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Revolución de abril

ACTUALIZADO 23.04.2017 - 3:53 pm

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Hombres y mujeres se consagraron con espíritu patriótico en combates feroces contra las fuerzas  interventoras de Estados Unidos en alianza con las fuerzas reaccionarias de República Dominicana, en el contexto de una lucha revolucionaria por la libertad, soberanía, rescate de la institucionalidad e independencia del país.
  
En efecto, el 24 de abril del año l965 surgió un movimiento cívico-militar con la integración de ciudadanos que usaron las armas para clamar por el retorno al orden institucional, luego del golpe de Estado perpetrado el 25 de septiembre del año l965 contra el profesor Juan Bosch, quien encabezó un gobierno legítimo.
  
Esa gestión democrática solo permaneció siete meses en el poder, porque los grupos de la derecha política de Estados Unidos y República Dominicana se encargaron de derrocar al presidente Juan Bosch, y de paso aniquilaron la democracia.
   
Las excusas del imperio y los retrógrados dominicanos para intervenir a la nación fueron que se instalaba un régimen socialista o comunista, por tanto, no se podía permitir el surgimiento de otra Cuba en la región.

Francisco Alberto Caamaño Deñó, bautizado como el “Coronel de “Abril”, se convirtió en el líder de la gesta que contó con el apoyo de un pueblo amante de la libertad y de la justicia social.
   
En abril de l965 estalló una revolución social y popular, la cual se concentró en la capital de República Dominicana, porque contó con sólidas bases de los distintos segmentos que conformaban las clases sociales y económicas.
   
Una rebeldía contra las tropas interventoras de Estados Unidos, las cuales fueron enviadas por el pentágono con el “camuflaje” de una misión de paz, se transformó en una revolución alimentada por el patriotismo y el amor por la libertad.
   
A 52 años de aquel acontecimiento histórico, República Dominicana permanece intervenida, debido a su dependencia social, política y económica de los Estados Unidos.
   
La insurrección popular buscaba el retorno de Bosch al poder, quien fue víctima de un golpe de Estado; con sangre y fuego se combatió por la soberanía e institucionalidad, pero el poderío estadounidense se impuso e impidió el regreso al poder del líder del PRD y el restablecimiento de un régimen democrático.
    
Esa manifestación por la liberación debe ser estudiada a profundidad e incorporada en la plataforma curricular de la educación dominicana, porque hay mucho que aprender de esa revolución para comprender e interpretar el momento que caracteriza la situación nacional.
   
 Los pueblos tienen que aprender de su historia para acoger los elementos positivos y rechazar los negativos, porque el presente se visualiza a partir de las manifestaciones históricas y esto permite vislumbrar el futuro;  es preciso conocer el ayer para comprender el hoy y proyectar el mañana.
    
Cuando se pasa balance a la “Revolución de Abril” se descubre que las drogas, la corrupción, la descomposición de la sociedad, los antivalores y la actitud “entreguista” de los gobernantes y clase dominante, son consecuencia de la intervención de Estados Unidos.
  
 Es un reto ejercer una ciudadanía responsable por el derecho a la autodeterminación de la nación.

¡Loor a los héroes y heroínas de abril!



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