20 Junio 2019 7:37 PM

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Editorial

“Constitucionalistas vs reeleccionistas”

ACTUALIZADO 20.05.2019 - 6:58 pm

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La dinámica política que concentra la atención pública presenta dos actores protagónicos: Los “constitucionalistas y los reeleccionistas”. Los primeros se presentan como los guardianes de los principios constitucionales, poniendo el énfasis en las disposiciones de la Constitución que prohíben la reelección del Presidente para las elecciones del 2020. Por esa vía también se manifiestan los institucionalistas que defienden la democracia y las libertades públicas.
   
Por su parte, los “reeleccionistas” siempre basan su posición en la defensa personal del líder que ocupa la posición de Presidente de la República, resaltando las cualidades de los mandatarios en ejercicio, cualidades que no solo aseguran la mejor conducción del Estado para el “progreso y bienestar” de la nación, sino que merecen la exaltación de las mismas como virtudes personales que solo las logran líderes excepcionales, que se deben aprovechar por tiempo indefinido. Por eso la reelección se proclama como una necesidad nacional.
   
Esos dos actores y sus cohortes de seguidores y simpatizantes han estado presentes en el devenir de la política dominicana, unos unas veces en el poder y los otros otras veces en la oposición o fuera del poder. Los que están dentro por lo regular asumen el discurso de los reeleccionistas, mientras que los que están fuera del poder, los “afueriados”, por lo regular asumen la narrativa de los defensores de la Constitución y los principios.
   
De modo que los argumentos no residen en unos y otros, sino en si se está arriba, dentro del poder, o si se está abajo o fuera del poder. Por eso vemos como los reeleccionistas de ayer, ahora fuera del poder, o “afueriados”, hoy son constitucionalistas y los que ayer fueron constitucionalistas y contrarios a la reelección, hoy dentro del poder son defensores de la reelección y se declaran dispuestos a todo, incluyendo violar la Constitución con tal de “quedarse” en el poder.  
   
Pero asimismo, los constitucionalistas de hoy, “afueriados”, también se declaran demócratas y defensores de la institucionalidad democrática, mientras que los reeleccionistas de hoy más que demócratas, pasan a ser primarios defensores del tradicional esquema del caudillismo y en consecuencia fervorosos fanáticos de la “dominación personal”, siguiendo la vieja tradición autoritaria que ha conformado la cultura política tradicional.
  
El “caudillismo” vieja tradición de siglos pasados, pasa a ser el esquema contemporáneo de ejercicio del poder, mediante el cual se sustenta la artificial “modernidad” y el vulnerable “progreso” de la nación, construidos con recursos ajenos, endeudamiento, y con recursos especulativos provenientes del narco y la evasión fiscal internacional.
   
Pero hay otra condición que iguala en motivación y experiencia a unos y a otros actores de la política dominicana: su vocación, impulsada por la necesidad de la movilidad social, que los motiva a llegar a ser parte “enajenada” de la oligarquía, aprovechando la política como vehículo de promoción social.
   
Esa clase oligárquica, precisamente ha alimentado por siglos, la vigencia de la dominación personal en su formato caudillista y en eso se igualan “constitucionalistas” y “reeleccionistas” de ocasión.
   
Superar esa lógica del poder en nuestro país, exige de una profunda transformación de la composición social dominicana y de una real expansión con calidad de la educación nacional.

¡Preparémonos, pues, para esos reales cambios!


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