Hay procedimientos que se imponen al funcionario del Estado, en cualquiera y en todos los Poderes del Estado, ya en virtud de leyes, resoluciones, reglamentos o actos administrativos, ya debido a que resultan del consejo casuístico que emana de la ética, y que bajo ningún concepto pueden o deben eludirse, ignorarse o anularse, so pena de que los resultados de un paso de esta índole permanezca como baldón sobre la persona que lo hubiere asumido.
Se impone que la sociedad asista a una renovación de los lazos de sus integrantes con principios de viejos olvidados; principios que, por cierto, asumen carácter de permanencia aunque se pasen por alto, pues no es la ignorancia de los principios lo que los borra y ni siquiera el desuso, pues penden sobre las personas con vitalidad pétrea, reclamando su puesto en la conciencia moral de las personas y asumiendo con luminosos destellos, presencia como sustrato de la conciencia social. Aunque sean echados a un lado.
TORNADOS Y VENTISCAS
Fenómenos naturales raramente vistos afectan por esta época a regiones anteriormente ajenas a los mismos, en lo que este diario insiste se vuelve una advertencia de los ecosistemas afectados que de tal manera reclaman que los seres humanos, principales destructores del equilibrio en las diferentes zonas de vida, cambien el modo de explotación de los recursos, renovables y no renovables, puestos al servicio de la humanidad.
A menos que se rompa con la inmisericorde explotación de esos recursos, cada vez será peor el reclamo que la Naturaleza hará y cuanto es peor, es probable que las alteraciones sobre las condiciones de vida en regiones y países llegue a tales extremos, que la Tierra se vuelva un planeta en el cual no sea posible la forma de vida que es conocida por todos.
