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Editorial

Ataque a la criminalidad

ACTUALIZADO 22.01.2019 - 6:55 pm

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El fenómeno de la criminalidad no ha sido bien diagnosticado, pese a las profusas informaciones que arrojan los hechos más escandalosos causados por la misma. Para algunos la criminalidad es un asunto de la pobreza que se genera en la marginalidad social y para esos criminales solo basta la inefectiva estrategia del “darle para abajo”.
   
Para otros, como lo revelara el Presidente Medina, la criminalidad ha penetrado hasta en las esferas institucionales, pero su mayor fuente proviene de los “deportados” por los EE.UU, frente a los cuales no hay programas y políticas públicas para su reinserción en la vida normal dominicana. Aunque esta visión avanza en la naturaleza y alcance de la criminalidad, se revela impotente para su abordaje, de modo que la población seguirá lamentando y sufriendo la criminalidad y la indefensión e inseguridad en la que vive.
   
Para confirmar esa realidad y sus perspectivas, la prensa se ha hecho eco de dos noticias que hablan: Una, de la alta criminalidad relacionada con el narcotráfico; y la otra, de la criminalidad “callejera” que atemoriza a todos por igual.
   
En efecto, en una operación conjunta entre las autoridades dominicanas y colombianas, fue apresado el capo internacional llamado el “Machete” quien se había radicado en una mansión de Punta Cana, desde donde coordinaba las operaciones del gran tráfico de la droga del Caribe que usa como puente a la República Dominicana. Es un caso similar a Figueroa Agosto, Arturo del Tiempo o Quirino, es decir, que se trata de una operación de la alta criminalidad y delincuencia, que de develarse en los componentes de la red se podrían descubrir sus ramificaciones y penetraciones en la sociedad y la institucionalidad dominicanas. En todo caso, hay que aceptar que se trata de un duro golpe en el combate al crimen organizado que opera en el país.
   
El otro caso, más común y frecuente, se refiere al anuncio de la muerte del buscado delincuente que respondía al mote de “Canelo”, quien había herido a un mayor y a un teniente de la PN en Boca Chica y con un largo prontuario delictivo. Se trata de un hecho de la delincuencia del “bajo mundo” y frente  a la cual opera la estrategia policial del “darle para abajo” como manifestación de la “mano dura” que muchos equivocadamente creen como el método más efectivo para combatir la criminalidad.
   
Son dos noticias que en medio de la ola de criminalidad que se ha desatado en estos tiempos pueden operar como golpes de efectos que atenúan la ola criminal. Atrapar un capo de la envergadura de “Machete” y eliminar con efectividad a un “Canelo”, pueden producir el golpe de efecto que disimule la inoperancia de las autoridades en el combate de la criminalidad. Por eso hay que entender que ello no será suficiente, porque ese proceder casuístico no responde a una correcta interpretación, ni a una correcta estrategia para combatir el fenómeno.
   
La criminalidad está más vinculada a una matriz causal que se inscribe en el modelo de política económica y en el modelo de gobernabilidad que rigen al régimen político que se instalara en el país desde hace más de dos décadas.

¡Identifiquemos, pues, la matriz causal de la criminalidad!


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