Hay que ponderar que quienes asumen la comunicación social como carrera deben tener plena consciencia de que su misión es sagrada y fundamental para la democracia de los pueblos.
   
“Los periodistas, -ha afirmado el Santo Padre-  no deben caer en los pecados de comunicación: desinformación, o dar solamente un lado de la historia, o difamación, buscar cosas que son viejas noticias y han sido resueltas y sacarlas de nuevo a la luz”.
   
Esas actitudes laceran los corazones de los afectados, y hasta los de los propios periodistas.
   
La masificación de la comunicación implica que los profesionales de esa ciencia, asuman con responsabilidad los retos para utilizar al periodismo, a través de la palabra, para orientar, educar y guiar a las sociedades por caminos luminosos.
   
Los periodistas deben, concentrarse en la construcción, jamás en la destrucción, porque solo así basarán su labor en la verdad y la razón.



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