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Editorial

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ACTUALIZADO 19.05.2019 - 4:44 pm

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Resulta inadmisible una injerencia de los Estados Unidos en la vida política e institucional de  la  República Dominicana, sobre todo para influir en la modificación o no de la Constitución, porque es una facultad de los dominicanos.
   
Es oportuno dialogar con la historia sobre la fundación de la nación y extraer los principios  de sus  forjadores, quienes gritaron al proclamar la Independencia: “¡Separación, Dios, Patria, Libertad, República Dominicana!”
   
Juan Pablo Duarte y los demás patriotas que construyeron la dominicanidad, consagraron su vida, esfuerzos y voluntades por la construcción  de una  nación libre, soberana e independiente; ese legado hay que preservarlo, porque es la identidad nacional.
   
Constituye, por tanto, una intromisión en los asuntos del país la sugerencia del senador estadounidense Bob Menéndez, mediante la cual le pide al secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, que utilice la diplomacia para impedir que se modifique la Carta Magna y evitar con ello la reelección.
   
El legislador demócrata estima que es desacertado la repostulación del presidente Danilo Medina, porque eso provocaría una ingobernabilidad y una especie de “dictadura”; eso es una verdad para la mayoría de la población dominicana, tal como se ha manifestado en las encuestas.
   
No obstante, el senador americano debe saber que no le compete a él, sino a los dominicanos decidir sobre los asuntos internos de la nación. Es absurdo auspiciar intervenciones políticas, económicas, militares o diplomáticas, porque se deja una secuela de trastornos, debido a la dependencia que se crea con respecto a potencias mundiales.
   
República Dominicana  es un ejemplo palpable de las  consecuencias nefastas de las intervenciones, debido que la intromisión de Estados Unidos en 1916 y 1965,  han traido gobiernos tiránicos y autoritarios que han establecido regímenes violadores de los derechos humanso y opuestos a las libertades y a la democracia.
   
Corresponde a los dirigentes políticos de la oposición articular programas que reflejen su disposición para contrarrestar los desaciertos del Gobierno en materia socioeconómica e impedir la reelección; deben concitar el respaldo popular con acciones convincentes, confiables y responsables para producir los cambios que se necesitan, en vez de propiciar la injerencia.
   
Las relaciones entre los estados deben sustentarse en solidaridad, diplomacia, economía, cultura, educación, deporte e intercambio comercial, lo que debe estar sujeto a la declaración universal que consagra la “Autodeterminación de los pueblos”. Mientras que los ciudadanos deben ejercer con patriotismo la ciudadanía, a fin de defender sus derechos y combatir a quienes los sumergen en una  crisis que se expresa en desempleo, hambre, marginalidad, inseguridad  social,  pobreza e insalubridad.
   
Cada  pueblo debe construir su propio destino, como lo estableció el escritor Amado Nervo; esa es la misión que deben emprender los dominicanos para edificar un sistema político auténtico y que se fundamente  en justicia, libertad e igualdad.

Violencia escolar


La violencia escolar registrada en los últimos días amerita atención urgente, porque se ha tornado muy preocupante, debido a que ha dejado muertos,  heridos y situaciones traumáticas.
   
Ante la problemática que atormenta a las familias dominicanas, es pertinente poner en marcha un plan de vigilancia, supervisión y control en los centros educativos para prevenir incidentes y asegurar la convivencia pacífica.
¡Protección para los actores de la educación!


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